México ante la globalización y el coronavirus

Luis Emiliano Gutiérrez Poucel
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La caída en las bolsas de valores de la mayoría de las economías del mundo debido a la preocupación por el coronavirus muestra que el proceso de globalización no solamente afecta las estructuras económicas y políticas, sino también a las personas. Aun cuando muchos grupos políticos y populistas de izquierda quisieran revertir el fenómeno de la globalización, ésta llegó para quedarse y continuará creciendo y echando raíces cada vez más profundas. Por un lado, los países continuarán intercambiando bienes y servicios porque es la única manera de mantener el aumento en el bienestar de sus poblaciones, crear empleos y reducir la pobreza. Por el otro, las personas seguirán viajando por negocios, turismo, salud, familia, etcétera; asimismo, continuarán emigrando por conflictos, desastres naturales, discriminación, persecución religiosa, enfermedades contagiosas, y otras razones.

El coronavirus o Covid-19 no solamente afecta la salud física de las personas, sino también su salud mental. El desarrollo de este virus que empezó en China y que ahora se ha extendido a 126 países, permite derivar algunas lecciones.

La primera lección es que para minimizar los efectos negativos de una epidemia es necesario la libertad de información y la transparencia. En efecto, el sistema chino de “mando y control” contribuyó a aumentar la crisis de salud. Un reporte estima que, si China hubiera informado tempranamente de esta enfermedad probablemente se hubieran evitado más de la mitad de los contagios. Sin embargo, China trató de controlar la información desde el principio, silenciando al doctor Li Wengliang que advirtió del peligro del nuevo virus a través de las redes sociales, por lo que la policía lo obligó a firmar un documento diciendo que se había equivocado bajo la amenaza de que lo iban a acusar de difundir rumores contrarios al interés nacional. Esto produjo molestia y enojo por parte de los periodistas. Luego, cuando se informó de su muerte por contagio del coronavirus mucha gente encontró su fallecimiento sospechoso.

Dos periodistas chinos que decidieron ejercer su labor informativa porque querían mostrar la verdad de lo que estaba sucediendo en el epicentro del brote del coronavirus en China, publicaron videos en internet, compartieron fotos y testimonios dramáticos de lo que estaba sucediendo. Hasta que de repente no se supo ya nada de ellos. Sus seguidores temen que hayan desaparecido para siempre.

La segunda lección es que, ante situaciones de emergencias públicas, los gobiernos actúan más bajo el egoísmo nacional que mediante la cooperación internacional. Los gobiernos de los países que vieron una rápida propagación de la epidemia prefirieron actuar bajo el principio de “sálvese quien pueda”, que bajo el esquema de cooperar para lograr una respuesta coordinada.

La reciente declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud el 12 de marzo, no va cambiar mucho la tónica del esfuerzo individualista de los países, ni promoverá la cooperación para enfrentarse de manera conjunta a este desafío de salud a la población mundial.

Probablemente sea la primera vez que las reacciones ante una crisis de salud hayan sido tan grandes e impactantes. A la mejor, por la caída de los precios del petróleo ante la disputa entre Arabia Saudita y Rusia, dichas reacciones fueron mayores. Entre los efectos que se pueden destacar están: la caída en las bolsas de valores, las pérdidas en la productividad laboral, la cuarentena de ciudades enteras, el impacto en el turismo, la interrupción por 30 días de los viajes de Europa a Estados Unidos por Donald Trump, el aplazamiento de los eventos deportivos, la suspensión de eventos masivos, las compras de pánico, etcétera.

Aparte de los trágicos costos humanos, los costos económicos por el Covid-19 serán muy importantes. La tasa de crecimiento económica global probablemente disminuya por abajo del 1%. La agencia de comercio de las Naciones Unidas sugiere que el costo para la economía global en el 2020 comprenderá una reducción del PIB mundial de un trillón de dólares (18 ceros).

El impacto en las economías de los países variará dependiendo de la magnitud del contagio de sus poblaciones, la fortaleza de sus sistemas económicos, y los problemas nacionales que tengan. En el caso de México, este economista con pretensiones de escribiente lamenta decirte que tiene una visión pesimista, puesto que, al impacto internacional de la crisis, la caída del precio del petróleo, hay que sumarle la crisis de seguridad, los bloqueos de las vías férreas, los enfrentamientos del presidente con los supuestos conservadores y los movimientos sociales como el movimiento femenil. Probablemente el crecimiento económico en el 2020 será nulo o se presente otra contracción económica.

El escritor ucraniano Nikolái Vasílievich Gógol dijo en el siglo XIX, “el pánico es más contagioso que la peste y se comunica en un instante.”