Los autores de las reformas estructurales

Pablo Cabañas Díaz
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Desde 1982,  la apertura económica y el libre mercado se fueron presentando de manera reiterada como una oportunidad para el progreso de México; sin embargo, los indicadores económicos y sociales no reflejan este hecho. La continuidad en el enfoque de las políticas públicas iniciadas en 1982, en el gobierno de Miguel de Madrid (1982-1988), Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ernesto Zedillo (1994-2000) y permaneció en los gobiernos de Acción Nacional encabezados por Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012),  y con el retorno del PRI a la jefatura del Poder Ejecutivo (2012-2018).  Esos 36 años, llevaron a México a una crisis sin precedentes. Las privatizaciones de 1982 al 2018, no estuvieron encaminadas a mejorar ni la eficiencia privada, ni la eficiencia pública o a mejorar el bienestar social, sino a satisfacer los intereses de los grupos de beneficiarios la reforma energética no fue la excepción. 

La administración de Enrique Peña Nieto inicia acotada por pactos, acuerdos y negociaciones que al paso de los años cobraron su factura y sus intereses respectivos. Baste señalar, que 72 horas después de tomar posesión como presidente enfrentó importantes presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), para realizar las reformas que le había “sugerido” la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), como se puede apreciar en un comunicado oficial el Directorio Ejecutivo FMI en el que se afirma que México requerirá reformas estructurales para incrementar la productividad y la inversión, al tiempo que proyectó un crecimiento económico del país orientado al 3.5 por ciento para 2014. 

Las principales recomendaciones para lograr un mayor crecimiento fueron estabilizar y fortalecer la economía, reformas estructurales en la política regulatoria, de competencia y de educación, reforma energética, y permitir la participación de empresas privadas en el sector petrolero. En septiembre de 2012 en su visita a la OCDE, como presidente electo Peña Nieto, el secretario de la OCDE José Ángel Gurría le entregó el documento “México, mejores políticas para un desarrollo incluyente” (OCDE, 2012) que fue una versión modificada del texto “Perspectivas. OCDE: México reformas para el cambio”  en donde señalaba que en “Pemex, el 46% de los contratos se adjudicaban sin licitación pública. Los estudios de referencia en las empresas energéticas han permitido calcular que los costos son de 10% a 35% superiores cuando los contratos se adjudican sin competencia”.

En febrero 2013,  en la Estrategia Nacional de Energía, se planteó “focalizar” los subsidios a las gasolinas. El 15 de abril de 2013, Christine Lagarde, directora del FMI, reconoció el esfuerzo del presidente para sacar adelante las reformas,  “estoy muy impresionada por el alcance y amplitud de las reformas que el gobierno de México se ha propuesto sacar adelante. El vocero para reforzar  estas recomendaciones fue el economista en jefe de la OCDE, Pier Carlo Padoan, quien el 16 de mayo de 2013,  consideró que el subsidio a las gasolinas en México “estimuló el uso ineficiente y excesivo de energía que repercutió en las finanzas públicas, beneficiando desproporcionadamente a los grupos más ricos de la población”. Lagarde dio su visto bueno para que el gobierno de Peña Nieto fuera en contra de los intereses corporativos y sindicales para llevar a cabo las reformas. Calificó como inteligente la estrategia de recabar el apoyo y el consenso político de otras fuerzas como el Pacto por México para sacar adelante estas legislaciones.

El 12 de diciembre de 2013 el Directorio Ejecutivo del Banco Mundial ratificó  lo que denominó  nueva Alianza Estratégica de País 2014-2019 para los Estados Unidos Mexicanos, que buscaba reducir la pobreza extrema y aumentar la prosperidad compartida para todos los ciudadanos, asegurando un desarrollo sustentable.

El documento establece el marco de acción y la ruta a seguir, acordados entre el gobierno de México y el Grupo Banco Mundial, compuesto por el Banco Mundial (BM), la Corporación Financiera Internacional y la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones. Entre los resultados concretos esperados se ofrecía: otorgar mejor acceso al financiamiento a 1.6 millones de mexicanos para 2015, apoyar la inversión del sector privado a través de políticas públicas para mejorar la competencia a nivel sub-nacional y aumentar, entre 15 y 18 por ciento, los ingresos no petroleros.

