Alberto Baillères González, servidor

de “nuestra Patria o de la Humanidad”

 

Pablo Cabañas Díaz

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

En noviembre de 2015, Alberto Baillères recibió de manos del presidente Enrique Peña Nieto la máxima distinción que el Senado de la República da a un ciudadano: la Medalla Belisario Domínguez, que se entrega “a los hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra Patria o de la Humanidad.” Con esa distinción se coronaba una larga batalla iniciada  en las décadas de 1920 y 1930 por los intelectuales Luís Montes de Oca y Miguel Palacios Macedo y por dos empresarios: Raúl Baillères y Aníbal De Iturbide. El neoporfirismo nace como una respuesta a la llegada en diciembre de 1934, del general Lázaro Cárdenas como presidente de la república. El cardenismo emprendió reformas dirigidas a resolver los rezagos sociales y a impulsar el crecimiento y el desarrollo económico de México. En este proyecto, el Estado tenía el papel central como promotor del desarrollo y rompe con la política económica que se había estado aplicando en el país antes y  después de la Revolución mexicana de 1910.

 

La política económica cardenista de crecimiento con distribución no fue bien vista por los neoporfiristas, ya que el Estado tenía un papel muy activo en la economía en su búsqueda de un desarrollo económico autónomo y nacionalista, todo ello implicó: el impulso de la reforma agraria y con ello la redistribución de la riqueza en el país; el apoyo a los intereses de los trabajadores a través de la formación de sindicatos y el respeto del derecho de huelga. Se estimuló la actividad económica mediante un extenso programa de inversiones públicas que impulsó la construcción de grandes obras de infraestructura. Además, se crea un grupo de instituciones públicas que dirigieran y orientaran la economía, entre las que se encuentran Nacional Financiera y el Banco de Crédito Ejidal.

 

Los trabajos de los  investigadores María  Eugenia Romero Sotelo y de  Jorge A. Orozco Zuatrh coinciden en señalar que en los orígenes del pensamiento neoliberal en México se remontan a Lázaro Cárdenas quien  desde su campaña, adoptó la planificación económica, a través del Primer Plan Sexenal, inspirada en la planeación de la Unión Soviética. El presidente creó instituciones y el cuerpo jurídico para sustentar su política económica: En 1935 surgió el departamento de Caza y Pesca, el Forestal, y el de Asuntos Indígenas. En 1936, los Almacenes Nacionales de Depósito. En 1937 se crearon el Banco Nacional de Comercio Exterior, el Banco Nacional Obrero de Fomento Industrial y se promulgó la Nueva Ley de Seguros. En 1939, la Comisión Nacional de Habitación, entre otras.

 

En la década de los años 40 del siglo pasado,  los neoporfiristas crean la Asociación Mexicana de Cultura que  creó  el Instituto Tecnológico de México (ITM), más tarde ITAM, cuyo programa central era el de estudios de Economía y fue organizado como alternativa al programa de estudios de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. En 1946, la Asociación Mexicana de Cultura abrió su Escuela de Economía, siguiendo los planes y programas de estudios vigentes en la Universidad Nacional, si bien con ciertos cambios en el orden de sucesión de las diversas asignaturas, pero sin suprimir ninguna de ellas.

 

En un primer momento, la Escuela de Economía del ITM, sigue los planes y programas de la Escuela de Economía de la UNAM, una contradicción pues si había sido creada como alternativa a ella retomaba su esquema académico .¿Por qué los banqueros querían crear una  nueva escuela de economía?  El doctor Josué Sáenz, director de estadística de la Secretaría de Economía, fue a quien primeramente el grupo de banqueros ofreció la dirección del Instituto Mexicano de Economía pero  rechazó el cargo. Acto seguido, el nombramiento fue otorgado a Daniel Kuri Breña persona cercana al Partido Acción Nacional y por ello, tal vez mucho más identificado con los designios de los fundadores del Instituto Mexicano de Economía. El tío abuelo de José Antonio Meade es Daniel Kuri Breña, quien formó parte del grupo que fundó el Partido Acción Nacional en 1939. Además, fue el primer rector del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), del cual el aspirante presidencial por el PRI egresó de la carrera de Economía décadas después.

