Periodistas en riesgo: No hay cambios

Jorge Meléndez Preciado
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En solidaridad con Jorge Ramos.

El nuevo gobierno, muy presto a realizar cambios en diferentes asuntos (algunos convenientes y otros bastante equivocados), no ha traído modificaciones sustanciales en la defensa de los informadores. Pareciera que todo sigue igual en un gremio que ha sido agredido y víctima de la prepotencia de las autoridades. Cuando menos es el diagnóstico de la organización Artículo 19 en voz de su dirigente, Leopoldo Maldonado.

            Según el Protocolo de la impunidad contra periodistas, de la mencionada agrupación, han asesinado a 123 compañeros desde el año 2000. Y en  los primeros 90 días de la administración de López Obrador van tres (aunque según Enrique Galván Ochoa son cinco, según su columna Dinero, en La Jornada, 18 de febrero). También hay 24 desaparecidos desde el año 2003.

            Cifras que muestran el desinterés de las autoridades encargadas de perseguir los delitos que se llevan a cabo contra los tecleadores.

            La Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), de mil 140 denuncias, de 2010 a 2018, únicamente   atendió  186, o sea, el 16 por ciento. De los responsables de los ilícitos,   pocos recibieron condenas, por lo que el 99.13 por ciento de las violaciones quedaron impunes. Algo realmente catastrófico.

            Con Felipe Calderón hubo 48 compañeros ultimados. El sexenio pasado, de Enrique Peña, se llegó a 47. Y de continuar el ritmo establecido en el actual gobierno, la cantidad de caídos será mayor que en esos fatídicos sexenios.

            Como antaño, desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, a los asesinados se les intenta señalar como víctimas de muchas otras causas y no como parte de su profesión. La mencionada Fiscalía dijo que entre 2010 y 2018 de 89 muertos, incluso a balazos, únicamente 45 lo fueron por su actividad periodística. Para las autoridades, los compañeros del oficio mueren por andar con amistades peligrosas, tener amoríos, ser rijosos en cantinas y antros o andar por la calle a deshoras de la noche y no por lo que escriben, siendo que la mayoría de quienes los mandan a silenciar son autoridades locales, estatales y federales.

            Otro asunto lamentable es que en los pocos casos que se aprehende a un autor material del homicidio, no se llega a investigar a fondo a quienes enviaron al ejecutor, o sea, los que intelectualmente planearon el que alguien desapareciera de este planeta.

            ¿Por qué sucede esa desatención de tan grave problema? La respuesta según Artículo 19 es que los “periodistas amedrentados  son funcionales al sistema político mexicano que tiene resabios autoritarios”, lo que impide “la verdadera democracia”.

            Las autoridades todas han cometido negligencia y excesos como: revictimizar a los caídos, efectuar investigaciones fallidas, obstaculizar las averiguaciones, no contar con peritos independientes y varias cuestiones más en las cuales debe poner atención el nuevo fiscal de la República, Alejandro Gertz Manero.

Además, señalamos nosotros, debe evitarse la colusión de verdugos y policías, sobre todo en los lugares más alejados de los centros urbanos;  posibilitar que las organizaciones sociales y de periodistas coadyuven en las investigaciones y hacer reportes constantes de cómo van las indagaciones de los casos. Cuestiones que han prometido hace tiempo las fiscalías y no lo llevan a cabo.

            Dice bien Artículo 19: La legitimidad de un gobierno no únicamente se muestra en las urnas, sino en el imperio de la ley y la justicia.

            Entre los casos paradigmáticos que resaltaron, estuvieron los de Rubén Espinosa, quien junto con cuatro mujeres fue acallado el 31 de julio del 2015 en la Ciudad de México y el gobierno de Miguel Ángel Mancera no hizo nada. Y el de Pedro Canché que en el sureste fue prisionero nueve meses sin ningún delito. Por cierto, éste dijo que era increíble: López Obrador contestó más rápidamente a la madre de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, que a la esposa de Javier Valdez, Griselda Triana, que clama por justicia. También es insólito que el caso de Miroslava Breach, en Chihuahua de Javier Corral, siga estancado.

Por cierto, el 20 de este mes asesinaron en Amilcingo, Morelos, a Samir Flores, conductor del programa, Amanecer Ranchero, de la radio comunitaria Amilzinko, y las investigaciones van por mal camino, incluso ya se perdieron algunas pruebas de este caso.

 

 

El movimiento de las féminas

Jorge Meléndez Preciado
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A la Chata Campa y Lucero Roveglia, por sus luces permanentes

En tanto Morena entra en una horripilante contradicción: mujeres que rechazan  el aborto por ignorancia o estulticia (las senadoras Lily Téllez y Claudia Balderas) y la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero –que no apoyó abiertamente a Lydia Cacho– marcha a favor de las mujeres, alienta que ellas decidan acerca del embarazo, e incluso promete que deberá considerarse de otra manera el caso de las estancias infantiles –particularmente en zonas rurales– y los refugios para mujeres violentadas, Andrés Manuel López Obrador elude, una vez más, pronunciarse a favor de que las féminas puedan decidir acerca de su cuerpo.

            Contradicciones que muestran esta cuarta transformación, donde tenemos  de dulce,  chile y manteca. Es cierto que las encuestas sitúan al Ejecutivo con 80 por ciento de aceptación, pero ir decepcionando a sectores fundamentales que apoyaron el cambio, especialmente las mujeres, es gravemente peligroso. Más en tiempos donde las damas juegan un papel cada vez más importante en el cambio fundamental; en un país en el cual el 52 por ciento de la población es de hembras; donde la relevancia de quienes trabajan se ha mostrado claramente en la película Roma, de Alfonso Cuarón.

            Yalitzia Aparicio, por cierto, fue oradora en la reunión de la OIT y lanzó no una provocación sino una reivindicación: es hora que las llamadas sirvientas puedan llevar a cabo huelgas para reivindicar sus derechos. Algo claro y fundamental si uno vive en el siglo XXI, y no en el arcaísmo que entienden las señoras que han jugado para ser princesas y son únicamente objetos desechables.

Las manifestaciones en el orbe por parte de las que han cambiado el mundo, han sido impresionantes. En México hubo una que salió no del Ángel de la Independencia, sino de la Ángela de la Independencia (como lo motejan ahora las damas) rumbo al Zócalo, la que congregó a miles de festejosas y, mejor, reclamantes. Simbolismo que muestra que la nueva hora, a pesar de crímenes y feminicidios, ha llegado. Lerdos quienes no lo entiendan.