AMLO-Trump al Bullpen

Ramón Ojeda Mestre / Sudcalifornios
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Todos sabemos que la vida de usted es más interesante que la de cualquier otra persona, sin embargo, en la monótona existencia de este tlacuilo que se presenta antes sus ojos y talentos, seductora mujer y ventrudo intelectual, suceden en ocasiones hechos o actos que viene al caso, no al cazo, ambos términos, por cierto, polisémicos.

Henos aquí que un buen día, el prestigiadísimo equipo de beisbol al que con orgullo pertenezco, los aguerridos Rupestres de Los Cabos, en Baja California Sur, andaba muy, pero muy escaso de guantes, bates y uniformes. Lo único que sobraba eran pelotas. Hmmmmm. Bueno, pues que se nos ocurre ir a contarles nuestras cuitas al indescifrable Ricardo Araoz, el esposo de Fanta, la nieta de Amelia Wilkes y, lógico, se involucró con ánimo positivo. ¿Cuánto cuestan y dónde se compran? Preguntó raudo y veloz, como dicen los cronistas mediocres. Le dijimos que lo que queríamos era equipo usado, de la segunda, como le llamamos por acá, pues eso era más fácil de conseguir, creíamos.

Recorrimos, los diversos miembros del equipo, empezando por el capitán Francisco el Pitico Núñez y nuestro vocero oficial Alberto Urías, el Inge Pérez, los Cota de la carnicería, el Güero Ceseña, los bomberos, en fin, toda la veintena de aficionados incluido el Payaya y la Fiera Verónica, casi todas las tiendas de artículos usados del municipio, que no son poquitas, y nada, poco y malo. Y de repente, un miércoles a las cinco en punto de la tarde como en la poesía de Federico García Lorca dedicada a Sánchez Mejías, recibimos la llamada de Araoz diciendo que Tony Ramos traía un material para nosotros y el tal Toni llegó conduciendo un gran auto deportivo llamado Polaris y empezó a sacar guantes, manoplas, bates, maletines, manillas, caretas, petos, rodilleras y un montón de cosas más como dijera el inmortal Atahualpa Yupanqui.

Qué alegría, qué aliento y qué apoyo para el rey de los deportes en este sufrido municipio. Pero al final me dijo el tal Tony, en esa primera vez que nos identificábamos. Le traigo un guante especial para usted, este es regalo mío, no de Ricardo, porque sé que lo va a valorar y me va dando un guante color azul, viejo, muy usado que pertenecía al Cañoncito Osuna piteado con su nombre en el pulgar. Es un Rawlings PRO 200-4JN, hecho por The Gold Glove Co. Con serie EOEC y escrito en el anverso del pulgar US Steerhide. Obviamente estaba un poco maltratado y me di a la tarea al día siguiente de tallarlo suavemente con aceite de oliva usado para quitarle la resequedad. Qué belleza de guante. Le anexo una foto para compartir, aunque desde ese día no me separo de él pues algunos de mis compañeros lo ven con cierta “lujuria” o “gula” deportiva. Y uno de los 10 mandamientos del beisbol es “No desearás la manopla de tu prójimo”.

En fin, todo eso ha venido a cuento porque dos grandes del beisbol están a punto de encontrarse: El gran fielder de Macuspana, Tabasco, de sesenta y cuatro años de edad, y la estrella de la New York Military Academy Donald Trump según el periodista Jake Tapper.  “Era el mejor. Un gran atleta. Podría haber sido pitcher profesional ya que lanzaba a ochenta millas por hora. Yo era el Cátcher. Me ponía la mano negra y morada”, lo describió Ted Levine, un excompañero de esas épocas. Trump fue llevado a la academia militar a los 13 años por sus padres dado que era un chamaco malcriado y necesitaba que le ajustaran las tuercas. A los 17 Donald era el capitán de su equipo de beisbol. Un gran deportista.

AMLO, por el contrario, jugaba beisbol, apasionadamente desde la primaria y ya en la secundaria era reconocido como un potencial jugador de grandes ligas. AMLO ama más al beisbol que Trump, desde luego, o, cuando menos, lo promueve más. De hecho, Trump se negó a lanzar la primera bola de una serie mundial. Pero ya están ahora ambos en el Bullpen, que traducido literalmente, es el toril, o los toriles, de donde salen los pobre toros a dar su última batalla a los ruedos.

Se entenderán bien, AMLO y Trump, no nada más porque ambos saben lo mismo, lo que es un oportuno squeeze play que “robarse” las bases o sacrificar a un bateador cuando tiene un corredor en base. A diferencia de otros presidentes mexicanos y gringos, ni Trump ni AMLO han sido, ni son alcohólicos, lo que se agradece, aunque no se envidie por mis colegas sibaritas del Villa Serena o de Gasteluleku, la Cofradía a la que pertenezco en el País Vasco gracias a Loperena Rota el de Garralda.

El beisbol es el deporte que más inteligencia requiere, después, desde luego, que el ajedrez, al que se conoce como el deporte ciencia. AMLO es nueve años más joven que Trump, pero están más o menos parejos porque AMLO ha llevado una vida de mucho sacrificio, corajes y esfuerzos y Trump se la ha pasado mucho más tranquila desde que su padre le heredó más de 200 millones de dólares cuando ya Donald era un bueno en la primera base y como receptor o cátcher. Lo cierto dice Infobae, es que todos los comentarios de la época de Trump como protagonista dentro del terreno deportivo son positivos. “Era tan bueno que fue evaluado por los Filis de Filadelfia y los Medias Rojas de Boston”, contó quien fuera su entrenador en ese momento, Theodore Dobias.

Trump llegará más debilitado al diálogo que AMLO, porque Trump busca la reelección y AMLO busca la historia. A Trump lo respaldan 330 millones de estadunidenses y a AMLO 130 millones de mexicanos. México tiene 2 millones de KM2 aproximadamente y USA 9.8 millones de kilómetros cuadrados. Ya no le hablo del PIB o de otros referentes, para no ponerlo nervioso. El punto es que Trump, bateador derecho, ama tanto el beisbol que a los 12 años compuso versos dedicados a este deporte y a uno de los grandes de nuestras épocas, el sensacional Yogi Berra y AMLO, bateador de izquierda, hasta la fecha, cuando quiere transmitir felicidad y frescura, se va al parque de beisbol a dar toletazos y a fildear con sus cuates y a dejar que le tomen fotografías sin mucha pose.

Dentro de muy poco, el Encargado de Negocios de la Embajada de USA en México, John S. Creamer, dará a conocer las fechas y lugares del encuentro esperado de estos dos grandes jugadores de beisbol o tal vez ya le toque darlo a conocer a nuestro dilecto amigo y gran jurista estadunidense Christofer Landau quien hizo un brillante papel en su comparecencia ante el Senado de Estados Unidos en mayo y es además un maestro que ama Baja California Sur por razones que explicaré en otro articulejo menos farragoso. O, ¿por qué no? Tal vez le brinden la oportunidad al canciller Marcelo Ebrard Casaubon de darnos la primicia de cuándo y dónde se dará ese beisbol diplomático México-USA.

Conclusión, vaya practicando en el magnífico campo de beisbol que hicieron Marcos Covarrubias y Mendoza Davis en San José del Cabo o el súper parque que remodeló Mendoza en La Paz. Si usted es fifí, como yo, hábleme y le consigo que juegue en el súper campo de beisbol de El Chileno, el mejor de todo BCS. Play Ball.

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