El feminismo sin la dimensión anticapitalista
y antirracista es contradictorio: Ángela Davis

Gloria López / Ameco Press / Servicio Especial de la Mujer
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Madrid. Ángela Davis está en Madrid. Ha venido para participar en el ciclo Mujeres contra la impunidad, organizado por La Casa Encendida y la Asociación de Mujeres de Guatemala con la conferencia El feminismo será antirracista o no será.

Antes, en una rueda de prensa en la que, fiel a sus principios y clara en sus exposiciones, ha advertido que la demagogia y el racismo pueden conducir al fascismo, algo que “deberíamos tomarnos muy en serio en este momento” y ha defendido que “el feminismo es una estrategia no sólo para superar la opresión de género, sino también contra todos los tipos de explotación, incluyendo la económica”.

Frente a una sala llena de periodistas Davis ha respaldado un “feminismo holístico, amplio e integrador”. Siempre puntualizando y profundizando en la necesidad de conectar la relación que existe entre los distintos tipos de violencia y dirigir la respuesta feminista a cuestionar el racismo, el colonialismo, el fascismo, el capitalismo y todos aquellos esfuerzos por mantener un “sistema obsoleto”.

“Ser mujer no es una categoría unitaria”, ha sostenido. También, al ser preguntada por el sujeto político del feminismo, Ángela Davis ha defendido que “el feminismo tiene que ser lo más amplio posible. Las personas trans han elevado nuestra compresión de lo que haría falta para que haya justicia, porque el activismo trans no sólo aborda cuestiones como la identidad, sino todo lo que se considera normal, como la estructura binaria del género”.

“El racismo siempre ha estado en el centro del fascismo”

La feminista ha reiterado que “el racismo siempre ha estado en el centro del fascismo” y ha reclamado “mostrar seriedad” frente a las señales de avance del fascismo que estamos viendo en todo el mundo. Ahora bien, tan importante como no subestimar el viraje a la derecha de la población y de ofrecer respuestas, es valorar el crecimiento de personas cada vez más conscientes y comprometidas.
En ese sentido, la también política afroamericana ha expuesto: “El feminismo, sin la dimensión antirracista y anticapitalista, que no está en solidaridad con los pobres del mundo, es una contradicción en sus propios términos. Queremos un feminismo más integrado, con mujeres de color a la cabeza”.

Así respondía a lo que Mercedes Hernández, presidenta de la Asociación de Mujeres de Guatemala, planteaba como “contradicciones del feminismo blanco europeo”, en el arranque de la rueda de prensa. “Las mujeres inmigrantes y refugiadas seguimos siendo las otras”, ha dicho Hernández, denunciando la situación de los “verdaderos presos políticos” del Estado español: las personas que permanecen encerradas en los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE), encerradas “por lo que son y no por lo que hacen”.

Siempre referencial, Davis ha dicho que los principales “problemas de derechos civiles” son los que afectan a las personas migrantes y refugiadas en todo el mundo. Uno de tantos ejemplos es la caravana de miles de personas migrantes centroamericanas que, desde el pasado 13 de octubre, recorre Centroamérica y México con el objetivo de llegar a Estados Unidos. “La caravana está siendo utilizada por la administración Trump para estimular un fervor antiinmigrante. Los que denunciamos el racismo tenemos que solidarizarnos con los hermanos que huyen de la violencia estatal de Centroamérica, deberíamos apoyarles y exigir el asilo”, ha reclamado.

La denuncia no se ha quedado en las fronteras de su país. Ángela Davis ha analizado los flujos migratorios a Europa. “Las decisiones que llevan a las personas del sur a venir a Europa o Estados Unidos no son individuales, son decisiones que están marcadas por la presencia histórica del capitalismo, relacionadas con el colonialismo y el esclavismo”.

Para la histórica activista antirracista y feminista, las políticas electorales no son la única arena donde dar la expresión política más radical, sino que defiende la fuerza del movimiento social. En su intervención ha recordado que la principal respuesta a la administración Trump ha venido por parte de las marchas de mujeres que hubo en todo el mundo. “Sin un movimiento masivo da igual a quien elija una”, ha dicho, recordando que durante el mandato de Obama en Estados Unidos no hubo movimiento masivo que permitiera presionar en cuestiones claves, como por ejemplo las deportaciones a inmigrantes, que fueron muy numerosas en ese periodo.

Movimiento social

Davis advierte del peligro que supone centrar el discurso feminista solamente en conceptos –metáfora, según sus palabras– como el de “techo de cristal” porque corremos el riesgo de preocuparnos sólo de las mujeres que ya están tan en lo alto que pueden tocar el techo y descartar a quienes están debajo.

Política, activista, profesora de Historia de la Conciencia en la Universidad de California, exintegrante de las Panteras Negras, dirigente histórica del Partido Comunista de Estados Unidos, Ángela Davis es considerada una de las grandes luchadoras en contra de la discriminación racial y a favor de los derechos humanos. Durante décadas ha sostenido un compromiso radical con los movimientos que, alrededor del mundo, trabajan por la justicia social y contra las distintas formas que adopta la discriminación. Tendremos la suerte de poderla escuchar en el ciclo Mujeres contra la impunidad, organizado por La Casa Encendida y la Asociación de Mujeres de Guatemala.

“El feminismo será antirracista o no será”, jueves 25 de octubre, a las 19 horas, en la Casa Encendida de Madrid.

Ángela Yvonne Davis ha llevado a cabo una extensa investigación en numerosos temas relacionados con la raza, el género y el encarcelamiento. Su trabajo tiene como base su propia experiencia: a principios de los 70, pasó 18 meses en prisión después de que su nombre fuera incluido en la lista de “Los diez más buscados” de la FBI en Estados Unidos.

La importancia que tiene su figura en el movimiento feminista y en el movimiento de liberación negro, así como el precedente que sienta para los posteriores estudios sobre interseccionalidad y su análisis sobre la función política de la violación, entre otros, han sido base e impulso necesario para muchas de las actuales corrientes críticas dentro de los estudios feministas pos y decoloniales.

Su lectura radical de la “acción colectiva” es otro de los cimientos de la revisión crítica que propone en la lucha contra el machismo, el racismo y otras formas de discriminación: cualquier acción individual debería servir a un fin más amplio, ya que la única manera de generar cambios proviene de la articulación coordinada de los sectores socialmente oprimidos.

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