Litigando en los medios, tesis de Yaz Lujano

José Sobrevilla
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“La procuración e impartición de justicia penal frente a la influencia de los medios masivos de comunicación en las determinaciones de casos relevantes”, fue el título de la tesis de maestría que, con mención honorífica, presentó el 20 de julio la abogada Yazmín Lujano, acompañada en todo momento por sus tutores Alejandro Carlos Espinosa, Susana Barroso Montero y Esteban Agustín Cervantes.

“Abordé este tema, dijo Lujano a Forum en Línea, porque los medios han presionado en los últimos sexenios para cambiar el sentido de las sentencias penales. Fenómeno que ocurre porque las personas consideran que no se les está dando la justicia necesaria, por lo que acuden a los medios, quienes al presionar hacen que las autoridades se olviden de la ley, de probar y fundamentar las cosas. Tal pareciera que, ante la opinión pública, los mass media son quienes proporcionan la justicia, que muchas veces no lo es”.

La hoy maestra en derecho considera que se debe respetar el Estado de derecho en México porque “de nada sirve tener muchos artículos y leyes que no se van a aplicar”; pero sobre todo debería haber menos artículos para que puedan ser realmente aplicados, que es la principal tesis de su trabajo. 

En su contenido aborda desde cómo son los medios, su evolución desde un punto de vista psicológico, sociológico y del derecho; criticando que, en la mayoría de ellos no aparecen como titulares periodistas o comunicadores, sino empresarios que lo único que buscan es la rentabilidad de su medio, influyendo enormemente en la manera de informar.

Destacó que hoy, gran parte de los medios digitales sí los hacen periodistas; sin embargo, no tienen forma de sobrevivir, porque tienen que pagar de su bolsa infraestructura, reporteros, servicios, etcétera. Son los que realmente están haciendo investigación periodística; empero, los periodistas pocas veces son entrenados para observar.

En México se impone actualmente un sistema de juicios orales que, aunque está en la mayoría de países del primer mundo donde a la autoridad se le respeta, igual que sus leyes; pero en nuestro país no tenemos este respeto, lo que hace inviable este sistema, y porque además “tenemos una sociedad sumamente violentada.

“Cuando se aplican las medidas cautelares o de negociación, casi nunca hay un acuerdo porque jamás se ha explicado que ahora tiene que llegar a un arreglo económico, o a un castigo que casi nunca es tan perjudicial porque lo que se requiere es que el infractor pase menos tiempo en la cárcel, porque cuestan mucho a los ciudadanos. Eso hace que una persona normal, de a pie, no comprenda por qué una persona que asesina pueda negociar por 375 mil pesos su libertad”.

Todo esto, señaló, hace que la población se sienta aún más agredida, desesperada, y muchas veces los medios o el reportero, por vender la nota, se van solamente con la razón de la víctima o del victimario, en lugar de investigar más. Esto, además de molestar a la sociedad juega con la desigualdad entre clases, dinero, posición. “Incluso, aumentó el número de medios que Raúl Trejo Delarbre llama ‘opineitors’ y surjan analistas y opinadores que se cargan hacia un lado de la versión. Al momento en que toda la población toma posición y, manipulada, agrede muchas veces a la otra parte, aunque no tenga culpa”.

En su tesis que se editará próximamente como libro, la abogada incluye cinco casos donde los medios se fueron con la primera impresión sin antes investigar. Uno de ellos es el caso Florence Cassez, donde la opinión pública la señaló como secuestradora: la acusaron y sentenciaron, incluso difundieron su caso en televisión, pero después de analizarlo a fondo, presentan pruebas reales, resultó inocente. José Reveles, uno de los grandes periodistas, realizó una investigación profunda y también encontró que la señora jamás fue secuestradora, sino víctima de una venganza, hecho que consignó en un libro. Después de siete u ocho años de cárcel, la inculpada es finalmente dejada en libertad.

El general Tomás Ángeles Dauahare pasó tres años en un penal de alta seguridad acusado de formar parte del cartel de los Beltrán Leyva; sin embargo, después de investigar se supo que nunca tuvo nada que ver con el narco. “A él le abrieron una investigación porque estuvo en desacuerdo con el presidente (Felipe Calderón) y por decir que la campaña de la guerra contra el narco, no era la adecuada para un país como el nuestro. Lo pusieron en libertad sin siquiera un ‘disculpe usted’ y ningún medio señaló la injusticia”, afirma Lujano.

Muy sonado fue el caso, dice la tesista, de la joven que tuvo un bebé con una persona que después incursionó en la delincuencia organizada. De repente ella desaparece y es encontrada muerta. En este caso sólo hay evidencias circunstanciales, no hay testigos, no se sabe si realmente la pareja con quien convivía fue quien la mató. El Ministerio Público no trabajó lo necesario y los jueces no tienen ninguna evidencia para condenarlo y declaran nulo el caso por la falta de evidencias. La mamá recurre a los medios, se enardece la población, corren a los jueces, ponen unos nuevos, y sin ninguna prueba es condenado el muchacho, únicamente por la presión de los medios.

“Como la pareja de esta chica estaba bajo fianza se da a la fuga y termina uniéndose a la delincuencia organizada. Cuando lo empiezan a perseguir, uno de sus hermanos que también formaba parte del grupo criminal, va y mata a la mamá de la chica frente a los tribunales, asesinando además a otras dos personas. En lugar de que explicaran la verdad a la señora, de que no había sido culpa de los jueces sino del Ministerio Público, se llega a una tragedia donde mueren siete personas más”.

Otro es el bar After Heaven donde desaparecen 12 muchachos y los medios dicen que tenían que ver con la delincuencia organizada, los discriminan por ser del barrio de Tepito, “los mismos medios dicen que están de acuerdo con el jefe de Gobierno de que es un caso más de la delincuencia organizada y narcotráfico, que por tanto no se investiga. Varios meses después, por la denuncia de un testigo, los cuerpos son encontrados y se sacan de la manga un ‘chivo expiatorio’: el dueño del bar, quien nunca había tenido que ver con delincuencia organizada, y no se encontraba en ese lugar. Uno hermano del dueño aparece calcinado, y pese a todo se le condena y es llevado a la cárcel”.

Señala la maestra Lujano que tenemos una sociedad muy violentada que no conoce ni siquiera sus derechos, y que muchas veces los delincuentes son los que sí conocen sus derechos, el sistema, porque obviamente lo que les interesa es salir de la cárcel y evadir la justicia a como dé lugar. “Las personas que ven series de televisión piensan que así se tiene que resolver un crimen, y no siempre es cierto”.