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¿Quién
le teme a espantapájaros? o la infancia robada
a los niños soldados
Héctor
Cortés Martínez
hecomartin@yahoo.com.mx
"De
acuerdo a la UNICEF -organismo de protección y apoyo
a la niñez mundial, creado en 1953 y dependiente de
la Asamblea General de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU)- por lo menos en 40 países, medio millón
de niños están enrolados en el ejército,
grupos armados subversivos, paramilitares, bandas criminales
y guerrillas urbanas, mientras que en el resto del mundo estamos
indiferentes. Por ejemplo, mi hijo de 12 años en su
juego de video mata indiscriminadamente y nadie dice nada",
afirmó David Olguín, director de esta obra escrita
por la dramaturga Maribel Carrasco.
Reconoció que dicha problemática fue el motivo
para montar la puesta en escena, pero también señaló
que el bombardeo informativo de violencia en los medios de
comunicación es excesivo, aunado a la inseguridad actual
imperante en el país, "pero la generación
del nintendo no está enterada de que hay detrás.
Además de la catástrofe económica, estamos
conectados con la violencia, pero siempre debe haber esperanza
y se requiere de un trabajo colectivo para alimentarla".
Y es que de acuerdo al Informe global sobre los niños
soldados 2008 de la Coalición para Detener el Uso
de Niños Soldados, con sede en Londres, Inglaterra,
legislaciones militares, políticas y prácticas
en 190 países, gobiernos y grupos armados irregulares,
recurrieron al reclutamiento de niños por lo que en
2007 se detectó la presencia de menores en por lo menos
17 conflictos violentos en todo el mundo.
Por su parte, Maribel Carrasco explicó que, no obstante
el tema es delicado para presentarlo a niños y jóvenes,
la apuesta es por la vida y la esperanza "y precisamente
se habla de un joven de 20 años que le fue arrebatada
su infancia al ser enrolado en el ejército. Hoy, los
jóvenes viven influenciados por la violencia, convivimos
con ella, por ello creo que el arte es la única propuesta
para confrontar la realidad".
Escritora y director explicaron que la puesta escénica
es abordada desde el ángulo del conflicto interno:
la memoria, infancia e inocencia perdidas, de la revisión
de las emociones y sensaciones, donde el personaje tiene el
dilema de juzgar o rescatar al niño soldado en que
lo convirtieron y el deseo de recuperar su hogar y la familia.
David Olguín agregó que en el escenario hace
énfasis en el regreso de los valores como la casa,
la familia, la escuela, "pero lo más vulnerado
y lo más sagrado es la infancia. En Colombia o Brasil
existen niños sicarios y ya estamos cerca de ello.
No podemos decir que aquí en México no pasa
nada, por eso apostamos a la reflexión de la recuperación
del espíritu infantil destruido", finalizó.
Con las actuaciones de José Carlos Rodríguez,
Georgina Tábora, Rodrigo Espinosa, Bruno Castillo,
Luis Mora y Maribel Carrasco, ¿Quién le teme
a espantapájaros? tiene funciones los sábados
y domingos a las 13 horas en el sala Xavier Villaurrutia del
Centro Cultural del Bosque (Reforma y Campo Marte sin número,
colonia Chapultepec Polanco, teléfono 52 80 87 71).
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