Contra AMLO, ataques sin sustancia

Miguel Ángel Ferrer / Economía y política
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.    www.economiaypoliticahoy.wordpress.com

La derecha pripanista y el poder económico-financiero cuentan con abundante y poderosa artillería para atacar al nuevo gobierno: el aparato mediático privado, la alta burocracia desplazada, las redes sociales reaccionarias y los nostálgicos del antiguo y oprobioso régimen hoy en vías de extinción. Y no han dejado de emplearla desde el 1 de julio. Pero la han usado con municiones sin pólvora o con la pólvora mojada: invenciones, calumnias, chismes, exageraciones, tergiversaciones y cuentos de terror.

Porque hasta ahora López Obrador no ha proveído a sus adversarios de municiones que les resulten verdaderamente útiles. Nada de medidas antipopulares y antinacionales. Nada contra el pueblo trabajador.

Esto explica que se mantenga intocado y hasta creciente el apoyo ciudadano y popular al nuevo gobierno y a López Obrador. Pasados cinco meses de la elección presidencial se mantiene el porcentaje que le dio la victoria: 70 contra 30.

También hasta ahora los ataques y las agresiones se han basado en  tiquismiquis, ñoñerías, remilgos, tempestades en un vaso de agua. Como el escándalo armado por una expresión verbal poco fina y ciertamente fuera de lugar de Paco Ignacio Taibo. Nada sustancial. Nada que no se arregle con una disculpa pública. Pero tampoco nada que dañe o perjudique al pueblo trabajador, enorme y activa base social del obradorismo.

A esta actitud de la derecha se le llama “buscarle tres pies al gato”. Y lo esperable es que continúen y se acrecienten esas búsquedas inútiles, irracionales, ñoñas. Ataques como pompas de jabón, como la espuma de un café capuchino. Nada sustancial.

Y muy pronto, a partir del 1 de diciembre, día de la toma de posesión, empezarán a darse y concretarse medidas y políticas del más amplio beneficio popular, medidas que permitirán sostener ese apoyo mayoritario a Morena, a López Obrador y al nuevo gobierno.

Nadie aspira y nadie debe aspirar a la unanimidad. México está viviendo, sin violencia, una nueva etapa de la milenaria y universal lucha de clases. La oligarquía está haciendo y hará todo lo posible por descarrilar al nuevo gobierno que es de carácter popular. Hará hasta lo imposible por recuperar las riendas del Estado que hoy no tiene totalmente en las manos.

Incluso sin bases y sin sustancia, el pripanismo y los poderes fácticos continuarán con la guerra sucia y la propaganda negra. Pero no podrán hacer mucho daño si el nuevo gobierno se mantiene fiel al mandato recibido en las urnas.

 

 

Diez avances monumentales

Miguel Ángel Ferrer / Economía y política
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.    www.economiaypoliticahoy.wordpress.com

En momentos en que arrecia la campaña mediática contra López Obrador parece oportuno realizar un breve balance de lo ofrecido como candidato y lo hecho hasta ahora, todavía sin las riendas del poder en las manos.

Para empezar canceló el negociazo del nuevo aeropuerto en Texcoco, promesa de campaña y sentida demanda de sus votantes y de muchos millones más de mexicanos. También procedió a extinguir el Estado Mayor Presidencial, fuerza armada inútil, desacreditada y muy onerosa.

Ofreció y cumplió no utilizar y vender el lujosísimo, costoso e innecesario avión presidencial, insolente expresión del odioso culto a la personalidad. E igualmente prometió y cumplió no alojarse en Los Pinos, la antigua residencia presidencial, símbolo mayor del antiguo régimen hoy en extinción.

También ofreció y cumplió retirarles las exorbitantes y ofensivas pensiones a los expresidentes, así como una montaña de canonjías, sinecuras, prebendas e injustificados privilegios: sirvientes, choferes, guardias, secretarios, edecanes y millonarios gastos de representación.

