Aprender de Marx 150 años después

Pablo Cabañas Díaz
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Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos
modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo. Karl Marx.

 

La  conmemoración del 150 aniversario de El capital ha renovado el debate sobre las contribuciones heredadas por Carlos Marx a la comprensión de la sociedad actual. El texto continúa suscitando apasionadas adhesiones y rechazos. Hoy, la obra de Marx recobra importancia académica en un escenario de agudos conflictos sociales.

El 14 de septiembre de 1867, Marx publicó el primer volumen de El capital: Crítica de la economía política. Había trabajado arduamente en la sala de lectura del Museo Británico por más de 10 años para desarrollar las ideas de este gran trabajo en medio de la pobreza, enfermedades y muertes de familiares, y una incansable actividad política. En una carta a Ludwig Kugelmann, fechada el 11 de febrero de 1869, Marx culpó a la “cobardía de los expertos, por un lado, y a la conspiración de silencio de la prensa burguesa y reaccionaria, por el otro” por la limitada circulación del primer volumen de El capital. Sin embargo, en el otoño de 1871 la primera edición había sido vendida. El primer tomo de El capital salió primero en alemán, varios años antes de que apareciera una versión en francés o en inglés. En español la editorial Aguilar, Madrid, publica la primera traducción completa al español. La traducción fue realizada por Manuel Pedroso en 1931 al inicio de la II República Española. 

            De las ediciones de El capital hay que destacar por encima de todas la de Editorial AKAL del año 1976, traducción realizada por Vicente Romano .Otras ediciones de El capital son: la de Wenceslao Roces para la editorial Fondo de Cultura Económica (México, 1959); la de Pedro Scaron para la editorial Siglo XXI (Argentina, julio de 1975; España, septiembre de 1975) y la de Editorial Grijalbo del año 1976, traducida por Manuel Sacristán, considerada por muchos como una de las más fieles al original alemán. Hay una traducción de Floreal Mazía, publicada por Editorial Cartago de Buenos Aires en 1973.

El capital es un libro complejo de leer y comprender –especialmente los primeros capítulos. Como Marx describió hacia el final de El capital, “Si el dinero viene al mundo con manchas de sangre en la mejilla, el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies”.

¿Qué nos dice El capital del mundo de 1867 y por qué es importante para entender nuestro mundo en el 2017? En primer lugar y de manera principal, Marx muestra que todas las cosas y los servicios que necesitamos vienen del esfuerzo del trabajo humano.

Uno de los comentarios tempranos más importantes sobre el primer volumen de El capital se produjo en 1907, cuando el teórico austromarxista Otto Bauer marcó el cuadragésimo aniversario de su publicación con un ensayo titulado La historia de un libro, en donde Bauer escribía sobre la controversia revisionista de 1898-1903, durante la cual los revolucionarios dentro de la Segunda Internacional se vieron obligados a defender la teoría marxista ante el intento de convertir a la socialdemocracia en un partido reformista en el marco de la democracia parlamentaria burguesa.

El segundo volumen de El capital fue publicado en 1885 y reseñado por Karl Kautsky junto con la primera edición alemana de La miseria de la filosofía.  Kautsky señaló que los lectores de El capital por lo general suponían que Marx era el único en atribuir el valor a la actividad laboral. De hecho, los economistas habían hecho hace mucho tiempo esta conexión. La contribución de Marx consistió en asociar la categoría de valor con la producción de mercancías, como un sistema históricamente desarrollado de relaciones sociales.

Lo que es peculiar en la teoría del valor de Marx no es la reducción de valor al trabajo, sino la presentación del valor como una categoría histórica, por un lado, y como una relación social, por el otro, que sólo se puede derivar de las funciones sociales y no de las propiedades naturales de la mercancía. Eso es lo que nadie había hecho antes de Marx, y eso es lo que consideramos como el rasgo distintivo de la teoría de Marx. 

Fue el siglo XIX, la época de las grandes revoluciones, la era del capital como la identificó el historiador marxista Eric Hobsbawm (1917-2012)  en su extraordinario libro: Historia del siglo XX. Grandes adelantos tecnológicos y científicos se mezclan en la escritura que sobre ese siglo se ha hecho. El siglo XIX se caracteriza por la presencia de una nueva clase: la obrera. La aparición de esta clase social ha sido una de las condiciones para que naciera una nueva forma de concebir la historia de las sociedades. 

La revista Cuadernos Políticos, en su número 48, de octubre-diciembre, de 1986, publicó un extraordinario artículo de  Hobsbawm, titulado: “Marx y la historia”, en donde el pensador británico afirmaba: “Estamos aquí para discutir temas y problemas de la concepción marxista de la historia, cien años después de la muerte de Marx. Éste no es un ritual de celebración de su centenario, pero sí es importante que comencemos por recordar el papel único de Marx. 

“El trabajo histórico de Marx está integrado a sus escritos teóricos y políticos. Todos ellos consideran el desarrollo histórico dentro de un marco más o menos a largo plazo, que abarca todo el lapso del desarrollo humano. Sin embargo, no puede encontrarse en Marx ninguna síntesis completa del proceso del desarrollo histórico; ni tampoco puede tratarse a El capital como una historia del capitalismo hasta 1867.”

Señalaba Hobsbawm que para el futuro previsible, tendremos que defender a Marx y al marxismo dentro y fuera de la historia, contra aquellos que lo atacan con bases políticas e ideológicas al hacerlo, defenderemos también la historia, y la capacidad del hombre para comprender cómo el mundo ha llegado a ser lo que es, y cómo el hombre puede avanzar hacia un futuro mejor.

Francisco Fernández Buey en su libro: Marx y los marxismos. Una reflexión para el siglo XXI, señala que no fue Marx quien exaltó el papel esencial de lo económico en el mundo moderno. Él tomó nota de lo que estaba ocurriendo bajo sus ojos en el capitalismo del siglo XIX. Fue él quien escribió que había que rebelarse contra las determinaciones de lo económico. Fue él quien llamó la atención de los contemporáneos sobre las alienaciones implicadas en la mercantilización de todo lo humano. Leen a Marx al revés quienes reducen sus obras a un determinismo económico. Como leyeron a Maquiavelo al revés quienes sólo vieron en su obra desprecio de la ética en favor de la razón de Estado”. No hay duda de que cualquier marxismo vital de cara al siglo XXI tiene mucho que aprender de todas las nuevas corrientes de pensamiento. Pero no parece menos evidente que la mayor parte de estas perspectivas también tienen mucho que aprender del marxismo.