Febrero de 2010
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Infourmex

No consumir en Walmart

Emmanuel D´Herrera Arizcorreta / Preso en el penal Neza-Bordo
salva_teotihuacan@hotmail.com

Abrieron la tienda sólo 15 minutos después de la explosión.
Siendo sábado de quincena por la tarde, cada minuto que permaneciera cerrada la Bodega Aurrera representaba miles de pesos de venta, a pesar del riesgo latente de las repercusiones de la explosión y sin medir consecuencias que las del provecho mercantil.
No se inspeccionó el establecimiento en busca de algún otro artefacto, no se investigó la presencia de algún cómplice, no se hizo una evacuación preventiva. ¡No! Había que seguir ganando dinero, por eso Walmart es una empresa socialmente responsable.
A la empresa sólo le interesa vivir de nosotros, como consumidores de su mercancía, como rehenes de su crédito, como proveedores baratos, como trabajadores esclavizados, como otorgadores de financiamientos por medio de sus compras a consignación y eventualmente en pagos a plazo. Como contribuyentes, pues nos pone en condiciones de desigualdad ante el fisco, en un momento en el que los impuestos para el pueblo son onerosísimos, mientras los montos que Walmart pagó al Estado mexicano por sus operaciones en más de 1,700 establecimientos en todo el país no exceden los cien pesos anuales; sin hablar de las canonjías de que gozan las operaciones de la trasnacional gracias a los actos corruptivos en los que hacen incurrir a los funcionarios públicos de los más altos niveles del gobierno.
Pero si todos esos motivos no fueran suficientes para considerar a Walmart nuestro enemigo, la implantación de la empresa dentro de la zona arqueológica de Teotihuacán, marca un hito en el intento de la voraz trasnacional y de otras globalizadoras para arrebatar nuestras raíces.
Pasaron por encima del decreto presidencial que establece la zona arqueológica de Teotihuacán, pisoteando nuestra cultura y el patrimonio monumental que nos legó la civilización teotihuacana, destruyendo importantes vestigios.
Pero lo que más lacera el espíritu nacional es que la globalización que, mediante el Plan Puebla Panamá, tratan de hacer posible los depredadores de los grandes intereses, principalmente norteamericanos, es que se inducen en el pueblo nuevas formas de consumo que, como en el caso del Halloween, el Chrismas y Santa Clos, están haciendo que los mexicanos perdamos nuestra identidad.
El más efectivo, y podría afirmarse el único medio de enfrentar a este colosal enemigo, es con la sencilla actitud de no comprarles nada.
Cada peso que consumamos en Walmart, en Sam's Club, en Aurrera, en Superama, en Vips, en El Portón, es un peso que alimenta al monstruo, y más aún si, haciendo uso del crédito que otorgan artificiosamente, tenemos que sangrar nuestra economía pagando los intereses de usura que cobran por otorgar sus tarjetas de crédito.
Mahatma Gandhi expulsó a los ingleses de la India, únicamente haciendo que el pueblo indú no comprara mercancías británicas.
Hagamos lo mismo, independicemos a México e independicemos nuestro presupuesto. No comprando ni consumiendo nada de Walmart.
¡Fuera Walmart de Teotihuacán!

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