El presidente peor evaluado en México

Pablo Cabañas Díaz
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En 1974 Daniel Cosío Villegas publicó un texto al que tituló “El estilo personal de gobernar”, en el que señalaba que las acciones del presidente se desarrollaban en el entorno de un poder inmenso, que se ejercía de forma personal e impredecible. Peña Nieto, vivió tiempos de alta visibilidad mediática, y enfrentó un ambiente informativo muy diferente al que había en el México que gobernaba el PRI en el siglo 20. El  principal logro de su gobierno fue el Pacto por México que tuvo una duración del 2 de diciembre de 2012 fecha de su firma y concluyó el 27 de septiembre de 2014, día en el que aconteció en Iguala, Guerrero, el homicidio de seis personas, hubo 27 heridos y la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos.

Nada queda de la percepción que existía el 2 de diciembre de 2012, cuando Enrique Peña Nieto logró la firma del Pacto por México que buscó gestar un nuevo presidencialismo. Entre 2013 y 2014 por distintas vías se empezó a ejercer el  control desde la Presidencia de los partidos políticos, de los Congresos estatales, de los gobernadores, de los órganos autónomos, de los medios de comunicación, de los sindicatos incluyendo al de Petróleos Mexicanos y el 26 de febrero de 2013 encarceló a la maestra Elba Esther Gordillo y logró poner bajo el control peñista al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. En pocas semanas,  incluso los más importantes grupos empresariales del país empezaron a sentir el peso del “nuevo” PRI. La legitimidad electoral, que le había dado al Partido Revolucionario Institucional una segunda oportunidad en la elección presidencial de  2012, veía en Peña Nieto una forma nueva del ejercicio del poder.

Las reformas, en especial, la energética, generaron la apariencia de que se había iniciado un periodo de cambios inéditos. A lo largo de seis años el peñismo presentó como el principal logro de su gobierno la concreción de 11 reformas estructurales. Seis de estas reformas fueron de corte económico: laboral, de competencia, telecomunicaciones, financiera, fiscal y energética, con la que se abrió el sector petrolero y eléctrico a la inversión privada nacional y extranjera. Las cinco reformas restantes son la educativa, la Ley de Amparo, el Código Nacional de Procedimientos Penales, la de materia político-electoral y la de transparencia. 

Frente a estas 11 reformas el bajo crecimiento de la economía, el desempleo, los secuestros y las extorsiones fueron auténticos caballos del apocalipsis. En tanto el discurso oficial ofrecía que en un par de años se comenzarían a ver los beneficios de las reformas. Propósitos, declaraciones, buenas intenciones y resultados que terminaron en una creciente irritación social.

En Los Pinos las encuestas realizadas por la Presidencia de la República mostraban que había que reforzar la imagen presidencial antes del Segundo Informe de Gobierno, los datos mostraban una situación a la que había que darle atención: “Seis de cada 10 mexicanos expresaban insatisfacción con la economía del país y el mismo porcentaje reprobaba el desempeño de titular del Poder Ejecutivo en asuntos económicos”.

En agosto de 2014, la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto registraba una caída relevante que fue atribuida al descontento sobre la situación económica del país. Una encuesta del Centro Pew de Investigación de Estados Unidos, divulgada en ese mes mostraba una aprobación de 51%, cuando en 2013 tras un año de haber asumido el poder era de 57%. Además, el porcentaje de personas que no aprobaban su gestión había subido de 38% a 47%. Encuestas similares publicadas por los periódicos El Universal y Reforma aportaban resultados similares. El Universal incluso marcaba que había un 64% de los encuestados que opinaban que había que cambiar el rumbo que llevaba el gobierno federal.

Horas antes del encuentro entre Enrique Peña Nieto y Barack Obama (6-I-15) en Washington, DC, el periódico New York Times publicó un análisis de la directora de la oficina de Associated Press en México, Catherine Corcoran, en el que  califica al presidente Peña Nieto de encabezar un “gobierno sin respuestas” a los repetidos escándalos que enfrenta su gobierno.

Corcoran mencionaba que en el mensaje de año nuevo del presidente Peña Nieto “otra vez no ofreció nada concreto”. Un comunicador cercano a Los Pinos  como Ciro Gómez Leyva también cuestionaba la errática conducción de Peña Nieto. Señalaba Gómez Leyva: “¿Quién está cuidando la imagen de Enrique Peña Nieto? Parecería que lo dejaron a la deriva. Porque esa figura que trataron de vender el domingo carece de virtudes. Sin ideas, sin emociones, se perdió el jefe de Estado y se extravió el histrión” (Milenio Diario, 6-I-15).

