María del Rosario Robles Berlanga

 

Francisco Gómez Maza / Análisis a Fondo

@analisisafondo    @AFDiario

 

Este martes 13 no fue un día de suerte para la polifacética Rosario Robles Berlanga. Se pasó toda la noche, en un juzgado del Reclusorio Sur, declarando ante un juez y, al alba, fue llevada para ser encarcelada en el penal femenino de Santa Martha Acatitla, acusada de uso indebido del servicio público por la llamada Estafa maestra por unos 5 mil millones de pesos en la Secretaría de Desarrollo Social, que ella encabezó en el sexenio de Enrique Peña. Estará dos meses en prisión en tanto se desahogan las pruebas a favor o en contra de la acusación del juez.

Un juez de control le dictó prisión preventiva a la exsecretaria y amiga del expresidente y, poco antes de las siete de mañana, antes de empezar los noticiarios de esa hora, me hablaron mis informantes para reportarme que la exsecretaria del gabinete del expresidente Enrique Peña Nieto estaba siendo trasladada del Reclusorio Sur, donde se dio un largo careo de Robles Berlanga con los ministerios públicos y el juez de control, quien, al final, consideró que debía mandar a la cárcel de Santa Martha a la exfuncionaria.

Rosario Robles enfrenta una acusación del MP, con pruebas de la Auditoría Superior de la Federación, por uso indebido del servicio público cuando estuvo al frente de la Secretaría de Desarrollo Social y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.

La nota que publiqué a eso de las 06:30 de la mañana de este martes informa que un juez vinculó a proceso a Rosario Robles por uso indebido del servicio público cuando ella estuvo frente de la Sedatu y la Sedesol, y ordenó dos meses de prisión preventiva justificada en el penal de Santa Martha Acatitla para que se concluya la investigación complementaria.

 Tras una audiencia maratónica de más de 12 horas, el juez de control Felipe de Jesús Delgadillo Padierna determinó aplicar el delito como agravado por haber sido continuo en prácticamente todo el pasado sexenio.

La Fiscalía General de la República (FGR) imputó a Robles como responsable, por omisión, del desvío de unos cinco mil 73 millones de pesos en contra del erario. El impartidor de justicia le dio un plazo de dos meses a la Fiscalía General de la República para la conclusión de la investigación complementaria y, en caso de necesitar más tiempo, podrá solicitarlo.

Ya era esperado el desenlace de esta historia. La Auditoría Superior de la Federación, dependiente de la Cámara de Diputados, tiene legajos y legajos de pruebas de los multimillonarios desvíos de recursos utilizando varias universidades del interior del país, así como un sinnúmero de empresas inexistentes. La semana pasada, Juan Manuel Portal fue entrevistado por Azucena Uresti, de Milenio, en Radio Fórmula, sobre el tema y el exauditor de la Federación dio pelos y señales de toda la podredumbre financiera de las cuentas de los presupuestos que estaban a cargo de la ahora encarcelada. Dijo entonces Portal, que hasta en la Cruzada Contra el Hambre había un horrible cochinero de corrupción.

Juan Manuel Portal le aseguró a Uresti que el expresidente Enrique Peña Nieto estaba enterado de las irregularidades en la Sedesol y en la Sedatu, por las que hoy se investiga a Rosario Robles. Juan Manuel Portal dijo que se reunió en una ocasión con el mandatario y le comentó lo que sucedía. En la reunión, Portal le entregó a Peña un informe verbal de las irregularidades que había en la Secretaría de Desarrollo Social, que derivaron en la indagatoria que están haciendo contra Rosario Robles. Portal detalló que, tras dicha reunión, se decidió hacer una revisión conjunta entre tres dependencias.

Recordarán que este asunto fue un gran escándalo cuando lo divulgó el digital Animal Político bajo el encabezado de La Estafa Maestra. Los periodistas investigadores daban pelos y señales de los actos presuntamente de corrupción que se operaban desde la Secretaría de Desarrollo Social, encabezada entonces por Rosario Robles Berlanga.

