El “desinformado” Felipe Calderón Hinojosa

Pablo Cabañas Díaz
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Dos de los cargos más altos de la seguridad nacional del sexenio de Felipe Calderón se encuentran en prisión en Estados Unidos. Genaro García Luna exsecretario de Seguridad Pública e Iván Reyes Arzate, excomandante de la Policía Federal (PF). Al excomandante –a quien de manera intencional se le oculta en los medios de comunicación de  México–, fue arrestado el 23 de enero 2020, en Estados Unidos, es un testigo clave sobre muchos sucesos que se vivieron entre 2006 y 2012.

Ante la justicia de Estados Unidos, García Luna y Reyes Arzate deberán aclarar el atentado que tuvo lugar el 24 de agosto de 2012 en el municipio de Huitzilac, en el estado de Morelos. Ese día policías federales dispararon en contra de una camioneta que transportaba a funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en México. Quienes disparaban al vehículo lograron trozar el blindaje. El objetivo era “ejecutar” a quienes iban en la camioneta.

Los nombres de los agentes proporcionados en las indagatorias fueron: Chess Hoods Garner y Stan Dove Boss, y un capitán de la Armada de México al que no se identificó y que fungía como chofer. La camioneta era una Toyota, Land Cruiser del 2010.

Se trató de ocultar esos hechos, pero La Jornada publicó el 12 de septiembre de 2012, grabaciones que daban cuenta que eran policías federales los que dispararon sin que mediara agresión. El diario, además, señaló que había cuatro videos, y tres grabaciones de la persecución. Ante esta situación el 18 de septiembre de 2012, García Luna ante las más altas autoridades del gobierno de Estados Unidos, se disculpó por el ataque de policías federales.”

Esas disculpas fueron externadas a la secretaria de Estado Hillary Clinton, al procurador general Eric Holder y a Janet Napolitano, quien era la secretaria de Seguridad Interior. García Luna fue obligado a manifestar: “Vamos a hacer todo para castigar a los responsables”.

II

García Luna como Reyes Arzate, tienen información sobre lo acontecido el 24 de agosto de 2012 en Tres Marías, pero también de los hechos ocurridos el 4 de noviembre de 2008, ese día falleció el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño quien viajaba de San Luis Potosí a la Ciudad de México en un avión Learjet 45.

Mouriño, es importante resaltarlo, venía acompañado por otro de los hombres más importantes del sexenio de Calderón: José Luis Santiago Vasconcelos. Una vez en el cielo de la capital del país, la aeronave presentó fallas y se desplomó en uno de los cruces más transitados de la ciudad, en Monte Pelvoux y Ferrocarril de Cuernavaca, en la colonia Lomas de Chapultepec, a unos pasos de Prolongación del Paseo de la Reforma. La explosión del Learjet y de algunos automóviles alcanzados por las llamas dejó un saldo oficial 13 personas muertas (entre ellas Juan Camilo Mouriño, Santiago Vasconcelos y algunos transeúntes que pasaban por el lugar) y 40 personas lesionadas, algunas de gravedad, debido a las múltiples quemaduras que sufrieron.

Hay quienes sostienen que antes de iniciar el viraje final hacia el Aeropuerto de la Ciudad de México para el aterrizaje, la aeronave cambió su trayectoria, giró bruscamente a la derecha sobre su eje longitudinal para quedar invertido, o casi invertido. En ese momento, los tripulantes realizaron una maniobra que buscaba enderezar la nave, pero el acelerado descenso los llevó a impactarse en tierra en una trayectoria casi contraria a la que llevaba poco antes.

El asunto de la muerte de Mouriño y Vasconcelos parecía olvidado pero en abril de 2020, la periodista  Lydia Cacho reveló que le expuso a Calderón que García Luna estaba involucrado con la delincuencia organizada. “Le dije: García Luna está implicado, protegiendo a los cárteles que se dedican a la trata y explotación de mujeres, y que son parte de las redes de feminicidas seriales. Su respuesta fue muy puntual: ‘caiga, quien caiga’. Era su frase favorita”, expresó Cacho durante el programa Los Periodistas, en La Octava.

Antes de que García Luna se convirtiera en el personaje central del gabinete de Felipe Calderón el favorito era Mouriño, quien se perfilaba desde la Secretaría de Gobernación para ser el candidato del PAN a la Presidencia de México en la elección de 2012, pero a la mala se le sacó de la jugada sucesoria. Mouriño no era el único funcionario de alto nivel que viajaba en el jet que había partido minutos antes de San Luis Potosí. También se encontraba el entonces secretario técnico de la Comisión para la Reforma Penal, José Luis Santiago Vasconcelos.

Se sabía que Vasconcelos y García Luna estaban abiertamente confrontados. Desde los tiempos foxistas, Vasconcelos desconfió de quien en ese momento era el secretario de Seguridad Pública. La desconfianza era por las versiones que lo implicaban con los líderes del Cártel de Sinaloa y con diversas bandas de plagiarios que operaban en la capital del país. Era una pelea a muerte. La ganó García Luna.

