Corrupción en el Consejo de la Judicatura Federal

Francisco Salinas Ríos
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Sin importar la cruzada de austeridad y anticorrupción que emprende el virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador, el Consejo de la Judicatura Federal (CJF), se prepara a dar un zarpazo del año de Hidalgo con otorgar un contrato multianual por 2 mil 800 millones de pesos a favor de la empresa estadunidense Cisco.

El Consejo pretende apuradamente, contratar servicios administrados multianuales telefónicos de la Red Privada Virtual del CJF y ejercer sin mediar licitación o simulación alguna, una operación en la que entregaría 70 millones de USD en los primeros dos años y comprometer los dos siguientes por el doble de inversión, lo que suma los 2 mil 800 millones de pesos en esta operación.

Es una tortuosa y amañada compra de un servicio administrado de telefonía que hace ante intermediarios predispuestos a los que se les exigen requisitos que sólo éstos pueden satisfacer lo que se demanda, burlándose de lo que dispone la Ley de Adquisiciones que sea en competencia abierta para no beneficiar a ningún de los interesados.

Pero el que es uno de los que “protege nuestra Constitución”, como dice la propaganda de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, lo hace para que la empresa Cisco –que no vende sus productos y servicios de manera directa en México sino a través de intermediarios– resulte la ganadora. Una negociación que resulta ser la consentida del CJF a pesar de que vende productos obsoletos, con precios por encima del mercado y en esquemas técnicos totalmente rebasados.

El complejo entramado, la red de negocios turbios que tienen lugar en el CJF, desde hace varios años, con el beneplácito de Luis María Aguilar, su presidente, se revela por documentos en poder del columnista y los testimonios de personas que trabajan al interior del organismo judicial, donde se manejan millones de pesos en servicios como la telefonía celular, una de las muchas operaciones que realiza el poderoso grupo maniobrero del CJF.

El “maestro” Roberto García es el personaje externo que el ministro Aguilar tiene para ocultar esas maniobras y que, según nuestros informantes, es “los ojos y oídos del propio” presidente del CJF, y por cuyas manos y por su “ingeniería financiera y operativa” pasan miles de millones de pesos de las transas que se realizan en el organismo encargado de la administración, vigilancia y disciplina de jueces y magistrados del Poder Judicial de la Federación.

Como es costumbre, el “maestro” pronto “licitará” los contratos de telefonía, conforme al estilo que la Judicatura ha establecido, en total turbiedad y probablemente en fin de semana, para burlar a las empresas competidoras, que sólo se utilizan con disimulo para aparentar legalidad en la transacción mercantil.

Se trata de un compromiso multimillonario que surge de un estudio de mercado realizado para favorecer a Cisco y que consiste en licitar en agosto próximo los Servicios Administrados y Extendidos de la Red Privada Virtual del CJF, proyecto elaborado en contubernio con los directores, general y de área, de Tecnologías de la Información del CJF, Enrique Uribe Escamilla y Eduardo César Mendoza Ramírez, respectivamente, así como el secretario Ejecutivo de Administración, Miguel Francisco González Canudas, quienes están bajo las órdenes del “maestro” García.

Luis María Aguilar dejará ambas presidencias en diciembre próximo, y ya el “maestro” prepara este turbio negocio con Cisco, para lo que pareciera una enorme bolsa para su retiro, independiente de la jugosa pensión que disfrutan los ministros de la SCJN.

Sólo así se explica el “cochinero” técnico aderezado en la adquisición de los servicios administrados de telefonía donde no se invita a empresas fabricantes de equipo y software sino a simples intermediarios y distribuidores que ni siquiera tienen representación en México, pero que ya están seleccionados de antemano por el dedo del “maestro”.

¿No sería lo correcto esperar que sea la nueva administración del Poder Judicial federal quien ejerza ese presupuesto multimillonario? Parece que no. Los actuales funcionarios tienen prisa por gastarse y comprometer esa fortuna en su propio beneficio. Todo su accionar así lo demuestra. 

La corrupción que lidera el CJF es sólo una parte de la que podría existir en todo el Poder Judicial de la Federación con magistrados y jueces de distrito. ¿Querrá el virtual presidente Andrés Manuel López Obrador indagar y limpiar el máximo órgano de justicia del país? Hacemos otra pregunta: ¿En manos de quién está el Poder Judicial de la Federación?