Comunismo: Un componente
indispensable de la realidad mexicana

Consejo Editorial / Tribuna Comunista
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El ciclo de festejos con motivo del centenario de la fundación del Partido Comunista Mexicano, alcanzó tal amplitud y diversidad, tuvo tantas repercusiones en los medios, las redes sociales y la opinión pública en general, que por sí mismo hizo patente una conclusión ineludible, a saber, que el comunismo es una corriente político-ideológica viva y necesaria para el devenir de nuestro presente.

Quienes militamos en el MCM y en otras organizaciones enraizadas en lo que fue el PCM, estamos convencidos, desde siempre, de la pertinencia de lo que el filósofo marxista Alan Badiou ha dado en llamar “la hipótesis comunista”; pero es innegable que a todos nos sorprendió la cantidad y la intensidad de las acciones por el centenario. Para empezar, su número y dispersión: hubo eventos conmemorativos por lo menos en Tijuana, Puebla, Cancún, Guadalajara, Chilpancingo, Ciudad de México, Chihuahua, Mérida, Aguascalientes, Tepic... en los que participaron cientos de compañeros y compañeras, no todos ellos, por cierto, antiguos militantes del partido, sino también jóvenes pertenecientes a gene-raciones que no pudieron formar parte de la organización desaparecida en 1981; el Manifiesto* que signaron antiguos camaradas, redactado por un grupo amplio en el que participaron Enrique Semo, Elvira Concheiro, Daniel Carlos García, José Luis Alonso Vargas y varios más, recopiló más de trescientas firmas y, en fin, tan sólo los eventos centrales que tuvieron lugar en la Ciudad de México, fueron atendidos por cifras que, seguramente, rebasaron con mucho el millar.

Los cien años del PCM ocuparon la portada y los artículos principales de la revista Proceso, y fueron el tema central del suplemento dominical de La Jornada. Notas, entrevistas, reportajes sobre la efeméride, aparecieron en los medios públicos de radio y televisión, y se difundieron profusamente por una amplia telaraña de sitios de internet.

Hubo sobre todo debates y conversatorios, pero también tuvieron lugar proyecciones de cine y video, exposiciones de pintura y grabado, performance y teatro; los actos fueron casi siempre políticos, pero también hubo reflexiones académicas profundas.

Lo más notable, sin embargo, no fue el número de eventos de la celebración, sino la urgencia y profundidad de los asuntos que fueron puestos a debate, de muchas formas, en cada uno de ellos. Una compleja agenda de reflexión emergió de manera prácticamente espontánea; entre sus puntos cabe enlistar: las raíces comunistas –o no– de la 4T; la valoración como acierto –o error–, de la disolución del PCM; el carácter endógeno –o exógeno– del surgimiento del partido hace cien años; la necesidad –o no– de una organización comunista en nuestros días, y si esa organización debe entenderse como el renacimiento del antiguo Partido Comunista Mexicano; el papel y la responsabilidad de los comunistas hoy frente a las organizaciones de izquierda y frente a Morena; la caracterización del régimen de AMLO como de izquierda –o no– y las consecuencias que se siguen de ello; en fin, ¿cuál es realmente el legado del PCM y, sobre todo, a quién pertenece su herencia y cómo defenderla?

A medida que se aproximaba el 24 de noviembre, la experiencia que fuimos teniendo los antiguos comunistas fue la de la reaparición inopinada, sorpresiva, de infinidad de compañeros que hacía muchísimo que no veíamos, y que, aparte la alegría usual de los reencuentros, nos planteaban enigmas acuciantes: ¿dónde estuvimos, qué hicimos, dónde nos perdimos los comunistas durante casi cuarenta años? ¿Nos perdimos? Esas preguntas y otras, por ejemplo, ¿qué hacer con las trayectorias políticas de muchos que en estos años pasaron por fangos procelosos en los que sí se mancharon? ¿Todo ello resulta hoy igualmente aceptable?

La culminación de los festejos con el decreto presidencial por el que los restos de Valentín Campa y Arnoldo Martínez Verdugo han de ser inhumados en la Rotonda de las Personas Ilustres, deberíamos tomarla como un triunfo del comunismo mexicano, en el sentido de que simboliza el reconocimiento, por la sociedad en su conjunto, de la importancia que nuestra corriente político-ideológica ha tenido y tiene para la vida de México, pero sobre todo, deberíamos tomar ese homenaje a nuestros dos grandes camaradas, como una llamada urgente para salir del ensimismamiento, de la endogamia que a veces parece consumirnos. Somos importantes, el país lo reconoce, y ya va siendo hora de que lo reconozcamos nosotros mismos poniendo manos a la obra para transformar, ahora sí, el mundo. Si algo nos enseña el centenario es que el comunismo es un componente indispensable de lo real.

Sobre la agenda política traída a presencia por los festejos del centenario, en el Movimiento Comunista Mexicano, hemos afirmado inequívocamente en el Manifiesto que elaboramos al respecto:

“Para los militantes de la democracia y el socialismo ha llegado el momento de reagruparnos, encontrarnos, recoger nuestra historia y enseñanzas, no para revivir al PCM, sino para llevar un paso adelante más a la teoría y la práctica de la transformación revolucionaria de México (…)”

En el MCM nos hemos comprometido a elaborar las nuevas Tesis del pensamiento comunista mexicano. A concebirlas invitamos a los comunistas del MCM y a todos los ciudadanos. Con los gigantes que nos precedieron nos medimos.

Gloria eterna a quienes fundaron y realizaron las grandes hazañas del Partido Comunista Mexicano”

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Editorial de Tribuna Comunista número 364, publicación digital del Movimiento Comunista Mexicano.364.

Las negritas son de Forum en Línea.

* El multicitado manifiesto tiene errores tan elementales como la fecha de la desaparición del PCM para fusionarse con otros organismos en el Partido Socialista Unificado de México. O bien atribuirle a George Marchais, secretario general del PC Francés, una supuesta participación en el XIX Congreso Nacional del PCM y otras perlas más, del todo impropias de tan distinguidos redactores.

 

 

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