Cargada contra AMLO

Moisés Edwin Barreda / Silabario de política
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Aunque insignificante hasta hora por su risible resultado, el aparato de propaganda montado por los oligarcas náufragos del gobierno totalitario que defenestramos en julio del 18, debe ser contrarrestado por el gobierno popular con la misma arma que emplean aquéllos: la psicología de masas, fundamento del diabólico proyecto elaborado por el Departamento de Estado estadunidense para que la camarilla que terminó beneficiaria del asesinato de Francisco I. Madero, se hiciera con el poder y lo detentara sin dificultades.

Ese proyecto fue aceptado por Plutarco Elías Calles. En principio requería convertir en haz firme y definitivo las heterogéneas corrientes de interés post revolucionarias, lo que llevó a la fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR). Ya lo había conseguido Álvaro Obregón mediante el Partido Liberal Constitucionalista, creado por órdenes suyas, por los generales Manuel García Vigil y Eduardo Hay.

Para empezar fueron afiliados todos los generales con mando de fuerzas, lo que se facilitó porque en ese entonces Obregón era secretario de Guerra del gobierno constitucionalista, y luego a la nomenclatura gubernamental y la alta, media y baja burocracia. Se infiere que Calles sólo cambio siglas PLC por PNR. El punto de partida fue crear un logotipo con los colores patrios para catalizar y explotar el sentimiento nacionalista del pueblo, tan alto en esa época.

Lo más diabólico del proyecto político estadunidense fue conseguir controlar a la población sembrando y manipulando esperanza (mediante la demagogia), ignorancia y hambre, lastres que la cuarta transformación se esfuerza para erradicar, tarea titánica y lenta porque la pridictadura dejó un país arruinado y nación empobrecida y miserable económica y mentalmente, y muy manipulable.

Magnificar esas condiciones y sus repercusiones tan negativas, pero haciendo creer que se deben al gobierno de López Obrador y no son legado del régimen de oprobio que derrocamos, es la razón de ser y actuar del aparato de propaganda con que la oligarquía intenta desprestigiar a López Obrador y, así, socavar el apoyo popular que tiene porque es el líder de las masas que necesitaban los millones de mexicanos que ya despertaron, por su carisma, acentuadas creencia y confianza en sí mismo, su trayectoria como luchador social y voluntad poderosa, demostrada al pueblo mediante sus 18 años en campaña.

Los textos de psicología de las masas ilustran que los grupos colectivos, es decir la masa, “se sienten atraídos por el prestigio que presenta el líder”, quien los decepcionaría si lo pierde. Esto busca la oligarquía mediante sus chayoteados que operan en las redes sociales y la prensa convencional, como el “calumnista” que escribió que AMLO está enfermo y no puede hacer viajes largos. Insinúa que esto le impide viajar al extranjero.

Es importante considerar que la oligarquía sabe bien –y por eso la emplea– que “durante los periodos históricos del mundo se ha hecho uso de la psicología de masas para controlar al pueblo, ya que si tienes el poder para controlar a las masas, tienes el poder de gobernar.” Los medios de comunicación han sido durante 102 años, como lo fueron para Porfirio Díaz, el instrumento fundamental para conseguir ese control y detentar el poder sin dificultad.

Los medios de comunicación facilitaron la entronización de la pridictadura igual que las reelecciones de Díaz, porque son emisores, las masas se concretan a recibir sus mensajes, no tienen oportunidad de ser también emisoras.

Es claro que para el éxito de sus muy costosos afanes para demeritar la imagen de AMLO, que van en sentido contrario al de la voluntad popular, los náufragos de la pridictadura, los adecuadamente llamados conservadores, tratan de cegar al pueblo enfrentando la ignorancia a la razón y la realidad, construyeron el desafío de la ignorancia a la razón.

Conservadores. Antes que AMLO, ese sobrenombre fue impuesto a los priistas y ahora incluye a ciertos empresarios (todos contra AMLO), por Pablo Emilio Madero Belden. Lo aplicaba frecuentemente durante sus mítines y ruedas de prensa como candidato a la Presidencia por el PAN, que fue vendido por Luis H. Álvarez al gran traidor Carlos Salinas de Gortari para que éste creara el PRIAN y poder sentarse en la silla presidencial a como diera lugar (fraude electoral).