Con estas medidas se ofrecía una agenda de transformaciones y avances sin igual. Era la zanahoria para que la OCDE y el BM establecieran en México un laboratorio para probar sus recetas. Entre las recetas ilusorias estaba la de aumentar la fuerza laboral calificada, mejorando en por lo menos 10 por ciento los puntajes de las pruebas ENLACE, lograr mayor participación del sector privado en la prestación de servicios sociales e incrementar en 10 por ciento las zonas forestales certificadas en cinco años. El primer resultado real  de los primeros meses de Peña Nieto  fue que el propio BM recortó de 3.4 a 3% su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para 2014.

Además del recorte en sus expectativas de crecimiento, el BM recomendó a los inversionistas cautela y paciencia sobre las reformas estructurales, aunque aceptó que daría un mayor impulso a la economía. De manera particular, se esperaba que en 2015 los cambios se pudieran  materializar.

El 9 de abril de 2014 quedó claro que el BM también sabe apoyar a sus alumnos modelo y al presentar  el informe “Perspectivas económicas de América Latina”, el economista en jefe del organismo internacional, Augusto de la Torre, fue enfático al señalar que en México “soplaban vientos de optimismo” luego de la aprobación de las reformas estructurales. Mientras el BM ratificaba su apoyo a las Reforma, la economía mexicana daba muestras de un avance lento que, ni con el ejercicio “a tiempo” del gasto público, se hubiera podido acelerar.

En abril de 2014,  apareció una presión más a favor de la privatización  de la energía. Elaborado por el McKinsey Global Institute al cual titularon: La Historia de Dos Méxicos, Crecimiento y Prosperidad en una Economía de Dos Velocidades Diferentes.  Los autores Eduardo Bolio, Jaana Remes, Tomás Lajous, James Manyika, Eugenia Ramírez y Morten Rossé exponen que “México se ha convertido en líder global de manufacturas y destino óptimo de inversionistas multinacionales; con todo y ello, el desempeño del crecimiento económico del país, así como el incremento en la calidad de vida y empleos sigue decepcionando”. Se señala que la electricidad para uso comercial cuesta 73% más de lo que cuesta en Estados Unidos para el mismo sector, y estiman que estos costos se puede reducir hasta 20% atendiendo elementos de oferta y demanda, así como incrementar la generación eléctrica a través de gas natural, incrementar los estándares de economía de consumo de combustibles y optimizar el transporte público. 

A estas  presiones se sumaba Hillary Clinton, en su función de responsable de la política exterior de Estados Unidos. La entonces secretaria de Estado impulsó con un equipo de colaboradores que buscaba poner en marcha la privatización de la industria energética mexicana, concretada por el gobierno de Peña Nieto, según se revela en correos electrónicos divulgados por el Departamento de Estado estadunidense. El equipo de la exsecretaria de Estado alentó un acuerdo de apertura del sector energético en México que resultaba beneficioso para las grandes petroleras internacionales, como Exxon Mobil, Chevron y BP, según DesMog, sitio de Internet que dio a conocer los emails de Clinton.

Clinton instaló en su casa de Nueva York un servidor en el que albergó su cuenta de correo personal (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) poco antes de jurar como secretaria de Estado en 2009.  Durante sus cuatro años en el cargo, Clinton nunca usó o activó una cuenta oficial (state.gov). Por tanto su correspondencia quedó fuera del control del gobierno. El diario The New York Times reveló la infracción el 2 de marzo del 2015 en un artículo de portada. Al hacer uso de un correo privado, la correspondencia de Clinton quedaba fuera del escrutinio público.

La revelación  de DesMog muestra la forma en que políticos del equipo de Clinton, entre ellos el exembajador en México Carlos Pascual, se beneficiaron al paso del tiempo de la apertura en la industria energética mexicana. Los mensajes confirman que la gestión de Clinton ayudó a privatizar Pemex. Los coordinadores que la asistieron a hacer que eso sucediera trabajan en el sector de la energía.

El equipo de Clinton que impulsó la apertura del sector energético mexicano estaba compuesto,  por David Goldwyn, primer coordinador internacional de Energía, nombrado por Clinton en 2009, a quien la publicación ubica como protagonista de la historia, por ser el encargado de redactar el documento sobre la privatización de la industria energética mexicana. Goldwyn dirige ahora una consultoría sobre temas de petróleo y gas llamada Goldwyn Estrategias Globales. Además funge como abogado en el bufete Sutherland, Asbill y Brennan, y participa en think tanks financiados por la industria petrolera, como el Consejo Atlántico y la Institución Brookings.

El exembajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, sucedió a Goldwyn como coordinador internacional de Energía. Pascual supervisó la creación de la Oficina de Recursos de Energía del Departamento de Estado. Ahora es miembro del Centro de Política Energética Global de la Universidad Columbia y también es vicepresidente de asuntos globales de la consultoría IHS, que en su sitio web señala que cuenta con una unidad de evaluación de las opciones futuras en México, en proyectos relacionados con refinación y transporte de hidrocarburos.

Neil Brown, fue otra persona importante en el equipo, en la  actualidad trabaja en la firma de gestión de fondos Kohlberg Kravis Roberts, en la que también se desempeña David Petraus, exdirector de la Agencia Central de Inteligencia. En octubre de 2011, cuando todavía no era formalmente candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia, Enrique Peña Nieto declaró que México había sido rehén de una ideología que había retrasado el desarrollo y el dinamismo del sector energético, y proponía que  Pemex  volviera a crecer más a través de alianzas con el sector privado. Este fue el  argumento que utilizaba, Kohlberg Kravis Roberts (KKR) para referirse a  la paraestatal mexicana y Peña Nieto a lo largo de su sexenio lo  repitió.

II

La reforma energética de 2013 favoreció a los grandes capitales, un ejemplo de esto último es el  fondo de inversiones KKR (que  en febrero de 2016  otorgó una línea de financiamiento de mil 350 millones de dólares para comprar activos de Pemex en condiciones inéditas. La firma KKR se dedica a la administración de inversiones incluyendo energía, infraestructura, bienes raíces, crédito y fondos de cobertura. 

Los activos en los que KKR invirtió en febrero de 2016 en Pemex fueron 11 ductos, un juego de cables submarinos, dos plataformas y una planta de compresión de gas. La transacción fue presentada como una forma “rápida” de monetizar los activos de la empresa. Esta inversión es relevante ya que fue un precedente para otras firmas de capital privado que están buscando invertir en el sector energético.  Además de KKR, buscan invertir en Petróleos Mexicanos (Pemex) las importantes firmas globales: BlackRock, First Reserve y Partners Group.

La cumbre llamada “México y su banca: protagonistas en el nuevo orden económico internacional”,  tuvo lugar en Acapulco, Guerrero, el 10 y 11 de marzo de 2016. Peña Nieto, estuvo acompañado por uno de los arquitectos de la privatización de Pemex George Friedman, fundador y director de Geopolitical Futures, del general David Petraeus, exdirector de la CIA, y de Robert Zoellick, expresidente del Banco Mundial. El presentador y moderador fue Jaime Serra Puche, director general de SAI Derecho y Economía. La clausura fue realizada por el CEO de Black Rock, Larry Fink.

Luis Videgaray Caso fue el responsable del cierre de la 79 Convención Bancaria. El Plan de Negocios que Pemex dio a conocer el 3 de noviembre de 2016, mostraba las recomendaciones de los corporativos multinacionales en los  nuevos esquemas de “asociación, coinversión con terceros o servicios con terceros”, para algunas de las plantas y procesos que conforman los complejos petroquímicos más importantes del país: Cangrejera y Morelos.

En 2016, Pemex vendió activos a KKR pero continúa operándolos y manteniéndolos. La empresa petrolera hará los pagos del arrendamiento a KKR durante 15 años y después de ese plazo recomprará los activos. No hay respuesta sobre las condiciones en que estarán los activos en 2031  y qué monto  tendrá que seguir pagando Pemex del préstamo realizado en 2016. La transacción realizada por KKR fue la más relevante del segundo mes del año en el mercado de fusiones y adquisiciones en México, de acuerdo con datos de Transactional Track Record (TTR).

Ante la opinión pública, la transacción se presentó  como un préstamo corporativo directo, con la garantía de la llamada “empresa productiva del Estado”. El estratega del acuerdo fue Luis Téllez quien asumió la posición de consejero en  México de la empresa KKR. En la década pasada, Téllez Kuenzler encabezó el Grupo Carlyle ligado a la familia Busch y al exsecretario de Estado James Baker III.

En México, Grupo Carlyle  encontró un escenario difícil, debido a la falta de conocimiento de la operación de estos fondos. Téllez Kuenzler no es un asesor senior de KKR sino el Chief Executive Officer (director general) de la firma en México. Se presenta como “asesor senior” para no entrar en conflicto con su  designación como miembro del consejo del Comité Técnico del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo. Esta  realidad plantea un evidente conflicto de interés.

