La traición de Futuro 21

Daniel Carlos García / Tribuna Comunista
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Algo tenemos que hacer, pero no podemos dejar que el registro ganado en la década de los setenta por el Partido Comunista Mexicano, después de 33 años de lucha y sacrificios de hombre y mujeres, se diluya prácticamente en la nada ideológica y política, después de lo que acaba de aprobar el fin de semana pasada lo que queda del PRD.

El resolutivo adoptado por la hegemonía chuchista en el PRD, en complicidad con los cuasi chuchos galileos, refiere transferir el registro legal como partido, a la nueva conformación política que han denominado Futuro 21 y que ellos mismos ubican en el liberalismo y la socialdemocracia. Nada que ver con el partido de la hoz y el martillo o los inicios del sol azteca.

La culpa no es enteramente suya, hay que reconocerlo, los que veníamos del PCM, que en su momento participamos e impulsamos el proyecto original del PRD los dejamos y les tendimos la mesa a los Chuchos para que hicieran lo que quisieran, cuando en realidad eso implicaba entregar el patrimonio y el registro, construido y ganado por los comunistas mexicanos.

Ellos simplemente están haciendo lo que saben hacer: liquidar un ambicioso proyecto, entregarse abiertamente a la postura que siempre defendieron de reforzamiento procapitalista, para restaurar un sistema diezmado y en crisis por su carácter autoritario y antidemocrático. Fueron conciliadores con el viejo régimen y ahora aspiran a que vuelva el pasado. De ahí su antiobradorismo. Son alfiles de la oligarquía financiera aún prevaleciente, la misma que no ha cejado en su campaña por hacer fracasar a la cuarta transformación. En la misma trinchera está Futuro 21. Por ello no concibo la involución política e ideológica sufrida por algunos militantes que iniciaron su vida política en el PCM.

Nunca han reconocido su actitud divisionista, menos aún su incongruencia con respecto a la izquierda, como en un principio se reivindicaron ser, hasta que eso ya no les sirvió en sus intereses particulares y de grupo. Recordemos la manifestación de Jesús Ortega cuando López Obrador sale del PRD. Tampoco hay autocrítica. Ven como un éxito su campaña de afiliación, cuando las cifras correspondan a apenas al 20 por ciento de lo habido al término de las elecciones federales pasadas. Igualmente, no ven en toda su magnitud la pobreza numérica de sus fracciones parlamentarias: 21 en la Cámara de Diputados y ocho (reducido a cuatro) en la de Senadores. Eso sin contar con una sola gubernatura, cuando tuvieron seis en su momento.

El “galileo” Fernando Belauzarán se jacta en redes sociales de lo exitoso de su asamblea del fin de semanas, a partir de la espuma en la boca, que según él despidieron infinidad de militantes de izquierda, mal interpretando las cosas, en alguien que ha demostrado sobradamente que no acude al pensamiento crítico. Claro que da coraje, por la irresponsabilidad en lo que han hecho con el registro que no era suyo, sino de la izquierda mexicana, esa que luchó y sigue luchando por el socialismo.

Salvo su antigobiernismo actual, que no practicaron en los distintos gobiernos anteriores del PRIAN y su caracterización arriba señalada, Futuro 21 pareciera concebirse como una melcocha amorfa del tamaño de sus promoventes, yendo desde el expriista José Narro, el excandidato presidencial del Panal Gabriel Quadri, el vocero del foxismo Rubén Aguilar o la hasta hace poco priista Beatriz Pagés o personajes que se había retirado de la política activa como Ciro Mayén y que ahora reaparece de repente.

Por sus consideraciones políticas vertidas por ahora, parecieran querer disputarle el espacio al PRI, más constreñido éste al centro, lo cual aunque no lo digan expresamente los de Futuro 21, no buscarían llegarle a los electores que votan por la izquierda, muchos de ellos sí sufragan por Morena, aunque expresamente no sea un partido de esa postura programática.

Lo que queda del PRD abandona definitivamente la izquierda, están en su derecho, para que dejen a un lado las ficciones de decir y manifestarse con lo que no son, poniéndose la camiseta que realmente les corresponde. El asunto es que no tienen derecho a usufructuar un registro que no les costó nada obtenerlo, tampoco mantenerlo.

Los que estamos fuera poco podemos hacer, salvo denunciar la perversidad con que se maneja un registro de un partido que tuvo una historia completamente distinta a la que ahora tratan de darle continuidad en una agrupación avaladora del régimen capitalista y restaurador del Estado mexicano de ese carácter.

Si no se logra recuperar, por lo menos que sus promotores sean castigados por parte de los electores, para que precisamente en el año 2021 sea su debut y despedida, que no obtengan el voto popular y pierdan el registro legal, uno que han usurpado y por lo mismo no se merecen.

Lo lamentable es que lo hacen precisamente cuando el Partido Comunista Mexicano estaría cumpliendo un siglo desde su fundación.

 

 

Futuro 21 debe ganarse su propio registro

La Dirección / Tribuna Comunista
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La cúpula perredista usurpada por la corriente Nueva Izquierda, de origen chuchista no tiene ningún derecho a usufructuar el registro electoral que proviene de años de lucha intensa, de hombres y mujeres comunistas de diversos movimientos sociales, que permitieron entrar a la vida legal y política en la segunda mitad de los años setenta, a través del Partido Comunista Mexicano (PCM).

Sin romper con el pasado ni con el proyecto socialista, el PCM le apostó al futuro y a la unidad de la izquierda mexicana, así se fue transfiriendo su registro, hasta el presente siglo, de tal manera que en mayo de 1989 no se dudó en declinar lo que había sido el PMS para disponer del registro electoral y construir el nuevo Partido de la Revolución Democrática (PRD). Pero quienes detentan la mayoría de ese partido, liquidaron el proyecto nacido del Llamamiento del 21 de octubre de 1988, surgido de la insurgencia electoral de ese año, con el Frente Democrático Nacional al frente.

Ahora pretenden formar un partido liberal y socialdemócrata. Están en su derecho para hacerlo, pero no con el registro del PCM. Al igual que las más de cien agrupaciones que buscan su registro legal, el grupo pro Futuro 21 debe llevar a cabo sus asambleas distritales. Se jactan que en dos meses lograron levantar una afiliación de un millón 300 mil miembros, entonces no tendrían dificultad para lograr su propio registro. Sería un despropósito, intentar dar continuidad a un registro que no les pertenece porque no lucharon por él.

Precisamente este año se cumple el centenario de la fundación del Partido Comunista Mexicano. Grandes acciones y múltiples iniciativas han surgido para celebrar ese acontecimiento. Devolver a los comunistas mexicanos el registro legal que mantiene aún el PRD, no sólo sería una acción de justicia, sino un verdadero homenaje a lo que fue el gran partido de lucha por las reivindicaciones de los proletarios y explotados de México. El Movimiento Comunista Mexicano buscará los resquicios legales a partir de los cuales podamos recuperar el registro del PCM y realmente ponerlo a disposición de la unidad de la izquierda socialista en nuestro país. Hacemos un llamado a sumarse a esta jornada de lucha.

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