Diosdado Cabello: “Los responsables del
sabotaje (eléctrico) tienen nombre y apellido”

* Luego pretenden llorar por los que mueren en los hospitales por los niños * Son hipócritas y criminales * La oposición no es una fuerza unida * Ha fracasado en todo * Un proceso peligroso de violencia puede comenzar  * Un pueblo chavista dispuesto a defender su revolución

Geraldina Colotti / América Latina en Movimiento
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Las derechas sostenidas por Estados Unidos han pasado a la fase de sabotaje para hacer estallar la luz, las líneas telefónicas y dejar los barrios sin agua. El metro no funciona, los autobuses privados quieren que se les pague en efectivo, en parte porque el sistema informático no funciona. Que todo este mar de camisas rojas haya venido a pie desde los barrios para decir: No a la guerra, al sabotaje y a la injerencia, es algo heroico y explica por qué el imperialismo tendrá muchas dificultades por imponer sus planes aquí.

Por supuesto, el saldo de los repetidos sabotajes lo pagarán los sectores más vulnerables de la sociedad venezolana: los enfermos, los ancianos, los pobres que tendrán que botar los alimentos almacenados en la nevera de cada casa, en un país tropical donde el calor en estos días es de al menos 27 grados. En los barrios ricos, los problemas no se sienten debido a las plantas generadoras de electricidad, de las reservas de agua y sobre todo del dinero: ellos pueden pagar en efectivo, incluso en dólares. Los vimos en supermercados haciendo compras pagando en dólares, incluso si no está permitido porque la moneda nacional es el bolívar. Su objetivo siempre ha sido: hundir al país a través de la guerra económica, el mercado paralelo del dólar (que ahora el gobierno ha logrado parcialmente desactivar permitiendo el cambio directo, más conveniente que el "paralelo"), y ahora el sabotaje dirigido a la vida cotidiana de los ciudadanos.

El impacto, sin embargo, afecta a todos, incluso a los comerciantes e industriales. Mientras tanto, algunos grupos de la derecha más violenta intentan repetir el esquema de las guarimbas, que tanto daño llevaron a tantas familias, pero el país no siente su presencia. En el barrio de viviendas populares en Fuerte Tiuna, donde estamos ahora, sin luz, las personas bajan a la calle para reunirse y cantar, a la luz de las velas. A la luz de las velas estamos escribiendo este artículo. Por supuesto, con la interrupción de las comunicaciones, cualquier cosa podría pasar y sería difícil dar la alarma y movilizar a los chavistas en los barrios.

El gobierno, sin embargo, está trabajando arduamente. Ya en la mañana, volverá la luz y, parcialmente, el teléfono.

Al final de la marcha, el presidente Nicolás Maduro hizo una evaluación inicial del sabotaje. Cuando, durante la noche del 8 de marzo, el 70% de la electricidad se había recuperado en todo el país, al mediodía hubo un nuevo ataque cibernético con el aplauso de Estados Unidos. “Quieren privatizar los servicios, aplicar el modelo en uso en Estados Unidos o Europa donde, si no paga, te cortan la luz o el teléfono”, dijo Maduro, recordando los muchos ataques contra los pilones de electricidad, que dejaron un saldo de más de 200 atacantes electrocutados.

“Lo que nos han dirigido, agregó, es un ataque inusual y extraordinario, pero con paciencia y conciencia, y al implementar una resistencia cívico-militar activa, podremos pasar a una nueva etapa en las próximas horas. Saldremos con coraje como lo hicimos durante los meses de paro petrolero contra Chávez en 2002-2003, que duró cuatro meses: con la unión cívico-militar y con Chávez”. El presidente luego tomó el problema de la infiltración en compañías nacionalizadas como Corpoelec, donde ocurrió el sabotaje. “Han hecho daño a todo el país”, dijo, no sólo a los chavistas. ¿Cómo justificarán esto con su propia gente? Pero reaccionaremos con calma, coraje y nervios de acero. Somos portadores de paz y unidad. Contra la injerencia, el amor y la paciencia”.

Luego, el presidente anunció que, a partir del lunes, llegará la caja CLAP, para atender las necesidades inmediatas de la población. Alrededor de un inflable gigante Chávez, llevado por los trabajadores de la petrolera estatal PDVSA --que junto con todas las categorías rechazaron el llamamiento a la huelga lanzado por el autoproclamado “presidente interino”, Juan Guaidó--, el pueblo chavista respondió levantando el puño y gritando: “Trump, idiota aguanta tu derrota”.

Durante la marcha tuvimos la oportunidad de realizar esta entrevista exclusiva con Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente.

En este momento, una delegación de la ONU enviada por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, está llegando al país. ¿Cuáles son las expectativas?