 

Además, Daniel Kuri Breña fue, entre 1936 y 1938, presidente de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos. Esa misma organización fue presidida posteriormente por Luis Calderón de la Vega, el padre de Felipe Calderón Hinojosa, quien en 2011 nombró a José Antonio Meade secretario de Estado. Meade, hijo de Dionisio Meade y García de León, descendiente de Daniel Kuri Breña, uno de los fundadores del PAN.

 

El presidente de la Asociación Mexicana de Cultura, desde su fundación hasta su muerte en 1967, fue Raúl Baillères, un banquero que fundó en 1934 Crédito Minero, SA más tarde Banca Cremi, el primer banco especializado en el financiamiento de las operaciones mineras. Posteriormente, fundó Crédito Hipotecario, SA, y Crédito Afianzador, SA; de 1941 a 1942 fue presidente de la Asociación de Banqueros de México. En 1941, Baillères también presidió un grupo financiero con intereses de control en la Compañía Cervecera Moctezuma con base en Monterrey y la cadena de tiendas departamentales El Palacio de Hierro. Muchas de estas actividades empresariales las desarrolló como parte del grupo financiero BUDA integrado en los años 30 por él, Salvador Ugarte, Mario Domínguez y Ernesto J. Amezcua, los cuatro fueron fundadores de la Asociación Mexicana de Cultura y juntos emprendieron y desarrollaron grandes empresas.

 

El líder del proyecto, Raúl Baillères, estaba en desacuerdo con la estrategia estatista del gobierno, que en su opinión se había hecho dueño de numerosas empresas limitando el campo de la iniciativa privada: Tuvo una visión: ese sistema no podía funcionar y México requería una sociedad libre, con la iniciativa privada como motor del desarrollo económico. Aníbal de Iturbide presentó a Raúl Baillères con Luís Montes de Oca, de este encuentro dice: Yo fui quien los juntó. Luís era el hombre de ideas y Raúl el que hacia fuerza con su apoyo económico. Luís Montes de Oca fue contador público. Desempeñó un papel muy importante en la conducción de las finanzas nacionales en el periodo de la reconstrucción económica: el presidente Plutarco Elías Calles lo nombró contralor General de la Nación en 1924, puesto que desempeña hasta 1927; secretario de Hacienda de 1927 hasta 1932. Más tarde, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas fue director del Banco de México, desde 1935 hasta 1940 y posteriormente se retiró de la vida pública para hacer carrera como banquero privado. En 1941, convocó a un grupo de empresarios a formar el Banco Internacional. Montes de Oca fue el socio fundador, de la Asociación Mexicana de Cultura, que tenía los vínculos más importantes con el mundo intelectual mexicano y, a través de él, el ITM pudo reclutar a Miguel Palacios Macedo –profesor de la Escuela Nacional de Economía para que enseñara Historia del pensamiento económico y Teoría económica.

 

Aníbal de Iturbide, director del Banco Nacional de México en 1945 y del Banco Comercial Mexicano en 1955. Durante dos periodos  fue presidente de la Asociación de Banqueros de México. Personaje clave en la formación de esta corriente de pensamiento. Estuvo presente en el debate económico buscando influir en la política económica desarrollista del gobierno insistiendo en la estabilidad como un requisito para el desarrollo. Particularmente, estuvo presente en los debates sobre el crédito y la moneda. Aníbal de Iturbide fue un hombre que expresó y difundió sus ideas y pensamiento en distintos documentos. Varios de sus trabajos se encuentran recopilados en el libro: Visión científica y retrospectiva del crédito en México; en abril de 1954, en la XX Convención de Banqueros celebrada en Acapulco, Guerrero, presentó la ponencia “La importancia real del gasto público en la economía”. El pensamiento neoporfirista se fortaleció en la Guerra fría de los años 50 y 60. El discurso anticomunista subió de tono. Había  un sector de la burguesía mexicana que percibía como escalones que conducían irremediablemente al mismo destino que la mayor de las islas del Caribe.

 

El proyecto económico cardenista, como ahora el de Andrés Manuel López Obrador, buscan lo mismo: crecimiento con distribución. Banqueros e industriales buscaron fundar instituciones que contrarrestaron este planteamiento que fue fundamento del desarrollismo mexicano. Esa elite se dio a la tarea de formar cuadros para construir un proyecto alternativo al cardenismo y al nacionalismo económico.