¡Cómo criticar desde el fondo del pantano!

Miguel Ángel Ferrer / Economía y política
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Son muchos y muy poderosos los enemigos de la Cuarta Transformación (4T). Entre éstos los hay embozados y los hay abiertos. Los hay tanto en el campo de la economía, como en el de la política. Pero hasta ahora esos adversarios no han conseguido éxitos ni en la economía ni en la política.

En el ámbito de los enemigos abiertos más belicosos, constantes y estridentes se puede contar a los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón. Pero es obvio que desde el encarcelamiento en Estados Unidos de Genaro García Luna, estrecho colaborador de ambos expresidentes, la actividad beligerante de éstos ha sufrido una notoria caída.

El caso del expolicía acusado de narcotráfico ha puesto en evidencia pública la luenga historia y el carácter criminal de Fox y de Calderón, lo que necesariamente los invalida como críticos honrados, sinceros y de buena fe. 

Y más o menos puede decirse lo mismo del Partido Acción Nacional (PAN). Su antigua fama de institución noble y honesta ha sido sepultada por las evidencias de la desaforada corrupción de sus cuadros más destacados, como por ejemplo Guillermo Padrés, exgobernador de Sonora, y Miguel Ángel Yunes Linares, exdirector general del ISSSTE.

También más o menos lo mismo puede decirse del Partido de la Revolución Democrática (PRD), formación política de derecha que durante largos años navegó con bandera de izquierda, y en la cual igualmente la corrupción de sus dirigentes alcanzó cotas monumentales, como en los casos de Jesús Ortega, Miguel Ángel Mancera y Alejandra Barrales. ¡Cómo criticar desde el fondo del pantano! Y cómo presentarse como opción electoral viable en futuros comicios, sobre todo los presidenciales.

Por lo que toca al Partido Revolucionario Institucional (PRI) es evidente que se trata de un enemigo embozado, agazapado y a la espera de mejores tiempos políticos y electorales. Pero es tal su mala fama y desprestigio que se antoja imposible que pudiera disputar con alguna posibilidad de triunfo cualquier posición política relevante.

En consecuencia no se observa en el horizonte ningún adversario electoral de la Cuarta Transformación. Y el asunto se mira más desbalanceado si se considera la extremadamente exitosa gestión del líder de la 4T, el presidente López Obrador.

Y más desbalanceada se ve la correlación de fuerzas si a las insuficiencias y casi inexistencia de la oposición partidaria se suman los éxitos conseguidos por la 4T y sus previsibles nuevos logros políticos y económicos.

 

 

La obvia provocación y la defensa de Irán

Miguel Ángel Ferrer / Economía y política
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La única manera de ganar la guerra es evitarla solía decir el comandante Fidel Castro. Y la mejor manera de evitarla es no caer en las provocaciones del enemigo. La base militar estadunidense de Guantánamo ha sido una provocación yanqui a la Revolución cubana a lo largo de los últimos sesenta años. Pero el gobierno revolucionario no ha caído en la tentación de recuperar ese territorio cubano por la fuerza, es decir, no ha caído en la provocación, conducta que conduciría a la guerra. 

El asesinato del comandante iraní Qasem Soleimani ha sido sin duda una provocación. Caer en ella conduciría a Irán a la guerra con Estados Unidos. Y esto le daría a Washington la anhelada oportunidad para destruir a la Revolución islámica, propósito inconseguido desde 1979. 

Por eso, y estando claro que aquel asesinato fue una provocación, toca a la dirigencia revolucionaria evitar la guerra. Preservar la revolución es la cuestión fundamental. Y frente a ello la eventual reelección de Trump es asunto intrascendente. Porque finalmente el mayor enemigo de Irán no es el magnate, sino el imperialismo, cuya esperanza de vida es inmensamente superior a la del trastornado mandatario yanqui.

También por eso, y a la par de evadir la provocación, la dirigencia revolucionaria irania tiene frente a sí la ineludible tarea de reforzar la defensa del país. Tareas ambas a las que, en su respectivo caso, han dedicado sus mejores y mayores esfuerzos los líderes norcoreanos, cubanos y venezolanos.

En el caso concreto de Irán, pieza importante de la defensa del país es la consecución del arma atómica, como lo demuestra claramente el caso norcoreano. La pequeña nación socialista se ha vuelto prácticamente invulnerable a una agresión, incluso nuclear, de Estados Unidos.

Pero como también lo demuestran los casos de Venezuela, Nicaragua y el propio Irán, la pieza clave de la defensa es mantener el apoyo del pueblo. Recientemente estas tres naciones han sido víctimas de diversos intentos de fabricarles una revolución de colores. 

Hace apenas unas semanas Irán logró desactivar un intento, mediante el uso de las redes sociales, de “revolución con sello yanqui”. La defensa funcionó y en cosa de horas la amenaza fue conjurada.

Es cierto que el amago de agresión militar es el peligro mayor. Pero ésta no puede darse si gobierno y pueblo de la eventual víctima se encuentran unidos en los propósitos concurrentes de defender al país y evitar caer en las provocaciones, obvias o no, del enemigo.