Los hemos invitado a venir y ver la realidad del país, que es totalmente diferente de la historia que cuentan los medios hegemónicos internacionales y locales como La Patilla o El Nacional. Aquí hay una Venezuela en paz, y la oposición no es esa fuerza unida, capaz de liderar el país que pinta los medios antes mencionados: no lo es para nada. Verán que aquí hay un pueblo chavista dispuesto a defender su revolución.

Para Estados Unidos, la opción militar está siempre sobre la mesa y Juan Guaidó recorre el país tratando de organizar la subversión interna. ¿Qué escenario se prepara?

Han fracasado en todo. Ahora sólo tiene que recurrir nuevamente a la violencia. Lanzar una huelga cuando sabes que no puedes contar con la clase trabajadora, con las mujeres, con los sectores populares, es otro engaño y el último recurso: una nueva derrota anunciada. Ya están practicando el sabotaje para culpar al gobierno, ahora podrían pasar a la violencia selectiva, a las bombas, apoyándose en el respaldo del imperialismo estadunidense que extiende sus mentiras a escala internacional. En la Cuarta República ya hemos visto cómo, quiénes colocaron bombas en las embajadas luego se refugiaron en Estados Unidos, según el habitual doble discurso para tirar la piedra y retirar la mano: promover el terrorismo y decir que están en contra del terrorismo, con la conocida hipocresía

En veinte años de gobierno hemos aprendido a reconocer los distintos momentos y enfrentarlos.

Ahora nos encontramos en un nuevo ciclo. Un proceso peligroso de violencia puede comenzar. Cuanto más fracasa la oposición liderada por Estados Unidos, se arraigan los elementos más radicales de la derecha extremista y adoptan posiciones que antes no tenían. Sin embargo, ahora están muy divididos de nuevo. Lo vimos en la frontera con Colombia, cuando habían contratados a los mercenarios guarimberos, a quienes por cierto no les han pagado y ahora no están tan dispuestos a hacer lo que ellos quieren. Ayer en Caracas se produjo un episodio emblemático. En un restaurante frecuentado principalmente por personas de la oposición, un vicepresidente de la Asamblea Nacional fue expulsado probablemente por las posiciones tomadas en pedir la agresión armada contra Venezuela. La violencia que intentan imponer se está volviendo contra ellos.

¿Es verdad que el gobierno bolivariano está preparando una denuncia por crímenes contra la humanidad?

Sí, el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, ha anunciado esto y estamos preparando el informe para denunciar a los responsables del sabotaje con nombre y apellido, comenzando con el senador estadunidense Marco Rubio: un genocida, como (Mike) Pompeo, gente que está acostumbrada a ganar siempre. Cuando no gana, engaña y cuando no logra ganar aun así, mata. Son personas incompetentes que no entienden la política, no entienden que los pueblos quieren ser libres y no estar subordinados a los grandes grupos económicos.

¿Hay cifras que cuantifiquen el daño causado por este sabotaje?

Estamos en esto. Ayer por la noche hablé con el ministro de Salud en una reunión de emergencia debido a la situación. Me dijo que dos personas murieron en cuidados intensivos cuando faltó la luz y no había manera de revivirlas. Los treinta segundos necesarios para activar el procedimiento de emergencia fueron fatales para los enfermos. Sin embargo, un gran número de personas se salvaron gracias a la acción de enfermeras, médicos y trabajadores de la salud que operaron manualmente las máquinas para ayudar a los pacientes en estado crítico. El que ordenó cortar la luz, a sabotear, es un criminal genocida. Luego, pretenden llorar por los que mueren en los hospitales, por los niños. Son hipócritas y criminales.

Nuestra tarea es continuar trabajando para construir y consolidar otro modelo de país.

En cualquier parte del mundo, las acciones de Juan Guaidó serían sancionadas por la ley. ¿Por qué no sucede esto aquí?

La justicia sigue su curso, que no es mi tarea ni la del presidente anticipar. Sin embargo, estoy convencido de que habrá justicia.

El gobierno italiano, aunque con muchos conflictos internos, ha tenido una posición discrepante en comparación con la mayoría de los países europeos. ¿Cómo calificas esta actitud?

Prefiero dirigirme al pueblo italiano, porque es gracias a la presión de los pueblos que algunos gobiernos no se han alineado completamente con Estados Unidos. Nuestros referentes principales son los pueblos, las clases populares. Aquí en Venezuela hay muchos ciudadanos italianos, o españoles o de otros países europeos. Cuando un país como España apoya la invasión armada de Venezuela, significa que no tiene en cuenta la seguridad de sus ciudadanos, porque se sabe que las bombas no distinguen. Al menos el gobierno italiano ha demostrado que tiene esta preocupación, y esto debe ser reconocido. Sin embargo, repito, nuestro reconocimiento va al pueblo italiano, a la presión que los pueblos han ejercido sobre sus gobiernos.

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