Recuperar centralidad de la cultura: Subirats

* La “mochila cultural” establecerá la diferencia * Pasar del discurso a las prácticas concretas de hacer políticas culturales

Genaro Rodríguez Navarrete
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El politólogo Joan Subirats Humet (Barcelona, 1951), ha llamado la atención sobre la centralidad que debe tener la cultura en las sociedades contemporáneas, cuando en el siglo XX no formó parte nodal de las políticas públicas, al aparecer como un elemento accesorio o periférico.

“Necesitamos recuperar la idea de cultura como elemento central y básico de nuestras sociedades”, subrayó. “Esto tiene que ver con socialización de valores que se construyen en ámbitos como la familia, la escuela, el barrio y el trabajo. Los cuales, ahora mismo, están sometidos a cambios muy significativos.”

Con Peter L. Berger y Thomas Luckmann, Subirats reconoce que la cultura proporciona “sentidos de vida a una comunidad”, con lógicas de cohesión colectiva en torno a ciertos valores compartidos.

Recuerda que tradicionalmente los creadores de sentido han sido las iglesias, el Estado y el mercado; pero en este tiempo, prevalece incluso la confusión sobre cuál es el sentido de la vida en comunidad, porque estamos en sociedades que han incorporado la pluralidad como un valor esencial y, por lo tanto, la idea de que no hay un solo sistema de valores.

“Hoy, lo que da fuerza democrática a una sociedad es la aceptación de la diversidad como un factor esencial”, puntualizó.

El profesor Subirats es especialista en temas de gobernanza y políticas públicas. Actualmente se desempeña como comisionado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona. Ha estado en México para participar en el Foro Internacional de Megaciudades, donde expuso que en la era de la digitalización tecnológica valores como pautas, polos, procedimientos, estandarización, previsibilidad, seguridad, están siendo paulatinamente reemplazados por emprendeduría, flexibilidad, adaptabilidad, innovación, creatividad, capacidad de romper moldes y ser disruptivo.

En este contexto agregó que es imperativo reforzar el vínculo entre educación y cultura. “La educación fue un pilar básico de las políticas públicas en el siglo pasado. Elemento clave en el ascenso social y de redistribución que, sin embargo, ha llegado a su límite”.

“Incorporar elementos culturales y de creatividad fortalecerá la capacidad de transformación del sistema educativo y de valores”, reafirmó.

“No se trata de crear más Sillicon Valley, sino elementos de creatividad inesperada. Ayudar a que se produzcan cambios. Modificar el capital cultural”.

Mochila cultural

Pero la diferencia estará marcada por la “mochila cultural” de cada persona. Es decir, el conjunto de elementos (actividades extra clase, lecturas, visita a museos, viajes, conciertos…) que acaban configurando una dimensión cultural, hoy cada vez más esencial para salvaguardar la capacidad redistributiva de la educación.

La calidad de toda “mochila cultural” estará determinada por la fortaleza o debilidad del acceso al equipamiento cultural de las grandes metrópolis.

Se entiende por equipamiento cultural a los museos, teatros, salas de conciertos, archivos, bibliotecas públicas, en fin, todos los espacios de esparcimiento, creatividad y educación no formal.

Implica que las ciudades deberían ser “abiertas” (en la perspectiva de Richard Sennett), sincrónicas, puntiagudas, porosas, múltiples, proclives y no reacias al cambio.

“Pero si se olvida construir el equipamiento cultural de alto nivel, y sólo se queda en el discurso, el cambio esperado no va a ocurrir”, percibe. “Esto no va a cambiar, si alguien no hace que esto cambie. Es necesario pasar del discurso a las prácticas concretas de hacer políticas culturales. En otras palabras, hay que “politizar” la cultura. La desigualdad se acentuará en las diferencias de equipamiento”.

Subirats advierte que estamos en un momento de cambio de época. “En un interregno, como lo llamó Antonio Gramsci, cuando todavía no se consolida lo nuevo ni tampoco ha desaparecido lo viejo. En el trance que irrumpen las grandes interrogantes sobre quiénes somos y hacia dónde vamos. En lo que también pensó Zygmunt Bauman, al insistir que resulta complicado mantener los valores y paradigmas conceptuales que nos servían en el pasado, en un momento en que carecemos de certezas”.

El Foro Internacional de Megaciudades fue convocado por 17, Instituto de Estudios Críticos, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Centro Cultural Ollin Yoliztli y colectivos de vecinos de los Pedregales de Tlalpan y Coyoacán.