Eduardo Medina-Mora cavó su propia tumba

Pablo Cabañas
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En un hecho inédito en la historia reciente del Poder Judicial, el ministro Eduardo Medina-Mora renunció a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). El artículo 98 de la Constitución señala que las renuncias de los ministros de la Corte solamente procederán por causas graves.

La dimisión fue aceptada por el presidente Andrés Manuel López Obrador y enviada al Senado, cámara que la aprobó, con 111 votos a favor, tres en contra y cinco abstenciones, los senadores avalaron la medida, una facultad que ejerció por primera vez.

La renuncia de Medina-Mora, quien ejerció sólo cuatro de los 15 años que debería estar el cargo, ocurre en el marco de una indagatoria por lavado de dinero en su contra realizada por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda.

Polémico por su llegada a la SCJN tras ser funcionario federal en los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, Medina-Mora ha tenido roces con el actual gobierno, principalmente en el tema de la devolución de impuestos. Sin embargo, ha sorprendido por sus votos a favor del matrimonio igualitario, el aborto legal y el consumo lúdico de mariguana.

Medina-Mora brincó del sector privado al público con la llegada de Vicente Fox a la Presidencia de la República. Sin tener preparación para ello, encabezó las instancias de seguridad y de procuración de justicia en los sexenios panistas, y al final de la administración anterior fue habilitado como diplomático.

Con el regreso del PRI a Los Pinos se le hizo representante de México ante Estados Unidos. En su pretensión de tener una justicia a modo, Enrique Peña Nieto lo  acomodó como ministro de la SCJN, por lo que recibió una andanada de críticas por su perfil policial, por su cercanía con Televisa, por su falta de experiencia y por no cumplir al menos con uno de los requisitos constitucionales para el cargo.

Como nunca había ocurrido con alguna propuesta presidencial para ministro de la SCJN, la candidatura de Medina-Mora generó un amplio e inmediato rechazo en distintos sectores. Entre los especialistas, incluso se puso en duda la legalidad de la terna enviada por el Ejecutivo al Senado.

Con Medina-Mora, Peña Nieto buscaba reemplazar al aliado natural que tenía en el máximo tribunal, el ministro Sergio Valls Hernández, que falleció el 3 de diciembre de 2014. La Presidencia tardó más de dos meses en elaborar la propuesta al Senado.

II

El 7 de diciembre de 2006 asumió la titularidad de la Procuraduría General de la República y al siguiente día, Felipe Calderón declaró su “guerra al narco”.

En 2008 realizó la llamada Operación Limpieza, a partir de la cual se encarceló al director de la Interpol México, Rodolfo de la Guardia; al comisionado interino de la Policía Federal, Gerardo Garay, y a Javier Herrera Valles, excoordinador regional del mismo cuerpo, en aparentes venganzas políticas. Los tres recuperaron su libertad por violaciones a sus garantías.

Se encargó de las acusaciones del michoacanazo, que mantuvo presos a 11 alcaldes, 16 funcionarios y un juez de Michoacán en mayo de 2009, en el contexto de la construcción de la candidatura al gobierno de la entidad de Luisa María Calderón, hermana del presidente. Todos salieron libres por falta de pruebas y violaciones a garantías.

Tras el michoacanazo Medina-Mora debió renunciar a la PGR. Se le incorporó precipitadamente al servicio diplomático como embajador ante el Reino Unido. Su calidad de internacionalista se acreditaba sólo en su participación en la negociación del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y en las negociaciones de la Iniciativa Mérida.

Dejaba atrás una cauda de acciones que facilitaron la presencia de agentes extranjeros armados en el país, que participaban en detenciones, investigaciones y acuerdos que, entre otros casos, facilitaron la adquisición de armas por los cárteles de la droga.

En noviembre de 2007, entonces procurador general, fue informado por las autoridades estadunidenses de las operaciones de “tráfico controlado” de armas a México.

El memorando interno del Departamento de Justicia de Estados Unidos –“Reunión­ del fiscal general con el procurador general de México Medina Mora”, fechado el 16 de noviembre de 2007–, considera de “particular importancia” que la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) “trabaje de manera conjunta con México en el primer intento por tener una entrega controlada de armas que están siendo contrabandeadas”.

