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Germán
está Feliciano
Germán
Feliciano Larrea Mota-Velasco forma parte de la élite
de los hombres más ricos del mundo. Es el tercer mexicano
más rico, tiene más billete que su socio en
Televisa el señor Azcárraga y se codea con El
chapo Guzmán en la revista Forbes, uno tiene
éxito en la minas y otro en el narcotráfico.
A ambos les ha sonreído la fortuna en los gobiernos
panistas de Chente Fox y de Felipe del Sagrado Corazón
de Jesús. En Colibrí no vamos
a hablar mal de ninguno de los dos (nos referimos al Chapo
y Larrea, de Fox y Felipe todo mundo habla mal), no queremos
perder la cabeza. Así que hagamos apología del
éxito.
Don Germán Feliciano es dueño del Grupo México
que da trabajo y sepultura a muchos mexicanos que laboran
de mineros; sin embargo, Feliciano no quiere que las viudas
estén tristes toda la vida esperando a que rescaten
a sus parientes, esa es la razón por la que mandó
a tapar la boca de la mina de Pasta de Conchos dejando 63
cadáveres adentro, pues no tiene caso que los saquen
si ya están muertos. Con ese operativo dio empleo a
más de 2 mil integrantes de la Policía Federal
y a dos gobernadores: Humberto Moreira, de Coahuila, y Guillermo
Padrés, de Sonora, en donde está la mina de
Cananea que también intervino.
Fernando Gómez-Mont, abogado litigante del Grupo México,
fue ascendido a secretario de Gobernación, donde ahora
trabaja, lo que demuestra que los empleados de Germán
Feliciano progresan. Otro de sus empleados que ha tenido grandes
progresos es el pianista Javier Lozano, quien en la Secretaría
del Trabajo labora para el Grupo México. Le dio duro
al Mexicano de Electricistas y desapareció Luz y Fuerza
para poderle dar la fibra óptica a Germán Feliciano
y su socio Azcárraga.
Sin embargo, estos ricachones son modestos, les gusta tener
un perfil bajo, por eso cuando se golpea a los mineros, las
noticias no son de primera plana. Los periódicos prefieren
seguir teniendo anuncios de los grupos poderosos que atreverse
a quedar sin publicidad. Por eso Colibrí
rinde un homenaje a estos ricachones que ponen en alto el
nombre de México, así el colega Vizzuett en
vez de hablar de Pasta de Conchos diserta sobre los héroes
nacionales y Yused, definitivamente le echa la culpa de la
represión al Napito Gómez Urrutia, un
líder sindical que estudió en la peligrosa UNAM
y tiene posgrados en el extranjero. Napo es ambicioso,
quiere saber más que La maestra Gordillo, eso
no se vale. Como ven no hacemos apología del Chapo
Guzmán, pero sí de los cuates del Chapoarrito
de Los Pinos.
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