Un policía de carne y hueso

José Sobrevilla
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Para nadie es secreto el mal prestigio de los cuerpos policiacos y que, más que garantizar la seguridad de los ciudadanos, se coluden muchas veces con la delincuencia. ¿Razones? Van desde los míseros sueldos, falta de apoyos a su trabajo, condiciones indignas, equipo inapropiado, la extorsión de sus jefes y tantos etcéteras.  Respecto al tema, tuve el gusto de conocer al comisario Nicolás González Perrín: hombre alto, serio, formal y de una calidad humana que irradia confianza, cercanía; cosa extraña para un comandante de la Policía Federal por los estereotipos conocidos.

          Nicolás vino desde Washington, DC, a presentar, con apoyo de la Fraternidad Puma, Para hacer posible lo imposible, una mirada a la seguridad pública en México (Editorial LEEA) en lugares como el piso 51 de la Torre Mayor, la Universidad de las Américas Puebla y el Club de Periodistas de México, entre otros. El título es porque en enero de 2016, cuando coordinó la Policía Federal en Sinaloa, él y su equipo capturaron a Joaquín Archivaldo Guzmán Loera (el Chapo) y a Orso Iván Cruz (el Cholo Iván), y fue una acción que consideraban (por ser comando de provincia) algo imposible de lograr, pero que gracias a la coordinación y empatía con los otros mandos hizo posible el resguardo del reo hasta su entrega a la Marina Armada de México.

Nicolás nació en Tijuana, Baja California, en agosto de 1975 y desde niño, cuando jugaba con sus compañeritos a los “policías y ladrones”, siempre estuvo del lado de los buenos. Inició su carrera en la Policía Federal de Caminos; luego entró a la Policía Federal Preventiva (abril de 1998); después, de 2012 a 2014, fue director de la División Preventiva de la Policía Estatal Única en Chihuahua. Entre 2015-16 solicitó su cambio a Sinaloa y, después de atrapar a El Chapo, lo nombraron ministro Agregado de la Policía Federal para Estados Unidos y Canadá en la Embajada de México en Washington, DC. Su camaradería e historial profesional hizo que sus compañeros lo invitaran a la Agrupación de Agregados Policiales de América Latina, Apala, en Washington, DC, organismo que hoy preside y donde ha tenido importantes logros.

J. Jesús Esquivel, periodista de Proceso, destaca en el prefacio que “pese a haber trabajado bajo órdenes de políticos, mandatarios estatales corruptos y superiores apostados por designios de amigos, no por méritos propios, (Perrín) sigue trabajando buscando aportar su grano de arena para encontrar una solución al problema de la inseguridad y la violencia desatada en todo el país por la epidemia del narcotráfico y del crimen organizado”.

Un policía ¿puede ser incorruptible? Asegura Nicolás en su libro, que no hay alguien absolutamente honesto como tampoco quien jamás haya mentido; sin embargo, “en mi trabajo, puedo asegurar que me convertí en incorruptible. No tengo precio”. Narra que le han ofrecido 10 millones de dólares en efectivo por soltar a un delincuente internacional; o acciones de una empresa trasnacional que garantizarían la “seguridad económica” de por vida de su familia. “No acepté y esa es mi fortaleza”.

“Me atrevo a hablar de la Policía Federal y sus miembros desde el punto de vista de mi experiencia porque, primero, tenemos una imagen interna donde reflejamos inseguridad como institución; segundo, porque las decisiones de Estado han afectado nuestra imagen y la sociedad en general rechaza al servidor de seguridad pública, descargando en él su desacuerdo social por la violencia; y por último, porque la corrupción permeó a todas las instituciones, de arriba abajo y a los lados, construyendo valores que lejos de vincular los preceptos morales que rigen nuestra sociedad, se afianzaron en ‘una reacción’ ante el predominio de actuaciones que generaron rechazo personal y social”. Enhorabuena maestro Perrín por tu libro, (Cepa de Rafael Perrín, La dama de negro). Autoridades como “Ya saben quién” debería voltear a perfiles como éste y no integrar personajes de reputación dudosa.