La errática conducción de Peña Nieto favoreció  el avance del riesgo país que otorgaba el Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI+) del JP Morgan. En 2014, el segundo año en el que Peña Nieto estuvo en el poder, aumentó el riesgo país de México 27 puntos base, cerrando en 182 puntos. El 2 de enero de 2015 el riesgo país de México aumentó 188 puntos base. La Secretaría de Hacienda  y Crédito Público informó que al 2 de enero de ese año el riesgo país de México medido a través del Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI+) de JP Morgan aumentó a 188 puntos base.

II

En diciembre de 2014, los diarios mexicanos El Universal (Buendía & Laredo) y Reforma) presentaron resultados de las encuestas que realizaron. El propósito fue conocer el grado de aprobación que la gestión de Peña Nieto tenía entre la ciudadanía. Los resultados daban cuenta que la mitad (50%) o más (58%) de las personas encuestadas reprobaban el trabajo realizado por el presidente. Un dato que no es menor, el 67% de las personas encuestadas se refirieron negativamente a las acciones practicadas por el gobierno, en tanto que sólo 49% logro identificar acciones positivas. Esto significaba que la desaprobación del gobierno creció más del doble en dos años, de un rechazo inicial de 30% pasó al 67%. Y todo indicaba que lejos de mejorar crecería más el desacuerdo de la ciudadanía con el gobierno federal.

La cúpula empresarial calificó al 2014 como un año de desaliento por la situación económica y la desconfianza en las instituciones, según Juan Pablo Castañón, líder de la Confederación Patronal. La relación de Peña Nieto con la Iglesia católica mostró desde el inicio de su gestión fisuras importantes. En un boletín difundido por el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México, el 26 de diciembre, titulado “2014, año trágico para la Iglesia mexicana”, actualizaba los números de los atentados contra los sacerdotes, cinco asesinatos en México, cuatro de ellos en Guerrero ocurrieron en 2014.

La desafortunada frase peñista de “¡Ya supérenlo!” (4-XII-14), en relación a los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos desde el 26 de septiembre del mismo año, exacerbó aún más los ánimos de una sociedad agraviada y mostró la incapacidad para comprender la grave que vive el país en el círculo cercano al presidente. Un día después del suceso, la imagen del cadáver de uno de los estudiantes, Julio César Mondragón, era expuesta en las redes sociales. Cualquier descripción del estado de sus restos mortales escapa a toda racionalidad. El móvil de este crimen colectivo no quedó  aclarado en el sexenio de Peña Nieto y será sin duda un punto de vulnerabilidad creciente para su persona.

En medio de la crisis causada por el caso Ayotzinapa y la casa de Lomas de Chapultepec, Aurelio Nuño, entonces jefe de la Oficina de la Presidencia de la República reconoció en el periódico español El País que al gobierno federal le “faltó una agenda más contundente en materia de seguridad y de Estado de derecho. Nos quedamos cortos. No vimos la dimensión del problema y la prioridad que debería haber tenido”.

El error más grave de Peña Nieto estuvo en creer en la línea argumental que sostenía Nuño: “No vamos a sustituir las reformas por actos teatrales con gran impacto, no nos interesa crear ciclos mediáticos de éxito de 72 horas. Vamos a tener paciencia en este ciclo nuevo de reformas. No vamos a ceder aunque la plaza pública pida sangre y espectáculo ni a saciar el gusto de los articulistas. Serán las instituciones las que nos saquen de la crisis, no las bravuconadas”.

El discurso oficial ofrecía que en un par de años se comenzarían a ver los beneficios de las reformas. Propósitos, declaraciones, buenas intenciones y resultados que apuntaban a un escenario de creciente irritación social que se vería en la derrota del PRI en la elección presidencial de 2018.

El gobierno mexicano no esperaba que este episodio tuviera grandes repercusiones hasta el  punto de  romper con el llamado Mexican Moment. El "momento de México" fue un término creado por la prensa internacional, para mostrar la importancia de las reformas económicas aprobadas entre 2012 y 2014 por el Congreso.

III

Peña Nieto no fue un político popular como nos los quiso hacer ver Televisa. En la elección presidencial de 2012, Milenio Diario presentó los datos de la casa encuestadora GEA/ISA, que  le dio un elevado nivel de audiencia. La encuesta se convirtió en una referencia mediática. Faltaba un día para la elección por la Presidencia de la República, y la encuestadora GEA/ISA, cuyo dueño es Jesús Reyes Heroles González Garza, aseguró que la ventaja de Enrique Peña Nieto sobre sus adversarios rondaba en promedio los 20 puntos (llegó a ponerlo hasta 30 puntos arriba), y una semana antes daba la más amplia ventaja del exgobernador mexiquense con 18 puntos, fue un fracaso.

