Oposición golpista o suicida

Gerardo Fernández Casanova
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Se sabe desde siempre; la oligarquía conservadora es incapaz de actuar en democracia; se disfraza en ella, sea en el poder o en la oposición, para proteger sus ancestrales privilegios, incluso para romperla cuando no le es conveniente, en cuyo caso la enarbola para destituir gobiernos democráticamente electos y que tilda de dictatoriales y tiránicos, por el simple hecho de no someterse a sus exigencias. En castellano a esto se le llama hipocresía y caracteriza su comportamiento a lo largo de los siglos, en México y en el mundo entero.

        No es para sorprenderse que, después de la apabullante votación del año pasado, la oposición conservadora y sus acompañantes emboscados, hayan ido urdiendo la red de complicidades, desinformaciones y calumnias con la que buscan debilitar, primero, y derrocar después al régimen popular que encabeza Andrés Manuel López Obrador, personaje central de sus tormentosas  y añejas pesadillas, quien no pierde el paso ni el rumbo para transformar la hiriente realidad que se vive en el país, consolidando cotidianamente su base de apoyo popular. Incluso el presidente se da el lujo de ahondar la verdadera democracia, promoviendo los instrumentos legales mediante los que puedan encauzar civilizadamente sus inconformidades: se despoja del fuero constitucional y se somete a la posibilidad de la revocación del mandato, no sin correr altos riesgos ante el inmenso poder económico de sus adversarios, pero sabedor de que su baluarte es el apoyo de la ciudadanía logrado a base de congruencia, honestidad y autoridad moral. Con todo y los obstáculos artificiales que le colocan en el camino, el proyecto va y va bien.

         Tal vez por eso, porque va bien, es que se registra una escalada en los afanes golpistas. Algo inusitado fue el discurso del general Carlos Gaytán en una reunión “académica” de mandos del Ejército, en el que se manifestó como severo crítico del proyecto de la 4T, como que poniendo el cascabel al gato para ver su reacción. El presidente lo bateó diciendo que está en su derecho y ubicándolo en la esfera de Felipe Calderón. Los acontecimientos de Culiacán, que provocaron una andanada de críticas contradictorias, unas porque hizo y otras por lo contrario, no dejan de darme el tufo de trampa tendida de la que atinadamente se abstuvo de caer, no sin un costo considerable. El doloroso cuan misterioso siniestro sufrido por la familia LeBarón en Sonora agrega una nueva trampa, ahora con el “altruista” ofrecimiento de Donald Trump de apoyar con tropas y equipo la guerra contra los asesinos y delincuentes; veneno puro de múltiple efecto: útil para la reelección del blondo troglodita, por un lado, y argumento para los golpistas, por el otro. Una secuencia demasiado rápida de acontecimientos que no es una casualidad.

         Ahora el siempre oportunista Javier Sicilia hace la ronda mediática para ser entrevistado, después de una carta de pésame dirigida a LeBarón, para lanzar una acusación de traición al presidente López Obrador por no atender al protagonismo del poeta que ya repudian los organismos sociales de las víctimas de la violencia. Despreciable. Puedo aventurarme y anunciar el muy cercano pronunciamiento del subcomandante Galeano (Marcos), convocando a activar las acciones en contra del Tren Maya y el Corredor Transístmico, para tratar de sumarse al elenco golpista y estorbar los proyectos de gobierno. Se agotó su capacidad de engaño.

        Seguramente vendrán más y con mayor furia, peor aun cuando no logran provocar el desánimo en la base popular, ya muy politizada y sabedora de los motivos y los objetivos de la reacción golpista. En realidad son muy pocos pero hacen ruido como canica en bacinica; molestan como moscas en verano y chillan cual hienas hambrientas. Están derrotados electoralmente y desahuciados  moralmente; son suicidas e irresponsables, extremadamente cínicos.

       Independientemente del alto o bajo peligro de estos afanes apátridas, hay que reconocer la necesidad de avanzar en la toma de conciencia popular; pasar de la politización a la estructuración orgánica, no sólo para responder a los golpistas, sino para garantizar la real transformación y arraigar los valores que afirmen el significado del bienestar. Lo más importante es recuperar el Movimiento de Regeneración Nacional, más allá de las diatribas y mezquindades partidarias.