Robles sabía que, en ambas dependencias de las que ella fue titular, funcionarios a su cargo cometían irregularidades en la contratación directa de entes públicos, pero presuntamente no hizo nada para evitarlo ni lo informó al expresidente Enrique Peña Nieto. No sería extraño que el juez de control llamara a declarar sobre el asunto tanto a José Antonio Meade, sucesor de Rosario en la Sedesol, y al expresidente.

 

 

 

La pobreza no se abate con dinero

 Francisco Gómez Maza / Análisis a Fondo
@analisisafondo    @AFDiario

Los mismos socialistas lo reconocen. No pueden resolverse los problemas del desarrollo, de la pobreza, de la desigualdad regalando el dinero. Nunca. Nadie. Ningún pobre va a salir de la pobreza con 2,000 o 3,000 pesos mensuales. Tiene que comer, tiene que darle de comer a otros, tiene que hacer muchos gastos, y no le queda, obviamente, para divertirse, para descansar o para construir una casa. Con ese dinero no va a llegar a ninguna parte. No sirve, pues, de nada regalar el dinero, presidente.

Y actualmente, para casi todo hay un depósito bancario, como si se tratara repartir tortas y refrescos para atraer las simpatías de los iletrados, como ha ocurrido siempre cada vez que hay campañas y jornadas electorales. Regalar despensas, regalar tortas y refrescos no se diferencian de regalar una pinchurrienta cantidad de dinero cada dos meses, que les servirá poco a los pobres, que sólo les creará necesidades que antes no sentían.

Por qué regalar el dinero del presupuesto, que no es propiedad del gobierno, sino del pueblo que cumple con sus obligaciones tributarias. Ese dinero le va a servir al beneficiario sólo para chucherías y le hará falta al erario para construir infraestructura, escuelas, hospitales, o para impulsar las actividades económicas.

Por qué no echar a andar la imaginación y crear pequeñas empresas productivas para, en vez de gastar el dinero en tonterías, ponerlo a producir, como lo hace quienes se dedican por ejemplo a fabricar tacos de canasta. Yo conozco a una mujer cuyo marido tenía una unidad de transporte urbano que chocó y despedazó y se quedó en la miseria, sin su autobús. Ah, pero la mujer sabía hacer tacos y puso manos a la obra. Puso un canasto de tacos enfrente de la Clínica 32 del IMSS y más temprano que tarde ya tenía 20 puntos de venta de tacos de canasta tan sólo en la zona donde viven.

¿Y el camión de transporte urbano, amiga? Y quién se acuerda de él. Con los tacos de canasta ganó el triple de lo que sacaba mi marido transportando a la gente. El camioncito quedó en la historia porque además no recuperó nada, ya que ese tipo de transporte no tiene derecho a ser asegurado.

Éste es un ejemplo de una familia pobre que sale de la pobreza mediante el trabajo. Y López Obrador va a tener un rotundo fracaso económico regalando el dinero. La mayoría de los mexicanos no tienen criterio. Es lamentable. Tienen el dinero contante y sonante que les quema las palmas de la mano y van inmediatamente a un centro comercial o a un mercado a comprarse todo menos lo que necesitan.

El socialismo real tiene mucha razón en estos menesteres de “acabar” con la pobreza. El axioma es sencillo: De cada quien según su capacidad. A cada quien según su necesidad. Este principio me parece realmente realista. Y perdóneme, presidente, regalar el dinero es una estupidez, o lo más deleznable, comprar las simpatías de los pobres para mantener popularidades y eternizar al partido en el poder. Igualito a como lo hicieron los priistas durante casi un siglo de corromper al electorado.

El dinero sirve para mucho. Es un medio de pago, para empezar. Para alimentarse, para transportarse, para curar las enfermedades, para pagarlos útiles y.libros escolares de la familia, para satisfacer muchas necesidades, pero debería dar para ahorrar. Yo acostumbro echar en un cochinito de barro las monedas de diez pesos. Y me olvido. El otro día tenía necesidad de dinero porque en mi cartera y menos en mi monedero tenía un tlaco. Pero me acordé del marranito. Y me dije: resuelto. Necesitaba cuando mucho 500 pesos. Me cansé de estar sacando las monedas por la ranura de la alcancía. Rompí el cochinito y empecé a contar: Y qué creen: ¡Conté 70,000 pesos! Sin comentarios.