Malas señales de AMLO

Moisés Edwin Barreda / Silabario de política
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Soy enemigo a ultranza de juzgar a priori y de quienes lo hacen, particularmente los gacetilleros pagados más que generosamente por la pridictadura para quemarle incienso como gobierno democrático sin par y demeritar a AMLO incluso desde antes que el pueblo le entregara virtualmente la Presidencia de la República, y ahora criticar su actuación aun cuando no asume el gobierno federal.

Pero hay cuestiones como el encomendar tareas importantes, vitales a personas descalificadas para desempeñarlas, que sí pueden y deben ser juzgadas y criticadas desde ahora si se quiere sinceramente que el nuevo gobierno navegue exitosamente con quilla que rompa el piélago de corrupción creado por la pridictadura para poder subsistir tantos años como lo hizo.

Los que como yo vigilan atentamente que la promesa “No les fallaré” de AMLO al pueblo se vaya cumpliendo cabalmente, vemos con preocupación algunas señales de que el cambio que el Peje promete no se dará en todos los rubros de la administración pública, y el sector salud es el más importante, pues de la buena salud depende el éxito del esfuerzo humano aquí y en China.

Y entre esas malas señales está la designación del doctor Jorge Alcocer Varela para encabezar al sector salud como secretario del ramo. Somos legos en la materia, pero nos ilustramos con el Diagnóstico del Sistema Nacional de Salud elaborado por el equipo de galenos y otros profesionales especialistas en salud y administración pública que coordina el neurólogo y exdiputado local Rodolfo Ondarza Rovira.

Ese diagnóstico define también que el Sistema Nacional de Salud es pura corrupción sembrada por la Fundación Salud, que México ocupa el último lugar de los países de la OCDE en la materia y que la Facultad de Medicina de la UNAM tiene el sitio 200 en la nómina de calidad de los planteles similares de todas las universidades en el mundo.  

En síntesis, según especialistas coautores del diagnóstico de marras, el sector salud es Goliat y Jorge Alcocer Varela es David que no vencerá; en otras palabras, le queda muy guango el cargo, pues carece de la visión de futuro necesaria para resolver siquiera los mayores problemas consecuencia de la corrupción que inyectó la dictadura priísta, experiencia que sólo dan el posgrado en medicina y estudios de dirección y administración pública, y la consulta médica, la que ese señor no tiene porque nunca ha ejercido la profesión,

Toda su experiencia es como jefe del Departamento de Salud en la Unidad Xochimilco de la UAM, investigador emérito del Conacyt y jefe del Departamento de Inmunología y Reumatología del Instituto de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

Podría asegurar que dada esa triste circunstancia, se nombró segunda de a bordo a la doctora cirujana Asa Cristina Laurell, de larga trayectoria profesional, social y política, resumida así: doctora en sociología por la UNAM, cofundadora del PRD, secretaria de Salud en la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal encabezada por Andrés Manuel López Obrador, y activista en la campaña de éste con vistas a las elecciones en 2006, comicios que ganó el Peje, al decir de gente que sabe de política, triunfo que la pridictadura le arrebató mediante fraude electoral y le dio al traidor Felipe Calderón Hinojosa.

No es aventurado decir que quizá pronto, inducido por la soberbia y complejo de inferioridad, Vidal Alcocer entre en conflicto con la doctora Laurell porque ni profesional, ni social ni políticamente alcanza la altura de esa dama, ni siquiera con zancos, y la cuerda se reviente por lo más delgado, es decir que sea defenestrado dicho beneficiario del cumplimiento de deudas políticas, como debe ser si de veras se da el cambio ofrecido, por el que votó el pueblo de México el primero de julio pasado, ansioso  de aniquilar el espejismo de democracia creado por la pridictadura.