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Hacer
posible la utopía
Estimado
Eduardo, toda vida es una experiencia única e irrepetible.
Si hace cuatro décadas saliste de tu tierra natal para
vivir en la ahora, creo, ciudad más grande del mundo,
pues qué bueno. Lo importante es que decidiste y ahí
estás.
Decía Canetti que la única diferencia entre
un escritor y un campesino común es que aquél
escribe, y nada más, porque en ambos puede haber vivencias
ricas y experiencias gozosas o desgraciadas. En fin, no es
textual, pero por ahí va la cosa.
Entiendo que toda vida humana es valiosa per se, y
si hay criminales o ladrones eso se debe a un sinfín
de causas sociales y biológicas. Pero nunca debemos
ver con desprecio a nadie. El hombre es resultado en gran
medida de las circunstancias.
Te conozco hace 40 años y cuatro meses. Y la última
vez que nos hemos visto fue hace 32 años, en algún
receso del Congreso Latinoamericano de Periodistas, en junio
de 1976, de donde surgió la Federación Latinoamericana
de Periodistas (Felap) que impulsaron el peruano Genaro Carnero
Checa y Luis Suárez (ambos fallecidos ya), entre otros.
Se pusieron muchas esperanzas en la organización periodística
continental.
Muchos no hemos perdido la fe en los cambios sociales, pese
a la feroz derechización desatada tras la extinción
insólita de la URSS y la desaparición del que
se llamó campo socialista en la era fenecida de la
guerra fría, y de la confrontación Este-Oeste.
Hay que decir que no ganó el capitalismo en aquel entonces,
sino que perdió la humanidad. El capitalismo hegemónico
(tigre de papel, le llamó Mao a la fase imperialista
de que habló Lenin) se cae a pedazos en estos días.
Y como dijo aquel gran timonel, la esperanza es lo que nunca
debe morir entre los pueblos.
En otras palabras, Eduardo, me da gusto que recuerdes aquella
decisión de hace cuatro décadas. Es de mal gusto
hacer comparaciones, pero varios jóvenes de aquel tiempo
son hoy diputados y senadores, supuestamente de izquierda,
y puede ser que algunos hayan trocado la ideología
por el plato de lentejas (no se me ocurre de qué podría
ser el plato en estos días), la vida muelle y el dejar
hacer, dejar pasar algunas leyes.
Creo que seguimos con el ánimo de hacer posible la
utopía, aunque esto vaya contra la definición
de la palabra. De lo contrario, qué triste papel haríamos.
Creo que el cinismo todavía no ha mellado la esperanza.
Seguimos vivos y eso es ganancia. ¿No crees?
Marcos
Antonio Heredia Pérez
Mérida, Yucatán
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