López Obrador ofreció avanzar sustantivamente, y ya lo está cumpliendo, en el proceso de despenalización de la producción, comercialización y libre (en verdad libre) consumo de la mariguana. 

Hace sólo unas horas comenzó legalmente la venta de productos elaborados con la yerba. Con esta medida legal se libera a millones de mexicanos, sobre todo los jóvenes, del peligro de ser procesados y encarcelados como si fueran peligrosos delincuentes. Haber retirado esa prohibición implica avanzar significativamente en el camino de la democracia y del respeto a los derechos humanos.

Asimismo López Obrador ofreció echar abajo la mal llamada reforma educativa de Peña Nieto. Y esta es otra promesa cumplida. El presidente electo entiende perfectamente que la educación del pueblo mexicano tiene que darse con los maestros y no contra ellos.

Y en consonancia con esta medida ofreció su más amplio reconocimiento a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), como el único sindicato que fue capaz de resistir el embate neoliberal y privatizador de las tres últimas décadas.

Si bien no fueron promesas de campaña, se pueden consignar otros dos grandes logros de López Obrador. Uno, haber roto el monopolio de los titulares de la Defensa y de Marina para imponer al presidente a los nuevos secretarios. Y dos, haber ideado y puesto en práctica la política de las consultas populares para la toma de decisiones trascendentes. Diez avances monumentales.

 

 

AMLO dobló a los banqueros

Miguel Ángel Ferrer / Economía y política
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.    www.economiaypoliticahoy.wordpress.com

En la constante pugna entre el antiguo régimen y el nuevo gobierno, éste se acaba de anotar otra victoria, ahora en el campo bancario y financiero. Los dueños de los bancos, casi todos de capital extranjero, han aceptado discutir y negociar una nueva regulación de las comisiones bancarias.

Esta nueva regulación ordenará y limitará los excesivos cobros que de modo unilateral cobran los bancos por la prestación de diversos servicios a empresas y ciudadanos.

Al haber aceptado la discusión y negociación, los banqueros han reconocido de hecho que estaban y están cometiendo un evidente abuso. Y no hace falta mucha ciencia para percatarse de que tal conducta abusiva contaba con la aquiescencia, por no decir la complicidad, de las autoridades en la materia del viejo régimen pripanista.

Pero, como se ve, con el triunfo electoral de López Obrador esa complicidad entre banqueros y gobierno para esquilmar a los usuarios de la banca ha cesado. Y con ello, y de paso, la autoridad, el gobierno, ha recuperado su capacidad y facultades de ordenar y conducir uno de los sectores estratégicos de la economía nacional.

Y también se ve que los banqueros se han visto obligados a negociar las nuevas reglas por varias poderosas razones. La primera es que comprenden perfectamente que ya no tienen al gobierno a su servicio. La segunda es que tienen en su contra a la totalidad de la opinión pública. A los millones de votantes de López Obrador y hasta a los que no sufragaron por él. Y porque también entendieron que sin el gobierno como aliado o sirviente los cobros abusivos eran sencillamente insostenibles. De modo que ante la imposibilidad de imponer prefirieron negociar.

Antes de doblarse, por supuesto, los banqueros intentaron presionar y chantajear tumbando la bolsa de valores y emprendiendo una masiva fuga de capitales que condujera a una nueva macro devaluación del peso. “Con eso habrán dicho los banqueros lo doblamos antes de que empiece a gobernar”.

La estrategia falló porque la iniciativa de ley para regular y limitar las comisiones era sólo eso: una iniciativa, no un hecho consumado. Y al no existir la medida legal, los banqueros se quedaron sin pretexto creíble para desestabilizar al país.

Digamos que López Obrador sólo les dio, como se dice en lenguaje popular, un calambre. Fue una finta que los banqueros se tragaron completita. Y malgastaron su arma predilecta: la desestabilización económica. Digamos que López Obrador dobló a los banqueros sin necesidad de medidas de fuerza. Sólo con inteligencia.