Rudeza innecesaria de Trump

Gerardo Fernández Casanova
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Por fortuna se logró diferir el trumpazo arancelario, por lo menos por cuarenta y cinco días; enhorabuena. Seguramente el presidente López Obrador tiene clara la medida del impacto de la imposición del arancel y de la poca seguridad de que la justicia o el Congreso estadunidenses lo hubiesen podido conjurar de inmediato. El respiro podrá permitir dos cosas: ordenar los flujos migratorios de tránsito por México, por un lado, y un mayor espacio a otros cabildeos para evitar la medida arbitraria. No obstante, el blondo troglodita aplica su blof con rudeza innecesaria y en extremo insultante que, por ahora, busca causar conflictos internos en México y minar su capacidad de convocatoria a la unificación de la resistencia mexicana. De manera soez blande un papel que saca de la bolsa interior de su saco, para decir que hay un pacto secreto que podrá exhibir en el momento que él crea oportuno y que obligaría a la intervención del Senado de la República. Un avispado fotógrafo de un importante medio alcanzó a captar un tercio de la cara del documento e identificar a sus firmantes, ambos funcionarios menores del Departamento de Estado y de la Secretaría de Relaciones Exteriores, obviamente inválidos si de un acuerdo secreto se tratara. Es un simple par de doses con los que intenta blofear el dueño del casino y amenazar con que tiene todas las fichas necesarias para apostar.

          De todos modos no nos es inútil el establecer mejores condiciones de orden al flujo migrante. Nos es importante registrarla, incluso filtrarla, para eliminar riesgos de criminalidad en el interior del país, pero también para estar en mejores condiciones para asegurar su trato humanitario, como es el propósito del nuevo régimen de la cuarta transformación. Así mismo resulta importante el control para desarmar los mecanismos perversos de promoción de las caravanas multitudinarias, algunas relacionadas con el crimen organizado y otras con proyectos de desestabilización política, en extremo peligrosos.

          Parece que Donald Trump no desea que AMLO se convierta en un adalid en Centroamérica, a partir de su proyecto para que se atiendan las causas reales de la decisión de emigrar. Por ejemplo, quince días antes de soltar su amenaza arancelaria, el encargado del despacho de la Secretaría de Seguridad Interior (Home Land Security) visitó Guatemala y se reunió con los presidentes de los tres países del triángulo norte, sin participación de México, para plantear proyectos de inversión, como que quitándole el tapete a nuestro gobierno. Es otra muestra del sucio juego del troglodita, con el añejo afán de mantener la división entre los países de su patio trasero.

          Casualmente, el pasado fin de semana tuvo lugar el Foro de San Petersburgo, en esa importante ciudad portuaria de la Federación Rusa. En una especie de réplica del Foro de Davos o del G-20, los presidentes de Rusia, China  y un amplio número de dirigentes de países de todo el mundo, incluyendo al secretario general de la ONU, se reunieron para discutir y analizar la circunstancia mundial. A través de Russia Today en español pude seguir varios de los discursos, principalmente el del anfitrión Vladimir Putin, y el de la estrella del evento, el presidente Chino Ji Xinping. Fue una bocanada de aire fresco escuchar a poderosos dirigentes comprometerse con el combate a la pobreza y la desigualdad; tomar acuerdos sólidos para combatir el cambio climático y para crear un orden político y económico mundial basado en el derecho, el respeto, la solidaridad y la cooperación para el desarrollo. También escuché el repudio generalizado (con matices diplomáticos) a la vuelta al nacionalismo fascista  y al afán supremacista de Trump, en los que fueron enumerados los continuos ataques y mentiras del troglodita. Es una pena que, por lo pronto, el T-MEC ate de manos a México para actuar en ese ámbito.

           La reunión de Tijuana del sábado 8 de junio se convocó para dar una muestra de unidad del pueblo en torno a su presidente y lo logró suficientemente. Me queda claro que López Obrador quiere mostrar a Trump que no está frente a un presidente desacreditado y decrépito, sino ante todo un pueblo decidido y a un liderazgo sólido. El asunto es válido hasta para los estúpidos, por muy rubios que sean.

          No dejo de sentir mal sabor de boca por las intervenciones de tipo religioso y por la ausencia de la voz de los trabajadores (el de la CTM se desapareció o no fue) donde debiera haber estado Napoleón Gómez Urrutia. Magníficos discursos de Carlos Lomelín (Consejo Coordinador Empresarial), del gobernador de Querétaro (a nombre de la Confederación de Gobernadores) y excelente de Porfirio Muñoz Ledo. El presidente dijo uno de sus mejores discursos. La unidad se manifestó con suficiencia.

