Embargo anti-Cuba golpea donde más duele

* Nos persiguen * Somos el único país obligado a decir el destino final de las compras de medicamentos a EU * “Eso es genocida, saber que se están muriendo los pacientes y prohibir la venta a Cuba”: Oliva

Patricia Grogg / Inter Press Service
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La Habana. Con apenas tres años, la cubana Suelen Suárez, tiene un tumor que compromete la pelvis, parte de la nalga y una de sus piernas. “La están tratando desde enero y pronto será operada”, cuenta su abuela Milagros Miranda.

Menuda y parlanchina, la niña enfrenta la cámara fotográfica sin timidez alguna. Miranda, en tanto, se sorprende ante la pregunta de cuánto le costará la atención y la cirugía de la nieta. “Nooo, nada”, dice y añade que el servicio estatal de bienestar social en Bauta le ayuda en los traslados al hospital y otras necesidades.

La mujer ha recorrido este año en incontables ocasiones los 24 kilómetros que separan a ese municipio y La Habana, para acompañar a la pequeña en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, centro rector de la especialidad en el país.

Ante la segunda pregunta de IPS no hay sorpresa: ¿Ha notado si el bloqueo de Estados Unidos afecta de algún modo la atención de Suelen u otros niños?

“Sí, a veces hay complicación con medicamentos que son los mejores y no se pueden comprar en Estados Unidos. Pero vemos cómo se lucha por los pacientes y el tratamiento no se interrumpe”, señala.

La sala de pediatría a la que tuvo acceso IPS tiene en este momento 20 pacientes, entre niños y niñas provenientes de todo el país. “Atendemos infantes con tumores del sistema nervioso central, linfomas, tumores sólidos como los óseos, entre otras patologías”, señaló la médica Mariuska Forteza, especialista de oncopediatría.

La profesional comentó que es una situación “bien difícil” cuando un paciente necesita un fármaco determinado y no está disponible por el embargo. Mencionó la imposibilidad de comprar en Estados Unidos el fármaco Temozolamida, que constituye la primera línea de tratamiento quimioterapéutico para tumores cerebrales malignos.

“Eso nos frustra mucho, pero  no nos quedamos con las manos cruzadas,  buscamos alternativas”, señaló. ”Felizmente ahora tenemos el Nimotuzumab, producto cubano que está dando muy buenos resultados y nos ha ayudado a aumentar la sobrevivencia y mejorar la calidad de vida de estos pacientes”, añadió Forteza.

La salud es uno de los sectores más sensibles entre los afectados en Cuba por el embargo estadunidense, cuyo impacto acumulado en esta área por esa política de casi seis décadas se estima en más de 2,700 millones de dólares, debido a los  mayores gastos que implica la compra de productos y tecnologías en mercados geográficamente distantes.

Sea un fármaco, un equipo de alta tecnología, reactivos, piezas de repuesto para medios de diagnóstico y tratamiento, instrumental médico u otros insumos necesarios para el funcionamiento del sector, aumentan su costo por fletes, trasbordo, manipulación, almacenaje y el uso de intermediarios en las operaciones comerciales.

Según el informe sobre el impacto del bloqueo, como se denomina en Cuba al embargo, entre abril de 2016 y junio de 2017, Cuba debió enviar a un grupo de pacientes y sus acompañantes para ser atendidos en el extranjero, pues sus hospitales carecen de algunas tecnologías o equipamientos producidos en Estados Unidos para tratar ciertas patologías.

“Estas tecnologías pudieron importarse desde Estados Unidos de no existir el bloqueo, y los pacientes habrían sido atendidos en su país”, detalló el documento presentado ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el 1 de noviembre de 2017.

El costo de ese esfuerzo asumido por el Estado cubano que garantiza la gratuidad de los servicios de salud a su población de 11.2 millones fue de casi 1.7 millones de dólares. En su demanda de cese del bloqueo de 2018, La Habana estima que las prohibiciones le han costado en total 4.321.200 millones de dólares entre abril de 2017 hasta marzo de este año.

En este último período, Cuba no pudo adquirir en el mercado estadunidense, entre otros productos, el óxido nítrico, usado para la prevención o el tratamiento eficaz de las crisis de hipertensión pulmonar aguda, las cuales pueden ser graves e incluso mortales.

Entre el ocho y el 10 por ciento de las operaciones anuales del Cardiocentro Pediátrico William Soler, son realizadas a niños que padecen esta enfermedad. Debido a su contenido potencialmente explosivo, el óxido nítrico sólo puede ser transportado en barco y por tiempos cortos, lo que impide su traslado desde lugares lejanos.

“Nos persiguen. Somos el único país obligado a decir el destino final de las compras de medicamentos. Eso es criminal, genocida, saber que se están muriendo los pacientes y prohibir la venta a Cuba.  Esto no tiene nada que ver con la política, se trata de la salud de un pueblo. Es un genocidio”, advirtió ante IPS el médico Juan Oliva.

Graduado en 1965, este especialista en medicina nuclear y oncología ha vivido y desarrollado su carrera profesional bajo las presiones del embargo, al igual que el médico Alberto Céspedes, exdirector del Instituto de Oncología y miembro de su consejo de dirección.

Céspedes, de 82 años, insistió a IPS en que el bloqueo es una agresión contra todo el pueblo de su país. Ante quienes sostienen la tesis de que es una justificación oficial para justificar errores o deficiencias, dijo desafiante: “Que lo quiten y vamos a ver qué sucede”.

En opinión del médico Elías Gracia, jefe del servicio de oncología médica, unas relaciones comerciales normales con Estados Unidos permitirían a las farmacéuticas estadunidenses vender libremente sus “fármacos innovadores” a Cuba, con beneficio inmediato para los servicios de salud de la isla caribeña.

El acceso al mercado estadunidense redundaría en una “mejor calidad de los tratamientos para los pacientes, mayor supervivencia, les estaríamos brindando el mejor tratamiento de los que se recomiendan como estándares en el mundo para distintas patologías”, señaló.

El gobierno cubano  presentará nuevamente este 31 de octubre ante la ONU su demanda de cese del bloqueo.

En 2017, la resolución cubana contra el embargo obtuvo 191 votos a favor y dos en contra, correspondientes a Estados Unidos e Israel, su más fiel aliado. En 2016, Washington, siempre acompañado por Tel Aviv, optó por la abstención.

El anteproyecto de resolución, titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, señala que desde su aplicación en 1962 hasta la fecha el bloqueo comercial y financiero ha causado daños por más de 134.499.800  millones de dólares.

Debido a su codificación en leyes como las conocidas como Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996), la política de embargo sólo puede ser desmontada por el Congreso estadunidense, en tanto las sucesivas condenas y llamados al cese del embargo en  la ONU no son vinculantes y no comprometen a Washington.

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Edición: Estrella Gutiérrez.

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