El 18 septiembre de 2014, la Mesa Directiva del Senado de la República tomó protesta a los integrantes del Comité Técnico del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, y se aprobó que Téllez Kuénzler fuera miembro de esa instancia hasta el 31 de diciembre de 2017. La transacción realizada por KKR fue la más relevante del segundo mes del año en el mercado de fusiones y adquisiciones en México de acuerdo con datos de TTR.

Es evidente que KKR posee información privilegiada sobre la reforma energética. Téllez Kuenzler en la actualidad también se desempeña como director de Sempra Energy (basada en San Diego), y es el asociado mexicano de la poderosa firma McLarty Associates que preside Thomas F. “Mack” McLarty, III quien en el pasado se desempeñó como enviado especial del presidente Bill Clinton para América Latina. KKR precisó que “como asesor senior, Téllez jugará un papel importante en los esfuerzos de desarrollo de negocios en México”. Dentro de la cartera global de capital privado de KKR, múltiples compañías –que emplean a más de 10,000 empleados– operan en México, incluyendo Aceco TI, Capsugel, First Data, Laureate Education, Lake Region Medical, Nielsen y PRA Health Sciences. En diciembre de 2016,  KKR y Monterra se asociaron, sin embargo ninguna de las partes dio a conocer los términos financieros de la alianza.

Frente a estas evidencias Téllez afirmó que no incurría en conflicto alguno de interés. Los potenciales conflictos de interés de Téllez fueron tema de múltiples cuestionamiento en los medios de comunicación desde septiembre de 2014, fecha en la que el entonces secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, lo propuso como nuevo integrante del Fondo Mexicano del Petróleo, considerado también una especie de “caja” colectora de los recursos públicos que generen los contratos de la reforma energética.

III

Una vez realizada la privatización de Pemex, Stephen Schwarzman y  Larry Fink se reunieron con el presidente e integrantes de su gabinete el 29 de julio de 2015, en una cena celebrada en Palacio Nacional, en la que se recordó que compartió con este grupo, incluso antes de ser candidato presidencial, las reformas que México debía impulsar para acelerar el crecimiento de su economía y hacer más atractivo a México, para así despertar el interés de inversionistas. Recordó que antes de ser candidato presidencial, en la ciudad de Nueva York, compartió con Larry Fink –directivo de BlackRock– que el PRI era el partido con la posibilidad “real” de hacer una reforma como la alcanzada. 

En el año 2008, David Ibarra publicó el artículo “El desmantelamiento de Pemex” en el que señalaba: “se ha creado una leyenda negra que califica a Pemex de centro de dispendio y corrupción, mientras se idealizan los aportes empresariales y de mercado. También se aduce falsamente que las finanzas públicas carecen de márgenes de maniobra para capitalizar a Pemex, mientras se reducen los impuestos progresivos y se cubren costos exagerados en el servicio de la deuda externa e interna”.

Sin duda en Pemex hay corrupción, exceso de empleo y prácticas productivas atrasadas. Ibarra, secretario de Hacienda de 1977 a 1982, señala que ahí no reside el problema principal del debilitamiento de Pemex. La verdadera causa es atribuible a la transferencia masiva de las rentas petroleras al fisco federal hasta poner a Pemex en números rojos, pese a sus enormes utilidades antes de impuestos.

IV

El gobierno de Peña Nieto explotó la leyenda negra de Pemex y al paso del tiempo se le revirtió la campaña mediática con la que arrancó la reforma energética. El primer mensaje con el que inició la privatización de Pemex se ofreció, en una cadena nacional, el 12 de agosto de 2013 a las 21:30. La narrativa resaltaba que él,  Peña Nieto, había enviado una iniciativa de reforma que, de aprobarse, se “van a crear cientos de miles de nuevos empleos y con mejores salarios”, además ofrecía “bajar el precio de la luz y del gas”, el precio de los fertilizantes y... nuestro campo producirá más, habrá más alimentos y a mejores precios”. Repitió el argumento de KKR  de “cambiar lo que nos ha impedido avanzar como país” y así “transformar” a México. 

Con la reforma energética de Peña Nieto, además, de perder recursos fiscales el Estado mexicano, Pemex quedó en desventaja en las condiciones de competencia con los participantes privados y le plantea exigencias que no encuentran correlato en las que se establecen para los agentes privados.