 

 

Ahora sí, cangrejos al compás… siz, siz y saz

Gerardo Fernández Casanova
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Guillermo Prieto, uno de los gigantes que acompañaron a Benito Juárez, aquel cuyo emotivo discurso salvó la vida del presidente cuando iba a ser apresado y seguramente fusilado por los conservadores en Guadalajara, además de ser un claro exponente del liberalismo del siglo XIX, fue  el poeta más popular de su época, romántico y satírico. De su autoría, Cangrejos al compás fue el himno de las tropas liberales para mofarse de los conservadores y hasta de los invasores franceses (entonces nuestro actual himno nacional se consideraba como legado de Antonio López de Santana, borrado por la Revolución de Ayutla). Viene a cuento el recordarlo por ser los actuales conservadores tan similares a los de entonces a los que ironizaba con su copla… “un paso adelante y doscientos para atrás”.

Los políticos tradicionales y sus opinócratas se exprimen el seso para tratar de entender a López Obrador y su manera de hacer política; son incapaces para comprender que se debe y puede hacer a la luz del día y de cara a la gente; tal vez su única maña sea la dosificación de las acciones y los efectos de sorpresa; incluso en lo que no es parte de la dosificación sale adelante con ganancia política. La renuncia (no irrevocable) de Germán Martínez era un dardo envenenado directo al corazón del presidente; creo que pretendió que no le fuese de inmediato aceptada y con ello dar al traste con el escrupuloso esfuerzo para sanear al sector salud; se quedó con las ganas y sus aplaudidores con las manos engarrotadas. El saneamiento avanza y el desabasto de medicinas queda conjurado, sin retroceso alguno, y servirá para las necesidades de la población y la dignificación de los profesionales de la medicina.

Un error de su amiga Josefa González Blanco, que otro hubiera perdonado y acallado, obligó a su inmediata renuncia (el primer caso fue el de la boda de César Yáñez, su añejo vocero y amigo, también desapareció del mapa por un error parecido). La diferencia simple es el valor de la congruencia, nada más. Se poncharon abanicando los que celebraban el error.

El decreto por el que se ata de manos para no otorgar condonaciones de impuestos a los grandes pseudo contribuyentes, deja desarmados a quienes tenían años de incumplir su responsabilidad fiscal (por lo menos $400 mil millones en 10 años). Estarán muy molestos pero nada podrán argumentar a su favor. El respetable aplaude y corea las jugadas.

La cancelación de las trasmisiones de  la conferencia de prensa matutina que le impondría el Instituto Nacional Electoral para los estados en que habrá elecciones el próximo domingo por considerarla propaganda presidencial (muy discutible), fue anticipada sin chistar por el mismo presidente, justo en ese instrumento de rendición de cuentas (“la mañanera”) y en respuesta a una reportera que lo preguntó a manera de buscapié.

Andrés Manuel López Obrador ha asestado duros golpes a la corrupción, el caso del robo de gasolina es emblemático, pero la gente reclama justicia y quiere ver tras las rejas a sus responsables. Creo que el presidente temió que su arribo al poder provocaría una seria afectación de la economía y prefirió, en principio, no agregarle una crisis política con la persecución judicial de los funcionarios del pasado inmediato. Pero, para su fortuna, la economía no se afectó y el riesgo de crisis política está conjurado por el enorme grado de aceptación popular que ha mantenido e, incluso, acrecentado. En tales circunstancias es que se comienza a tejer una acción que satisfaga la demanda social de justicia; con pies de plomo para entablar querellas que coloquen tras las rejas a los malandrines, sabedor de que la Fiscalía es independiente, aunque confiable, y de las enormes dificultades que tiene que enfrentar para vencer a los muy bien pagados abogados de los corruptos. Pero ya comenzó con la judicialización de delitos cometidos contra Petróleos por su exdirector Emilio Lozoya y el presidente de Altos Hornos de México, Alonso Ancira, el rey del acero (acérrimo perseguidor de Napoleón Gómez Urrutia). Es un hilo que al jalarlo puede llevar a la madeja entera, incluyendo al propio expresidente Enrique Peña. El soberano aplaude y canta las jugadas, mientras la popularidad presidencial se fortalece.

Ahora sí, cangrejos al compás, su paso para atrás los tiene sumidos en un balde del que sus propios compañeros no los dejarán salir. Siz, Siz, Saz.