Peña Nieto fue evaluado muy por encima de lo que finalmente obtuvo en las urnas (38.21%) y Andrés Manuel López Obrador fue subestimado (31.59%). La distancia entre el primero y el segundo lugar fue menor de lo que un buen número de encuestas estableció. GEA-ISA, por ejemplo, ubicó a EPN en 47% e Indemerc Harris lo colocó ligeramente más arriba; Buendía y Mitofsky lo situaron en torno a 45%. BGC lo ubicaba un punto abajo (44%). Otras encuestadoras, como Covarrubias, Ipsos Bimsa y Reforma, situaron en 41% la intención de voto por el priista. La variación de un buen número de ejercicios realizados en el último tramo de la campaña fue muy alta.

La naturaleza de la relación entre Peña Nieto y Televisa  es  un asunto clave  para entender el sexenio que concluyó. En la elección de 2012 hubo una cobertura favorable de esta empresa a Peña Nieto y una campaña de desprestigio orquestada desde Televisa en contra de Andrés Manuel López Obrador. López Obrador es en estos momentos el rival más próximo de Peña Nieto en la carrera presidencial. Según fuentes bien informadas el proyecto Handcock, elaborado por Televisa, surgió en la fase previa a las elecciones intermedias de 2009.

La clara victoria que el gobernador Peña Nieto consiguió para el PRI en el estado de México ayudó a cimentar su candidatura presidencial.

El equipo Handcock trabajó en la semiclandestinidad dentro de las oficinas de Televisa y se firmaron entre sus miembros acuerdos de confidencialidad por lo que se les urgió a no usar sus direcciones de correo electrónico de Televisa o las direcciones IP de la compañía para distribuir el material. Las empresas externas contratadas por Televisa para producir videos y otros materiales destinados a la campaña de Peña Nieto firmaron contratos para asegurar la confidencialidad. 

Una de las lideresas del equipo fue Alejandra Lagunes, la entonces directora General de Televisa Interactive Media. Lagunes abandonó más tarde la compañía y se dedicó a ayudar a ganar las elecciones en el sexenio 2012-2018 y tuvo el puesto de “Coordinadora de la Estrategia Digital y de Redes Sociales”.

La misión del equipo Handcock fue la distribución de videos de apoyo a la campaña del PRI mediante el envío masivo de correos electrónicos y la promoción en sitios como Youtube. Los documentos muestran que al menos algunos de los videos fueron encargados por Televisa a una empresa de producción externa llamada Zares, de Facundo Gómez. Existe una serie de seis videos para la campaña de 2012 con el misterioso nombre en código Concepto Snoopy. El contrato especifica que el objetivo es producir “videos que ridiculicen alguno de los errores y puntos débiles del Partido de Acción Nacional” en referencia al PAN de Felipe Calderón. También especifica que los videos no deben de estar firmados. Uno de los episodios titulado “La corbata de Enrique Peña” rechaza con desenfado las críticas que el entonces gobernador recibió por no seguir las sugerencias del gobierno federal sobre no llevar corbata durante la epidemia de gripe de 2009.

El video contiene una entrevista con el gobernador en el programa estrella de noticias de la noche de Televisa en la que explica su decisión como un esfuerzo para “no proyectar más la imagen de un país enfermo que ha dañado nuestra economía en gran medida”. Para analizar la elección de 2012, se hace necesario poner a las casas encuestadoras en el centro de la discusión y a Televisa. Antes de la jornada electoral, las encuestas pronostican triunfos que finalmente no ocurrieron. ¿Fueron errores? En algunos casos fueron equívocos, en otros se cobró y se ofreció al cliente lo que deseaba saber: que iba a ganar. Lo cierto es que Peña Nieto fue una apuesta mediática que llevó al PRI a una crisis terminal. Había mucho dinero en juego y las casas encuestadoras y Televisa estaban listas para recibirlo.

IV

“Este señor tiene derecho a no leerme. A lo que no tiene derecho es a ser presidente de México a partir de la ignorancia. Eso es lo grave”. Con esta frase, Carlos Fuentes, descalificó –en una extensa entrevista con la cadena televisiva británica BBC– a Enrique Peña Nieto. Fuentes, autor del libro La silla del águila –cuya autoría Peña Nieto se la atribuyó al historiador Enrique Krauze–, argumentó: “Los problemas exigen a un hombre que pueda conversar como par con (Barack) Obama, Ángela Merkel o (Nicolás) Sarkozy, y no es éste el hombre capaz de hacerlo”. Fuentes ofreció estas palabras al programa The World Today de la BBC el martes 13 de diciembre 2012. 

El tiempo le daría la razón a Fuentes. Con Peña Nieto fueron constantes las dudas sobre el otorgamientos de contratos para obra pública, los escándalos sobre las propiedades de los integrantes del gabinete, de los gobernadores sujetos a proceso judicial por multimillonarios desvíos de dinero y hasta acusaciones por el plagio de la tesis de licenciatura que lo  llevó a ser el presidente peor evaluado en la historia de México. De acuerdo con datos de Consulta Mitofsky, Peña Nieto tiene el índice de aprobación más bajo para un presidente desde que se inició la evaluación de mandatos, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.