Manuel Aguilera Gómez, en el artículo “Consideraciones sobre la reforma de la industria petrolera en México”, señala que Pemex: “más que una empresa productiva del Estado quedó como una empresa al servicio del gobierno en turno y manejada por éste con sistemas autorreferenciados de vigilancia y rendición de cuentas”.

Es importante hacer mención que en el paquete de la reforma energética, las leyes secundarias establecieron las especificidades sobre los cambios fundamentales a la Constitución. El transitorio 5o del Decreto de la Reforma es relevante en virtud de que establece que los particulares podrán reportar para efectos contables y financieros la asignación o contrato correspondiente y sus beneficios esperados. 

Mediante técnicas contables sofisticadas se abrió la posibilidad de utilizar las reservas petroleras de México como mecanismo de especulación financiera, de enriquecimiento y acumulación privada a partir del fomento y desarrollo del capital financiero internacional. La renta petrolera se maximizará en beneficio de los particulares, de las transnacionales petroleras. La reforma permite registrar las reservas petroleras en los sistemas contables de las compañías  para fines de especulación financiera. 

El utilizar nuestros recursos petroleros con fines especulativos tiene como antecedente un reporte para el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, realizado en octubre del 2012 por el equipo de asesores de quien era titular de ese organismo, el senador Richard Lugar. El reporte, titulado “Petróleo, México y el acuerdo transfronterizo”, enfatiza que las inversiones de gran escala serán posibles siempre y cuando se “puedan registrar las reservas en la Comisión de Cambios y Valores de Estados Unidos, una forma de contabilidad financiera que no incluiría inversiones conjuntas o contratos de riesgo con Pemex. 

La reforma energética no tuvo como objetivo que México pudiera transformar el petróleo, generar valor agregado tecnológico-industrial y se convirtiera en potencia económica, no era  ese el objetivo que busca Estados Unidos para México. ¿Qué negociaciones que aún no conocemos estableció Felipe Calderón y Enrique Peña con el equipo del senador Richard Lugar?

El reporte, que tiene fecha del 21 de diciembre de 2012, destaca la importancia del Acuerdos Transfronterizos sobre Hidrocarburos (ATH) que signaron Estados Unidos y México, y que fue ratificado por el Senado mexicano el 12 de abril del 2012,  en virtud de que provee una base bilateral, desde la que ambos países pueden desarrollar el marco necesario para la producción conjunta de petróleo y gas natural en las reservas que se extienden a lo largo de sus fronteras marítimas en el Golfo de México.

El paquete de seis dictámenes de la reforma energética que se aprobó por ambas cámaras del Congreso mexicano fue planeado, diseñado y cabildeado desde la oficina de Lugar, quien el 21 de diciembre de 2012 pronosticó, en un extenso informe al Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, presidido por John F. Kerry, que los ATH –para regular los yacimientos en el Golfo de México– se convertirán en el “Caballo de Troya” para permitir la apertura completa de las inversiones extranjeras en el sector.

En la parte medular de su informe de 33 cuartillas, el veterano senador por Indiana advirtió: “Los ATH permitirán por primera vez a compañías petroleras internacionales que cotizan en Estados Unidos trabajar en asociación con Pemex, sin incluir contratos de servicio. Muchos observadores se muestran optimistas de que el ATH sea el metafórico ‘Caballo de Troya’ (equivalente del dicho en inglés camel’s nose under the tent; literalmente, la nariz del camello bajo la tienda), que pavimente el camino para una reforma más amplia en México”.

Advirtió Lugar: “No hay garantía de que ésta se dé”. Esto lo escribió tres semanas después de que tomara posesión el gobierno de Peña Nieto, pero le advirtió a Barack Obama que si Estados Unidos no aprobaba los ATH “podría frenar el impulso para una reforma energética doméstica en México. (…) “Los ATH ayudan a demostrar que el patrimonio petrolero de México puede ser protegido bajo un régimen de producción conjunta con compañías de Estados Unidos”. 

El legislador estadunidense realizó una visita a México en octubre de 2012 y sostuvo reuniones en la embajada de su país con integrantes del equipo de transición de Peña y con dirigentes de las bancadas de la Cámara de Diputados y del Senado, así como con empresarios, anotó el propio Lugar al inicio de su informe. “Entre los funcionarios con los que se reunió estuvieron el futuro secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y el que se convertiría en director general de Pemex, Emilio Lozoya. Los arquitectos de la reforma energética del lado mexicano.