Politiquería de Carlos Urzúa y Hernán Gómez

Federico Arreola / SDP Noticias
@FedericoArreola

Se equivoca Urzúa, cae en la inmoralidad más condenable al recurrir a la politiquería, esto es, a la grilla vulgar en extremo. No le honra hacerlo y menos usando como instrumento a un entrevistador palero.

Van de nuevo estas definiciones del Diccionario de la lengua española: “Politiquería” significa “acción y efecto de politiquear”. Por su parte, “politiquear” significa (i) “intervenir o brujulear en política”, (ii) “tratar de política con superficialidad o ligereza” y (iii) “hacer política de intrigas y bajezas”. ¿Y “brujulear” qué significa? En este contexto, “hacer negocios turbios”.

“Un alacrán le pide a una rana que lo ayude a cruzar el río, prometiendo no hacerle daño. La garantía de que no la picará es que, si lo hiciera, ambos morirían ahogados. La rana accede y lo sube a sus espaldas. A la mitad del río el escorpión pica a la rana. Esta le pregunta incrédula: ‘¿Cómo has podido hacer algo así? Ahora moriremos los dos’. El alacrán responde: ‘No he podido evitarlo; es mi naturaleza’…”  Fábula atribuida a Esopo.

El “vocero” de la 4T

Hernán Gómez Bruera adquirió cierta notoriedad antes de la campaña electoral presidencial del año pasado porque en algunos programas noticiosos de televisión se presentaba como una especie de portavoz de la 4T.

¿Quién es él? En su biografía de Twitter, el señor Gómez Bruera se presenta como analista político, internacionalista, doctor en desarrollo, columnista de El Universal y colaborador en Es la Hora de Opinar, de Televisa, que son dos de los más importantes medios de comunicación mexicanos.

Hace no mucho tiempo los datos biográficos de Gómez Bruera incluían su participación en el Canal Once, del que salió después de haber hecho un lamentable show en el ITAM, en el que calumnió a los estudiantes de esta universidad. No sé si lo despidieron o él mismo decidió retirarse por la cantidad de críticas en su contra.

El “vocero” y el extitular de la SHCP

Cuando Carlos Urzúa renunció a la Secretaría de Hacienda, Hernán Gómez lo defendió en una columna de El Universal, algo que fue interpretado por analistas serios más serios que él, sin duda como un ejemplo de objetividad y honestidad intelectual: parecía un hecho digno de aplauso que alguien tan identificado con el movimiento de López Obrador elogiara las razones del exfuncionario que, la verdad sea dicha, se vio enormemente desleal al ventilar en público con el atenuante de que no daba nombres los conflictos por los que supuestamente dejó el gobierno federal.

Después, Gómez Bruera publicó otro artículo en El Universal en el que atacó, con evidentes mentiras, a la titular del SAT, Margarita Ríos-Farjat, solo porque esta abogada regiomontana no tenía buena relación con el exsecretario Urzúa.

La entrevista en Proceso que realizó un colaborador de El Universal y Televisa

Este domingo, Proceso publicó una escandalosa entrevista con el exsecretario de Hacienda. Felicidades a la revista dirigida por Rafael Rodríguez Castañeda, ganó la nota. Sus editores hicieron muy bien en dar a conocer un trabajo periodístico que seguramente no buscaron realizar con el mencionado analista, sino les ofrecieron ya hecho: la entrevista que hizo Hernán Gómez Bruera, el “internacionalista” que colabora en El Universal y Televisa, no en el semanario fundado por Julio Scherer. No es criticable colaborar en Televisa y El Universal, todo lo contrario. Lo raro es que su entrevista no la llevó Hernán Gómez a los medios en los que colabora, sino a otro: Proceso.

Entendamos las cosas. Es un hecho que Proceso, como muchos otros medios de comunicación, solicitó una entrevista a Carlos Urzúa. Este economista y matemático que muy rápidamente encontró empleo en el Tecnológico de Monterrey, debe haber condicionado la entrevista a que la hiciera quien tanto lo había defendido en El Universal, inclusive recurriendo al muy bajo recurso de difamar a personas con las que el exfuncionario estaba enemistado.

¿Qué une a Urzúa y a Gómez Bruera?

Se imponen las preguntas:

¿Qué relación tienen Carlos Urzúa y Hernán Gómez? ¿Es de amistad? ¿Hay parentesco entre ellos? ¿Hacen negocios? ¿Tienen un proyecto político que no pudo avanzar en el gobierno del presidente López Obrador? ¿Son simplemente cuates de ocasión? ¿Solo conocidos?

No puede nadie negar que fue desleal la carta de renuncia de Urzúa, pero al menos este hombre podía argumentar, en defensa de su ética, que denunció sin dar nombres a los colaboradores de AMLO con los que tuvo conflictos. En Proceso Urzúa se fue bastante más lejos. No solo identificó a sus enemigos en la 4T, sino que, entre algunos datos verdaderos, mintió o lo que es peor cayó en las medias verdades al atribuirles terribles acciones ilegales que el exsecretario de Hacienda no puede probar, y no prueba. Por lo tanto, calumnia.