 

Otredad. Crónicas y reportajes periodísticos

José Sobrevilla
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La otredad habla del reconocimiento del Otro como individuo diferente. La Real Academia de la Lengua Española la define como “la condición de ser otro”. Al reconocer la existencia de Otro, la propia persona asume su identidad. Así, el periodista José Antonio Gurrea Colín ha sabido entender y contar las historias de sus personajes, de los otros.

Cada historia, cada reportaje o crónica que escribe, lleva inmersa la Otredad, título de su más reciente libro, una selección de crónicas y reportajes periodísticos escritos en los últimos cinco años en El Financiero, El Universal y El Universal Querétaro, y que fue presentado el pasado 16 de julio a la audiencia de La Agenda del Emprendedor, programa creado y conducido por el periodista Raúl Fraga y transmitido cada semana en www.astl.tv desde hace cinco años y siete meses.

Desde hace más de 30 años, cuando nos conocimos, Gurrea y este reportero hemos vivido alegrías y tristezas, aciertos y desaciertos tanto periodísticos como de otra índole, siempre tratando de ser nosotros mismos, con nuestras obsesiones: la buena música, el cine de autor, la literatura, el periodismo narrativo, el mejor trago, la conversación franca, el diálogo directo.

Recuerdo nuestras coincidencias laborales, primero en El Día, de Socorro Díaz, donde nos conocimos, y 20 años más tarde en El Financiero, de Rogelio Cárdenas Estandía, a donde lo invité a participar. Precisamente en este rotativo, algunas ocasiones, después de las intensas jornadas de trabajo en la redacción de la Unidad de Inteligencia y Análisis Estratégico liberábamos tensiones en el desaparecido Gallito, El Biarritz u otro lugar para noctámbulos sedientos, acompañados hasta el amanecer por el amigo Raúl Fraga que, sin probar alcohol, era parte de las interminables charlas de dos bohemios que como kamikazes del periodismo, la literatura y las artes lanzábamos al vacío nostalgias, triunfos y alegrías brindadas por esta profesión que se vuelve vicio, razón de vida. 

Por eso y más, esperar en el estudio de astl.tv a José Antonio fue emocionante. Tanto por la amistad como porque sus textos nos dan la visión de lo que debe ser el periodismo actual: contar historias interesantes, que nos den conciencia, que nos hagan entender el mundo en el que vivimos; es decir, una cátedra para quienes pretenden subirse al carro de esta profesión.

En el programa, Fraga disparó a quemarropa: ¿por qué escribir Otredad? “Porque actualmente”, respondió el director editorial de El Universal Querétaro, “la mayor parte de la oferta editorial se mueve en la ligereza, privilegia la nota informativa, la ‘declaracionitis’, y a esa falta de rigor, y superficialidad, hay que anteponer la profundidad y los temas de largo aliento. Por eso en Otredad asuntos como pobreza extrema, narcotráfico y migración tienen un papel protagónico. Se trata de usar los medios para contar la vida de los otros, muchas veces invisible u opacada por temas frívolos e intrascendentes".  

Durante la charla Gurrea nos platicó el contexto de “La larga agonía de Cuevas”, texto sobre el célebre pintor con el que el periodista ganó el Premio Nacional de Comunicación José Pagés Llergo 2017, o el "detrás de cámaras" del reportaje realizado en Denver, Colorado, sobre el narco mexicano que se convierte en empresario de la mariguana en Estados Unidos, con el cual el reportero obtuvo el Premio Nacional de Periodismo que otorga el Club de Periodistas de México. Ambos textos incluidos en Otredad, obra que se suma a Periplos. Crónicas de viajes; Atisbos; y El largo y sinuoso camino de la transparencia, también escritas por Gurrea, a quien desde aquí le enviamos nuestros parabienes.