Agosto de 2010
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Fernández de Cevallos en peligro

Jorge Meléndez Preciado
jamelendez44@gmail.com

Se cumplieron 75 días del secuestro de Diego Fernández de Cevallos. Acerca de su desaparición se han tejido las más variadas conjeturas, incluidas aquellas que hablan de organizaciones guerrilleras de izquierda. Aunque varias de ellas insisten que no son las responsables del rapto de quien es, todavía, hombre importante en la política.
En un primer comunicado, se mostraba al individuo que fue impedido de presentarse con su tradicional puro, con un paliacate en los ojos y una publicación. El martes 27 de julio, apareció nuevamente sin poder ver, desnudo del torso y un ejemplar de la revista Proceso del domingo 23 de mayo, justamente donde aparece una foto del excandidato presidencial.
También se dio a conocer, sobre todo a través del periodista José Cárdenas, una carta a sus familiares, en especial a su hijo del mismo nombre, y a su pareja sentimental, Lilián León Maldonado El texto es realmente dramático.
Señala Diego a su vástago: "Si no puedes llegar a lo que piden sí puedes hacer un planteamiento que demuestre voluntad de negociar, no evasivas. Cualquier consejo que le hagas al "pobre" (aquí seguramente se trata del contacto de los secuestradores) es absurdo y será fatal".
Agrega: "He perdido peso y mi fatiga es cada día mayor. Por eso el tiempo es determinante. Es preferible un gran esfuerzo pronto que ilusionarse con los que ya no podrá ser después".
Estamos ante un hombre que la vida puede fugársele. Y muestra como todos, hasta los más supuestamente aguerridos y/o valentones, somos vulnerables en las condiciones de indefensión que se encuentra el aludido.
Pero dichas situaciones no llegaron de manera espontánea. Fueron producto de un adelgazamiento del Estado, el cual ahora ya no tiene la fuerza, la destreza, la posibilidad de enfrentarse seriamente a los poderes fácticos. Al contrario, esos nuevos factores de poder imponen sus condiciones y hasta se dan el lujo de decidir en que terreno se lucha.
Hace poco conocimos el artículo periodístico de Claudio X. González Guajardo, dando por concluido el ciclo de la administración de Felipe Calderón. Los recientes bombazos y asesinatos al por mayor, amén de las fosas comunes en diversas partes de la nación, donde se encontraron cadáveres al por mayor, y la guerra que libra el narco contra Felipe Calderón, mostrando diversas formas de organización de los cárteles: ejercito regular, pandillas como grupos de asalto, propaganda en la red de manera sistemática y la corrupción que emerge por todas partes, incluso en los penales que se pensaban de alta seguridad, todo eso hace patente que las cosas no son fáciles para quienes aseguraron que el mercado resolvería todo.
En el caso que nos ocupa, el de Fernández de Cevallos, quienes lo tienen en su poder envían por correo electrónico sus mensajes. Se catalogan así mismos como "misteriosos desaparecedores". Son tan irónicos que catalogan a Diego como el "archiduque de Escobedo", se burlan de los cuerpos policiacos, dicen que éstos no han dejado de investigar y dan lecciones de cómo deben hacerse las cosas.
Dicha agrupación malévola, dicen los que saben, ha cometido anteriores secuestros de empresarios sobresalientes, algunos dados a conocer y otros que ni siquiera se mencionaron. Tienen una red operacional tan bien estructurada para que el plan dure meses. Hacen que los dineros se les depositen en naciones con paraísos fiscales. Y saben de inteligencia y contrainteligencia militar y policiaca.
Las pandillas son parecidas a las que se dedican al narcotráfico, el tráfico de armas y la trata de personas. Ese trío es de lo más redituable en este momento, lo que demuestra claramente que los negocios ilícitos se han impuesto y son ahora el filón de oro. Pueden funcionar, obviamente, porque tienen apoyo en los altos círculos políticos y empresariales. Incluso a los grillos los han corrompido.
En el mensaje de los captores de Diego señalan que luego de las pláticas con el abogado, hoy saben mucho acerca de sus relaciones con diferentes personajes de la vida política y hasta amorosa de Fernández. Es decir, no son unos personajes que busquen únicamente el dinero, sino influir en el poder.
Diego insiste que lo ayuden, económicamente, varios de sus amigos cercanos y socios, aclarando que no dejará de solventar todos los préstamos. Y parece que no obstante su antigua presencia intimidante para muchos, ahora únicamente le toca pedir favores.
La administración de Felipe Calderón no pareciera estar preocupada en el asunto. Más bien sigue el apotegma económico "dejar hacer y dejar pasar". Una muestra más que la fortaleza que se insiste tiene el Estado y el gobierno no es tal. Más bien estamos en un cuadro donde los viejos colores se han deslavado y ahora el rojo y el negro predominan.
Estamos ante un asunto que puede tener repercusiones políticas graves. Deberían hacer quienes tienen posibilidades el mayor esfuerzo para ayudar al amigo. Pero 50 millones de dólares no son cualquier cosa, ni siquiera para quienes se han enriquecido utilizando los negocios públicos y privados a la vez.
Deseamos, para bien de todos, que este episodio no termine mal.

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