Durante el juicio contra Joaquín (el Chapo) Guzmán, en la Corte Federal de Brooklyn, el testigo Jesús (el Rey) Zambada se refirió a Vasconcelos. El hermano de Ismael (el Mayo) Zambada declaró ante la justicia estadunidense que intentaron sobornar a Vasconcelos, pero que el plan no prosperó porque “no se le compraba con nada”. Eso fue lo que dijo Jesús Zambada, el mismo que reveló en el juicio de Guzmán Loera la entrega de sobornos (un total de 8 millones de dólares, en dos reuniones) a García Luna, testimonio clave para el arresto de quien fue un hombre de gran poder.

Tras la trágica muerte de Juan Camilo Mouriño y de José Luis Santiago Vasconcelos, el secretario de Seguridad Pública se alzó como la figura clave del gabinete de Felipe Calderón y, en particular, de la “guerra” contra el narco.

El tercer gran atentado del sexenio calderonista fue contra Francisco Blake Mora quien fungía como secretario de Gobernación, en sustitución de Mouriño. Blake Mora falleció el 11 de noviembre de 2011 de la misma manera que su antecesor: el helicóptero en el que viajaba junto con siete personas más se estrelló cuando volaba hacia Cuernavaca, Morelos. Por más pruebas que ofreció el gobierno, la duda sobre si se trató de una venganza política, o un mensaje de un grupo del crimen organizado, o cualquier otra causa, menos la versión oficial. Fue la misma historia con el avionazo en que murieron Mouriño y Vasconcelos, una historia de misterio, de y preguntas sin respuesta.

III

Quien posee la información sobre los entretelones de estos hechos es Reyes Arzate, conocido como la Reina, quien iba a ser puesto en libertad el pasado 27 de enero e inmediatamente sería deportado a México, el 23 de enero, pero para su sorpresa, un gran jurado en el distrito este de Nueva York firmó la acusación CR-26-C-0030 en su contra por varios delitos, entre los que estipulan que conspiró intencionalmente para distribuir cocaína, conspiró para poseer cocaína y para importar cocaína.

Los hechos delictivos que se le imputan a Reyes Arzate provienen del mismo esquema delictivo, de las mismas transacciones y mismos eventos por [1] los que fueron acusados tanto el Chapo como García Luna. Hay pruebas que poseen contra García Luna que serán también interpuestas en el juicio de Reyes Arzate.

Reyes Arzate es acusado de entregar información a cárteles de la droga mexicanos a cambio de miles de dólares. Según la Fiscalía del distrito este de Nueva York, Reyes lideró la unidad de investigaciones especiales de la Policía Federal, llamada SIU (Sensitive Investigative Unit), entre 2008 y 2016. En esa época habría entregado información y ayudado a cárteles como el de los capos Beltrán Leyva y El Seguimiento 39, asociado al Cártel de Sinaloa.

No es casualidad que ambos se encuentren presos en Nueva York, en la misma cárcel de Brooklyn y que Reyes, haya sido acusado por la misma Fiscalía de tres cargos de asociación delictiva para el tráfico de cocaína. El caso de Reyes Arzate es calificado como “complejo”, debido a la gran cantidad de pruebas que pesan contra él. El argumento del fiscal para etiquetar así el caso fue por “las más de dos mil grabaciones en un dispositivo Blackberry que suman miles de hojas” que a la fiscalía le ha llevado tiempo procesar.

Reyes Arzate, entre 2008 y 2016 entregó información y ayudó a cárteles como el de los hermanos Beltrán Leyva y El Seguimiento 39, asociado al Cártel de Sinaloa. La fiscalía ha asegurado que pruebas que fueron discutidas durante el juicio al Chapo sobre Beltrán Leyva son las mismas en el caso de Reyes. Los fiscales también han dicho que algunas pruebas en el caso de García Luna, que también preside Cogan, serán las mismas que en el caso del exjefe policial.

En 2018, Reyes fue sentenciado en Chicago a tres años de cárcel por pasar información a los cárteles. Cuando estaba por cumplir la condena fue transferido a Nueva York y acusado de los nuevos cargos de narcotráfico. A cambio de miles de dólares en sobornos, el expolicía habría ayudado a los cárteles a traficar cocaína.

IV

¿Qué versión de estos hechos tienen García Luna, Reyes Arzate y Calderón? Calderón evita hacer comentarios sobre los nexos que tenía su “hombre fuerte” con el crimen organizado. Informes recabados en México y en Estados Unidos señalan las múltiples relaciones de García Luna con miembros del narcotráfico. Con los hermanos Beltrán Leyva, con Los Zetas y el Cártel del Golfo.  Vasconcelos dijo públicamente que García Luna protegía a los hermanos Beltrán Leyva. Édgar Valdez Villareal (la Barbie), en una carta publicada el 28 de noviembre de 2012 en el periódico Reforma, aseguró que García Luna estaba en la nómina de los grupos del narcotráfico. “Me consta que ha recibido dinero de mí, del narcotráfico y de la delincuencia organizada”.