Elam, lazos de integración entre los pueblos

Rosmerys Bernal Piña / Prensa Latina
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La Habana. A 20 años de creada, la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam), en Cuba, mantiene hoy su cometido de formar profesionales de ciencia y conciencia, humanistas, solidarios, comprometidos con la salud y la vida de todas las personas. Desde su fundación el 15 de noviembre de 1999 por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, se han graduado en este centro de altos estudios casi 30 mil jóvenes de 115 países.

“Nada podrá cambiar la esencia de su misión, que es brindar atención médica por donde quiera que se necesite, llevando así la sonrisa a los pueblos del mundo”, aseguró el doctor Patrick Dély, de Haití, miembro de la primera graduación. En la actualidad, Dély se desempeña como director nacional de Epidemiología, Laboratorio e Investigación del Ministerio de Salud Pública de Haití, es profesor universitario en una facultad de medicina y preside la Sociedad Médica Internacional de Egresados de la Elam.

“Me siento orgulloso de ser parte de esta escuela desde sus inicios... fui uno más del pueblo cubano, nos recibieron como hijos, somos parte de la vida de este país”, expresó el galeno haitiano de 45 años de edad. Patrick materializó su deseo de ser médico para ayudar a las personas, y 15 años después, la Elam continúa cumpliendo el sueño de muchos jóvenes, padres y familias humildes de todo el mundo.

El joven Bwambale Hagai, proveniente de Uganda, desde niño quiso ser cirujano. Había escuchado sobre la labor de los médicos cubanos en su país y decidió optar por una beca para estudiar en la nación caribeña. En la actualidad cursa el segundo año de la carrera y es vicepresidente del Comité Educativo de la Elam.

“Me gusta la medicina preventiva, que la gente no se enferme, ese es el propósito por el cual estoy estudiando”, afirmó. A sus 25 años de edad, asegura sentirse agradecido por la oportunidad que recibió y orgulloso de cambiar tanto su vida como la de las personas a su alrededor.

“Quiero ser un médico integral, que conoce de su sociedad, pues me preocupa el pueblo de donde yo provengo... No me conformo con diagnosticar y curar enfermedades, voy a cambiar y mejorar vidas”, puntualizó.

Durante su formación, estos estudiantes visitan los consultorios médicos y tienen contacto con los pacientes, de manera que profundizan en el examen clínico como método exploratorio para llegar a un diagnóstico, una enseñanza basada en la vinculación de la teoría con la práctica. Los galenos, egresados de la Elam, han impulsado importantes programas de salud en sus países de origen, entre ellos por ejemplo, la Operación Milagro, que mejoró la visión a más de 3 millones de pacientes de 35 naciones de América Latina, el Caribe y África.

Por ejemplo, el devastador terremoto en Haití en el año 2010 desató una epidemia de cólera; en esa ocasión, más de 300 egresados de la Elam fueron por sus propios medios y se incorporaron junto a la brigada Henry Reeve de médicos cubanos para ayudar al pueblo de ese país.

El ministro cubano de Salud Pública, el doctor José Ángel Portal, resaltó que esta escuela se convirtió en la casa de miles de jóvenes pobres y sin recursos, quienes hicieron realidad su sueño de convertirse en excelentes profesionales, preparados científicamente, con una formación de servicio hacia el hombre y los intereses de las grandes poblaciones, para lograr una cobertura universal de atención médica.

“En estos 20 años, más que una institución docente, la Elam ha sido un lugar donde se cultivan el respeto y el amor a la humanidad, y cientos de jóvenes de culturas, procedencias, fe e idiosincrasia diversas, encuentran un proyecto común”, destacó el titular.

Portal subrayó que algunos de los médicos salidos de esas aulas ocuparon diversos cargos en sus países, por ejemplo, ministros de salud. El denominador común en todos ha sido el elevado desempeño en el cumplimiento de su labor, añadió.

Para Víctor Díaz, quien trabaja en esta institución desde sus inicios, la fortaleza de la Elam es la integración, el vínculo entre sus estudiantes, “que empiezan como compañeros, se hacen amigos y luego se sienten como una gran familia”, detalló.

Según expresó, se siente orgulloso de esos médicos que trabajan por la salud de todas las personas en cualquier lugar del mundo, como soñó el comandante en jefe.

Este centro educacional surgió por iniciativa de Fidel Castro tras la muerte y destrucción en varios países centroamericanos y del Caribe por los devastadores efectos de los huracanes George y Mitch, en 1998, que cobraron un saldo de más de 11 mil vidas.

Tras esos desastres, Cuba envío de forma gratuita brigadas médicas para garantizar atención de primer orden a todos los necesitados, mediante el Programa Integral de Salud.

Asimismo, el comandante en jefe propuso comenzar la formación de médicos de esos países en Cuba, con el objetivo de fomentar servicios de salud, principalmente para los más pobres y desposeídos.

De esta manera, en menos de tres meses se realizó la remodelación de la Escuela Naval Granma, ubicada en La Habana, para convertirla en la Escuela Latinoamericana de Medicina, la cual recibió una matrícula de mil 929 estudiantes de 19 países.

La inauguración oficial se realizó el 15 de noviembre de 1999, en el marco de la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, con la participación de numerosos presidentes.

En sus inicios, los alumnos procedían de países de América Latina y el Caribe, pero en la actualidad allí se forman jóvenes de todo el mundo. Un total de 29 mil 736 se graduaron en estas dos décadas, seis mil 848 cursaron luego Medicina General Integral y de ellos dos mil 135 han realizado otras especialidades médicas, todos en Cuba.

Durante la inauguración de la Elam, Fidel Castro expresó: “lo más importante habrá de ser su consagración total al más noble y humano de los oficios: salvar vidas y preservar la salud. Más que médicos, serán celosos guardianes de lo más preciado del ser humano; apóstoles y creadores de un mundo más humano”. Con estas palabras, el entonces presidente de los consejos de Estado y de Ministros de Cuba inauguraba la Escuela Latinoamericana de Medicina, premisa que actualmente defienden el claustro de profesores, los estudiantes y los egresados de ese centro.