 

 

Recomposición latinoamericana

Gerardo Fernández Casanova
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En Argentina se confirmó el anunciado triunfo del peronismo-kirschnerismo en las elecciones del pasado domingo. La fórmula de Alberto Fernández y Cristina derrotó, no sólo a Macri, sino al modelo neoliberal que en cuatro años destruyó la vocación progresista y libertaria del país austral. Tendrá que volver a empezar por debajo de cero, pero ya ha demostrado su capacidad histórica para hacerlo. El presidente López Obrador saludó el triunfo y será el primer país a visitar por Alberto Fernández. Se abre una nueva época de solidaridad entre las dos puntas del camino: del Bravo hasta la Antártida.

         Especial significado tiene el saludo de López Obrador al triunfo de Evo Morales en Bolivia, cuando la Casa Blanca y sus lacayos, con la OEA como redil, pretenden dar un golpe de Estado argumentando fraude electoral. El mundo al revés, el ganador por 10.5% ofrece recuento “voto por voto y casilla por casilla” para acallar el griterío inconsecuente de los que claman por el fraude. Enhorabuena a Bolivia.

         En Chile el pueblo entero está en la calle para destronar al neoliberalismo, del cual esa nación fue el laboratorio experimental y modelo a seguir. La concentración de la riqueza y el  abrumador aumento de la pobreza, también ejemplares del modelo, colmaron el vaso y la gente no lo soporta más. Sebastián Piñera, a la defensiva, cambia su gabinete y ofrece medidas de mitigación social pero la población reclama su salida. La masa enfurecida carece de estructuras y liderazgos, lo cual dificulta el tránsito, pero tendrán que surgir y para bien.

        En mi artículo de la semana pasada omití la referencia a Nicaragua, que guarda la misma condición de Cuba, Venezuela y Bolivia, con una oligarquía desenfrenada y su patrón buscando el golpe de Estado contra Daniel Ortega que, con apoyo del verdadero pueblo, mantiene el poder constitucional. Un botón de muestra: las caravanas migrantes que atraviesan México salen de Honduras, país bajo un régimen espurio y represor, pero no vienen nicaragüenses. ¿Por qué será?

        En Estados Unidos, la cuna neoliberal, el candidato demócrata socialista, Bernie Sanders, bate record de recaudación y de aportadores, la mayoría de la juventud, con un discurso radicalmente anti-neoliberal. Tiene en contra a toda la maquinaria del Partido Demócrata pero puede dar un campanazo. Es deseable pero no es imposible.

         En Ecuador Lenín Moreno está pasmado en manos de la Confederación de Naciones Indígenas y, por lo menos su traidora administración neoliberal no tendrá continuidad. En Uruguay hubo elecciones presidenciales en las que el candidato del Frente Amplio (el de Mujica y Tabaré) ganó en primera vuelta, aunque la tiene difícil en el balotaje.

       En Brasil, el troglodita émulo de Trump que ahí gobierna, goza de cabal desprestigio (17% de aceptación) y se atreve a pontificar que los argentinos eligieron mal y no felicita a Alberto Fernández. Los que saben dicen que pronto Lula estará libre y plenamente exonerado: el pueblo brasileño está al punto para movilizarse para, por lo menos, neutralizar a Jair Bolsonaro, nefasto engendro de la manipulación masiva.

         Indudablemente esta recomposición abre mayores grados de libertad para el actuar del gobierno de la 4T, para pisar con una relativa mayor firmeza, sin dejar de saberse atado al régimen de un orate que preside a la mayor potencia del mundo. Sin aspavientos adopta una postura de firmeza al rechazar la intervención externa en Venezuela o al reconocer de inmediato el triunfo de Evo Morales. Pero todavía no puede alzar la voz; acá en el norte, donde comienza el sur, la dependencia pesa demasiado. Ojalá los nuevos vientos sigan tomando fuerza para soltar a volar nuestra águila, en bien de todos.

       La mañana del miércoles 30 la conferencia de prensa del presidente presentó el informe pormenorizado de los sucesos de la semana pasada en Culiacán, los que han sido motivo de una gran discusión nacional, no exenta de los afanes golpistas y amarillistas de la prensa. El privilegiar la verdad, por dura que resulte, y la paz, por difícil que sea, me parece una actitud de verdadero cambio democrático nunca visto. Ojalá sepamos aquilatarlo.