El odio y las calumnias de Urzúa a Romo

El extitular de la SHCP dice de Alfonso Romo que este empresario regiomontano admiraba a Pinochet y al padre Maciel, lo que es cierto. Esto no es nada nuevo. Algunos periodistas publicamos ambos datos desde 2011. No es ilegal admirar a figuras polémicas, como tampoco lo es pasar a despreciarlos cuando se descubre que no eran lo que parecían. 

En el Monterrey de los setenta muchas personas católicas, de derecha, conservadoras, tenían en buen concepto al dictador chileno. No ocurría así por cinismo, sino simplemente porque la información con la que contaban les llevaba a pensar que él beneficiaba a su país. Con el paso del tiempo debieron haberse dado cuenta de que Pinochet era un tipo absolutamente despreciable, y cambiaron su opinión sobre el tirano. Se vale modificar el pensamiento. “Si las circunstancias cambian, yo cambio”, dijo el economista Keynes. Creo que eso le pasó a Poncho Romo tanto con Pinochet como con el padre Maciel, que en la capital de Nuevo León, antes de que se conocieron sus atrocidades con menores de edad, era considerado un santo.

¿Qué busca alguien de derecha como Romo en el proyecto de un político de izquierda como Andrés Manuel? Simplemente, tratar de contribuir a que las cosas mejoren en México. Ni es ilegal ni es inmoral. Ello está en la esencia de la política que, como dice el refrán estadunidense, es una actividad que hace muy extraños compañeros de cama.

No se midió Urzúa, por jugar a la politiquería se vio inmoral

Pero la acusación grave de Urzúa a Romo no es la anterior, sino la de que Poncho es un funcionario (jefe de la Oficina de la Presidencia) con serios conflictos de interés. ¿Dónde está la ilegalidad? Urzúa la supone, pero no logra definirla porque no existe.

En la entrevista a modo con Gómez Bruera modo traición, por decirlo en lenguaje de telefonía celular, Urzúa no puede precisar el conflicto de interés, y como no puede hacerlo, calumnia. Lo que dice el extitular de Hacienda de que Romo tiene o tuvo alguna participación accionaria en Casa de Bolsa Vector no es conflicto de interés porque Poncho jamás lo ha negado. Es público desde hace años que él interviene en ese negocio y en muchos otros.

La calumnia de Carlos Urzúa contra su odiado Alfonso Romo se va a extremos graves cuando el entrevistador le pone el balón facilito para un remate lucidor:

Pregunta de Hernán Gómez: “¿Qué está buscando Alfonso Romo en este gobierno? ¿Cuál es su agenda?”

Respuesta de Carlos Urzúa: “Creo que su fin último es renacer. Después de haber estado en la lista de Forbes está buscando ser lo que alguna vez fue”.

¿En serio eso piensa Urzúa? ¿Que Alfonso Romo ha estado con Andrés Manuel López Obrador más de seis años la mayor parte de ellos en la dura oposición para volver a estar entre las personas más ricas del mundo?

No me llevo con Romo y creo que le caigo mal porque lo he cuestionado en mis artículos durante mucho tiempo. Pero lo conozco desde hace unos 30 años. Sé de lo que hablo. Es empresario, sí, pero también un soñador que cree que es posible transformar a México, lo que ha intentado desde la religión y los negocios orientados a lo que él cree tiene más utilidad social. También ha apoyado proyectos políticos, como el de Vicente Fox. Decepcionado del PAN como instrumento de cambio, se acercó a AMLO y ellos han hecho un tándem vigoroso que pudo ser capaz de ganar las elecciones presidenciales y que no sé si en el gobierno funciona con la misma eficacia. 

A veces pienso que Poncho ya no aguanta tanta grilla y que solo espera un momento de tranquilidad política para irse. El problema, para quienes lo quieren fuera del gobierno del presidente López Obrador, es que mientras más lo grillen, más lo fortalecen en su cargo.

Politiquería de Urzúa y Gómez Bruera, ¿También brujulean?

Se equivoca Urzúa, cae en la inmoralidad más condenable al recurrir a la politiquería, esto es, a la grilla vulgar en extremo. No le honra hacerlo y menos usando como instrumento a un entrevistador palero.

Para que Carlos Urzúa entienda a la perfección lo que expreso, repito las definiciones con las que empieza este artículo, que he publicado otras veces:

Según el Diccionario de la lengua española, “politiquería” significa “acción y efecto de politiquear”. Por su parte, “politiquear” significa (i) “intervenir o brujulear en política”, (ii) “tratar de política con superficialidad o ligereza” y (iii) “hacer política de intrigas y bajezas”.

¿Y “brujulear” qué significa? En este contexto, “hacer negocios turbios”.

¿Qué buscan Urzúa y Gómez Bruera? ¿Merece Andrés Manuel tanta deslealtad de parte de un economista/matemático que lo más destacado de su vida lo ha conseguido gracias al presidente López Obrador? ¿Es ético que un “analista” e “internacionalista” que creció porque decía apoyar a la 4T ahora traicione a este proyecto? ¿Lo hacen por ambición? ¿Nada más por grillos? ¿O solo porque, como el alacrán de la fábula, así es la naturaleza de ambos?

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https://www.sdpnoticias.com/nacional/2019/07/14/politiqueria-de-carlos-urzua-y-hernan-gomez-brujuelan-tambien-es-decir-lo-hacen-por-negocios-turbios