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No consumir
en Walmart
Emmanuel
D´Herrera Arizcorreta / Preso en el penal Neza-Bordo
salva_teotihuacan@hotmail.com
Abrieron
la tienda sólo 15 minutos después de la explosión.
Siendo sábado de quincena por la tarde, cada minuto
que permaneciera cerrada la Bodega Aurrera representaba miles
de pesos de venta, a pesar del riesgo latente de las repercusiones
de la explosión y sin medir consecuencias que las del
provecho mercantil.
No se inspeccionó el establecimiento en busca de algún
otro artefacto, no se investigó la presencia de algún
cómplice, no se hizo una evacuación preventiva.
¡No! Había que seguir ganando dinero, por eso
Walmart es una empresa socialmente responsable.
A la empresa sólo le interesa vivir de nosotros, como
consumidores de su mercancía, como rehenes de su crédito,
como proveedores baratos, como trabajadores esclavizados,
como otorgadores de financiamientos por medio de sus compras
a consignación y eventualmente en pagos a plazo. Como
contribuyentes, pues nos pone en condiciones de desigualdad
ante el fisco, en un momento en el que los impuestos para
el pueblo son onerosísimos, mientras los montos que
Walmart pagó al Estado mexicano por sus operaciones
en más de 1,700 establecimientos en todo el país
no exceden los cien pesos anuales; sin hablar de las canonjías
de que gozan las operaciones de la trasnacional gracias a
los actos corruptivos en los que hacen incurrir a los funcionarios
públicos de los más altos niveles del gobierno.
Pero si todos esos motivos no fueran suficientes para considerar
a Walmart nuestro enemigo, la implantación de la empresa
dentro de la zona arqueológica de Teotihuacán,
marca un hito en el intento de la voraz trasnacional y de
otras globalizadoras para arrebatar nuestras raíces.
Pasaron por encima del decreto presidencial que establece
la zona arqueológica de Teotihuacán, pisoteando
nuestra cultura y el patrimonio monumental que nos legó
la civilización teotihuacana, destruyendo importantes
vestigios.
Pero lo que más lacera el espíritu nacional
es que la globalización que, mediante el Plan Puebla
Panamá, tratan de hacer posible los depredadores de
los grandes intereses, principalmente norteamericanos, es
que se inducen en el pueblo nuevas formas de consumo que,
como en el caso del Halloween, el Chrismas y Santa Clos, están
haciendo que los mexicanos perdamos nuestra identidad.
El más efectivo, y podría afirmarse el único
medio de enfrentar a este colosal enemigo, es con la sencilla
actitud de no comprarles nada.
Cada peso que consumamos en Walmart, en Sam's Club, en Aurrera,
en Superama, en Vips, en El Portón, es un peso que
alimenta al monstruo, y más aún si, haciendo
uso del crédito que otorgan artificiosamente, tenemos
que sangrar nuestra economía pagando los intereses
de usura que cobran por otorgar sus tarjetas de crédito.
Mahatma Gandhi expulsó a los ingleses de la India,
únicamente haciendo que el pueblo indú no comprara
mercancías británicas.
Hagamos lo mismo, independicemos a México e independicemos
nuestro presupuesto. No comprando ni consumiendo nada de Walmart.
¡Fuera Walmart de Teotihuacán!
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