El documento –el cual se anexó como evidencia con el número 230 al informe del Congreso estadunidense titulado F&F: Anatomía de una operación fallida–, señala: “Mientras que los primeros intentos de estas entregas controladas no han tenido éxito, la investigación prosigue y a la ATF le gustaría ampliar las posibilidades de estas investigaciones conjuntas y entregas controladas, dado que sólo entonces será posible investigar a redes completas de contrabandistas de armas, en lugar de arrestar simplemente a un solo traficante”.

Y añade: “El agregado de la ATF en la Ciudad de México ha informado al procurador Medina-Mora sobre estos intentos de entregas controladas y le ha subrayado la importancia de que sean asignadas esas unidades con exámenes de confianza verificados”.

Medina-Mora envió una carta a la periodista Carmen Aristegui en la cual sostuvo que la operación Rápido y Furioso no se llevó a cabo durante su gestión como procurador.

Afirmó que cuando estuvo en este cargo no sólo no autorizó, sino que ni siquiera estuvo enterado de operación alguna de trasiego “controlado” de armas. Fue una clara referencia a los dos operativos que Estados Unidos aplicó durante los años en que Medina-Mora estuvo al frente de la PGR: el Gunrunner (Contrabandista de Armas) y el Wide Receiver (Receptor Abierto).

En septiembre de 2012, la Oficina del inspector General del Departamento de Justicia estadunidense publicó los resultados de una amplia investigación sobre los fallidos programas de rastreo de armas de la ATF, y en la cual descubrió que las autoridades mexicanas –es decir, Medina-Mora– sí estaban enteradas.

III

La candidatura de Medina-Mora como ministro provocó el rechazo de decenas de organizaciones que, el jueves 19 de febrero de 2015, en una declaración conjunta, dijeron que está descalificado para llegar a la Corte porque “tiene una trayectoria política que imposibilita que sea un ministro independiente del Poder Ejecutivo y está implicado en diversos casos graves de violaciones a los derechos humanos”.

Recordaron que el 3 y el 4 de mayo de 2006 en Texcoco y San Salvador Atenco, durante un operativo de la Policía Federal Preventiva bajo su mando y de la policía del estado de México, cuando Peña Nieto era gobernador de esa entidad, dos jóvenes fueron asesinados y hubo 207 detenidos, entre ellos 47 mujeres. Pero no fue el único caso en el que Medina-Mora usó sus influencias.

Luego de haberse exhibido como invitado a la boda de la hija del abogado Juan Collado, cercano a Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos, el ministro intervino para ayudar a su amigo a mover 10 millones de euros de sus cuentas, tras intervenir en el descongelamiento de las cuentas bancarias, sin importarle cometer irregularidades judiciales en el proceso.

Sin embargo, un mes después de esa operación, Collado fue arrestado por la Fiscalía General de la República y encarcelado por acusaciones de lavado de dinero en la Caja Libertad.

Este hecho, le provocó la enemistad de algunos de sus compañeros ministros, quienes se enojaron con él por estar metido en “negocios”, utilizando su autoridad en el Poder Judicial.

Otra relación de Medina-Mora que le trajo problemas en los últimos meses fue  su sociedad con Alejandro Quintero Iñiguez, señalado por el gobierno federal de ser uno de los operadores de la red de empresas que financiaron la campaña negra en contra del presidente López Obrador durante el proceso electoral 2017-2018.

La relación de Quintero con Medina-Mora llegó hasta el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto quien señaló que en esa red de empresas estaban OHL México (hoy Aleática), Piña Digital, Bufete de Proyectos Información y Análisis, y Conaxis, ésta última recibió dinero por parte del Consejo Mexicano de Negocios (CMN) al inicio del proceso electoral.

