Desnuclearización de la RPDC, en el
desatino del chantaje de Donald Trump

Benito Joaquín Milanés / Prensa Latina
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La desnuclearización de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) continúa atrapada en el desatino del chantaje de Estados Unidos.

El hecho quedó demostrado el pasado 5 de octubre en la capital sueca donde fracasó un nuevo encuentro entre Pyongyang y Washington, debido a los puntos de vista poco creativos, inflexibles y antiguos que decepcionaron a los negociadores de la RPDC, dijeron.

En Estocolmo, la RPDC acusó a Estados Unidos de entorpecer la búsqueda de un consenso para la desnuclearización del país.

Allí Pyongyang recordó que fue la primera en tomar medidas para la desnuclearización y la construcción de la confianza e instó al gobierno del presidente Donald Trump a responder con sinceridad a la manera de actuar norcoreana, para posteriormente iniciar una etapa superior en los diálogos.

Después de experimentar grandes avances en 2018, el diálogo entre la RPDC y Estados Unidos quedó estancado en la anterior cumbre de Hanói, Vietnam, efectuada a fines de febrero pasado entre el presidente del Comité de Estado de Corea, Kim Jong Un, y el mandatario estadunidense, Donald Trump.

El mundo sigue reconociendo que desde el año anterior el país asiático se trazó como meta inmediata y de buena fe, el alivio de tensiones en la región de la península de Corea, a partir de acciones en ruta hacia la desnuclearización.

A inicios de la primavera de 2018 fue aplaudida por la comunidad internacional la decisión de Pyongyang de pulverizar el polígono de ensayos nucleares ubicado en Punggye-ri.

En aquella oportunidad la RPDC certificó de manera transparente ante la opinión pública de todo el planeta, la paralización de las pruebas nucleares.

También el fin de los ensayos de ese tipo de arma de destrucción masiva y el cese de los quehaceres de montaje de ojivas nucleares en cohetes balísticos de corto, mediano y largo alcances.

Para el presidente del Partido del Trabajo de Corea, Kim Jong, en esa fecha Pyongyang venció su meta de desarrollo de armas nucleares, con lo cual quedó asegurada la integridad de la nación y constituyó un golpe demoledor de respuesta al corazón de Estados Unidos para su legítima defensa, de ser necesario, apostilló.

Sinsabores y desatinos chantajistas

El desatino de Washington en Estocolmo pasó por alto que Kim Jong Un firmó en la capital de Singapur con Donald Trump, un documento de compromisos de seguridad y de reafirmación de responsabilidad para completar la desnuclearización de la península de Corea.

Aquel texto no significó que Corea del Norte refrendara compromisos con la desnuclearización, expresó el secretario de Estado estadunidense, Mike Pompeo.
En ningún momento Pyongyang aseguró a Estados Unidos que eliminará la más letal arma defensiva y persuasiva lograda en 70 años de construcción del socialismo, ratificó varias veces la cancillería de la RPDC.

Tal aseveración está subrayada en el texto del comunicado conjunto divulgado por Pyongyang y Seúl en Panmunjom (2018), tras la reunión entre Kim Jong Un y el mandatario surcoreano, Moon Jae In.

Pese a lo anterior, Estados Unidos continuó en la capital sueca con sus devaneos y la tradicional y fallida política de intimidación y coacción para que la RPDC se desnuclearizara.

Todo, pese a reclamos de líderes mundiales y organismos y organizaciones internacionales de aflojar o eliminar la serie de sanciones y el severo bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la nación asiática, debido a los progresos probados de Pyongyang en sus programas de desnuclearización.

Desde 2018 el presidente Donald Trump elevó el tono de coacciones, chantajes e insistencias para que Pyongyang claudique y se desnuclearice, sin que su país haga lo mismo con sus activos militares en Corea del Sur.

Desde fines de diciembre anterior la RPDC aseguró categóricamente que la desnuclearización de un solo lado es un espejismo de Estados Unidos, y reafirmó que no eliminará sus armas nucleares bajo presiones o amenazas de Washington.

Para la República Popular Democrática de Corea desnuclearizarse es poner fin a su programa de desarrollo de armas nucleares y avanzar hasta alcanzar la paz verdadera en toda la península coreana, aún en guerra desde 1950.

De manera paralela, hacer progresos en la hoja de ruta hacia la reunificación de la península.

Estados Unidos entiende que desnuclearizar quiere decir deshacerse de las armas nucleares, desmantelarlas, pulverizarlas en algún lugar y que la RPDC desbarate, destornille su planta de uranio. La continuidad de las acciones de buena voluntad por parte de la RPDC y una agudización más descarnada de intimidaciones y coacciones de Estados Unidos para presionar a Pyongyang a desnuclearizarse según los patrones de Washington, resultan aún lamentables tendencias casi a fines de 2019.

Desnuclearizarse “a la americana” no es una opción que se visualice desde la RPDC.

Tal certidumbre parte del mensaje anual, pronunciado en enero pasado, del líder coreano Kim Jong Un, en que advirtió al presidente estadunidense Donald Trump que su país “no tendrá más remedio que defender la soberanía y el interés supremo (...) y encontrar una nueva forma de resolver la paz en nuestra península (...)” Si Estados Unidos, añadió, “malinterpreta la paciencia de la RPDC y hace demandas unilaterales y continúa por el camino de las sanciones y la presión sobre nuestra República”.

En el mundo existe la certeza de que la RPDC continuará su liderazgo y buena fe en todas sus acciones para desnuclearizarse, a pesar de los sinsabores y desatinos chantajistas con fines electorales de Estados Unidos.

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