No era la primera vez que el nombre de Quintero estaba implicado en operaciones para favorecer a políticos y perjudicar a López Obrador, incluso el mismo tabasqueño lo acusó en la campaña de 2018 de estar detrás de la serie “El populismo en América Latina”

Quintero ocupó el cargo de vicepresidente de Ventas y Mercadotecnia de Grupo Televisa hasta enero de 2015, cuando fue relevado por Ricardo Pérez Teuffer en el marco de una reestructuración en los altos mandos de la televisora.

Al dejar la vicepresidencia, Quintero se convirtió en asesor de José Bastón, quien en 2015 era presidente de Televisión y Contenidos de la empresa. En enero de 2019 Bastón salió oficialmente de la Televisa al dejar el Consejo de Administración “por motivos personales”.

Quintero como publicista dirigió la campaña contra López Obrador, al que asoció con la imagen de Hugo Chávez en autobuses que  circularon por la Ciudad de México en la campaña electoral del 2018.

Quintero estuvo relacionado con Peña Nieto, se le atribuye la frase del Cuarto Informe de Gobierno: “Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”. Una de las frases más criticadas en su momento.

La orquestación de la campaña negra, a través de la serie televisiva “El populismo en América Latina” estuvo a cargo de Quintero quien entre abril y julio de 2017 percibió ingresos por 47 millones 900 mil pesos provenientes del Bufete de Proyectos Información y Análisis SA de CV, la cual tiene entre sus accionistas a Federico Berrueto Pruneda y Ariel Berrueto Pruneda,

IV

Medina-Mora fue cavando poco a poco su “propia tumba”. Y ni las tres cartas aclaratorias enviadas a las autoridades de México, Estados Unidos y Gran Bretaña, lo salvaron del avance de las investigaciones.

La mala fama de la familia Medina-Mora  llegó a las más altas instancias del poder en Estados Unidos, su hermano Manuel quien falleció el 7 de agosto de 2019,  fue  el directivo mexicano de más alto nivel del ahora Citibanamex.

Los escándalos de fraude en Banamex que Citigroup  hizo públicos en el año 2013, fueron demasiado para el banquero. The Financial Times publicó el 15 de octubre de 2014, cómo Medina-Mora pasó de permanecer en eventos públicos junto a Peña Nieto y al entonces director general de Citigroup, Michael Corbat, a estar a punto de ceder a la presión por los escándalos de fraude de Banamex.

Banamex se vio afectado por el fraude que sufrió a manos de la empresa  Oceanografía, que prestaba sus servicios a Petróleos Mexicanos, de quien resultó beneficiada por sus relaciones con la clase política, sobre todo en los sexenios de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.

Este fraude ocasionó a Banamex un daño de mil 460 millones de pesos en sus utilidades del primer trimestre de este año y 3 mil 177 millones de pesos en el último trimestre de 2013. El fraude llevó también a Citi a reducir sus ganancias de 2013 en 235 millones de dólares.

Aunado a estos casos, Citigroup informó que resultado de una investigación que realizó con respecto a  las actividades de una empresa propiedad de Banamex, dedicada a prestar servicios de seguridad privada, detectó “conductas ilegales, que incluyen un fraude de alrededor de 15 millones de dólares, la prestación no autorizada de servicios de seguridad a terceros y el uso de material proveniente de telecomunicaciones interceptadas”.

Ante este nuevo escándalo, tanto Financial Times como Wall Street Journal avisaban que Medina-Mora, a quien la revista Líderes de México dio un lugar  entre los 300 líderes más influyentes del país en 2012,  preparaba su salida de Citigroup.

Según Forbes, Medina-Mora recibió un sueldo base de 546 mil 966 dólares en 2011, mientras que sumando bonos y prestaciones, la cantidad llegó a los 11.4 millones de dólares.

A este escenario nada favorable se sumó la Subsecretaría de Inteligencia Financiera del Tesoro de Estado Unidos que comenzó a interesarse por las transferencias millonarias que Medina-Mora realizó en bancos de dicho país.

El Departamento del Tesoro comenzó a investigar a Medina-Mora porque en funciones como ministro reveló –en México, en condiciones escandalosas– nombres de agentes encubiertos de la DEA y el FBI. Esta posibilidad es una por las que Medina-Mora renunció.