Julio de 2010
Quienes Somos
Directorio
Suscripciones


 

Infourmex

 

Infancia explotada

Lilia Cisneros Luján
prensa@cocuac.org.mx

Sin opacar un ápice el negocio futbolero, uno que otro noticiero mencionó, así como de pasada, el Día internacional en contra del trabajo infantil. En el tono acostumbrado de amarillismo se dieron cifras: tres millones en México dijeron algunos, otros hablaron de un millón en el Distrito Federal, pero nadie se ocupó seriamente de un tema que simplemente roba la infancia de millones.
Mientras discursos y estudios van y vienen, en la Navidad del 2003 Edwin Pérez, migrante boliviano en Europa, documentó en una bella pieza literaria, el caso de los niños abandonados -por madres que no tienen forma de subsistir- llamados "radio patrullas" en su país latinoamericano, que llevarán el apellido del policía que los salvó.
Por su parte, varios escritores argentinos y en general de América Latina, en 2004 ofrecieron a los interesados en el tema casos muy concretos de explotación infantil mediante el trabajo: Benetton, empresa fundada en 1965, con tiendas de ropa en 120 países y accionistas en negocios de autopistas de peaje, telecomunicaciones, inmobiliarias y agrícolas, fue centro de escándalo por el trabajo de niños de entre 11 y 13 años, en una de sus maquiladoras en Turquía (la fábrica de Bermudas Tekstil en Estambul).
La transnacional Coca-Cola fue también señalada en 2004 por Human Rights Watch, ya que usa el producto de un trabajo infantil que es tan peligroso como generalizado, me refiero al azúcar, cuya zafra en El Salvador requiere que los niños usen machetes para cortar la caña y arrancar las hojas de los tallos. Un trabajo que realizan hasta nueve horas al día bajo un sol abrasador. Casi todos los niños entrevistados por Human Rights Watch para su informe de 139 páginas, Oídos sordos: Trabajo infantil peligroso en el cultivo de caña de azúcar en El Salvador, dijeron que habían sufrido heridas en las manos o las piernas cortando caña. Estos riesgos hicieron se calificara la cosecha de caña de azúcar como una de las formas más peligrosas de trabajo agrícola.
Con cierto aire de resignación, podemos ver reportajes o cortometrajes de niños hindúes en las fábricas textiles, dejando sus años de formación para la vida en los talleres de tapetes o, de infantes mexicanos en las ladrilleras y los campos agrícolas de Sinaloa; pero poco dicen los ganadores de premios en las cadenas comerciales de comunicación, sobre el trabajo de niños chinos -entre 12 y 17 años- que empacan los juguetes regalados para infantes occidentales en las tiendas Mc Donald's. En china, a donde han emigrado muchas maquiladoras de ropa, electrodomésticos y otros, los trabajadores niños -generalmente mujeres llamadas dagongmei- laboran entre 14 y 18 horas, con 15 minutos para comer y cuatro horas para dormir, en la parte posterior de los talleres que funcionan casi como cuarteles militares. Una buena parte de estos productos terminados y empaquetados por niñ@s que se conducen como robots, usted los adquiere sin el menor sentimiento de culpa en los almacenes Walmart.
Pero "aterricemos México", se estima que más de 20 mil niños en 2009 fueron repatriados desde Estados Unidos, en donde muchos son utilizados por las mafias. La asistencia de consulados latinoamericanos en aquel país, a niños que reciben trato de criminales, es cercana a los 100 mil cada año. Lo más grave es que el trabajo al que son sometidos en ambos lados de la frontera, se vincula con la pornografía y el uso comercial de su sexualidad. La cifra no puede determinarse, sólo es claro que es Estados Unidos uno de los países con mayores consumidores de "este producto", resultado del delito de trata de personas, en el cual "trabajan" niños migrantes de Oaxaca, Michoacán, Zacatecas y Puebla.
¿Dónde quedan entonces los derechos del menor aprobados en una convención internacional y en diversas constituciones nacionales que estipulan que "el niño siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres" y salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre y tener una familia y disfrutar de la convivencia familiar y comunitaria?
Como siempre, lo que se privilegia en los "medios de sumisión", son los efectos. El trabajo infantil tiene su causa en el desempleo de los adultos que deberían sustentarles: padres, hermanos, abuelos e incluso orfanatos e instituciones auténticamente altruistas. El hambre es el precedente de homicidios infantiles, abandono, venta de menores y consecuentemente del trabajo de niños que igual cargan una caja de chicles que una gorra donde solicitan la "coperacha" para el indígena que toca el acordeón, habida cuenta que éste no necesariamente es su padre sino un "mestizo" que le explota a él y a su madre. Sí, hay miles de niños en México cargando bultos en las centrales de abasto en vez de ir a la escuela, una escuela por cierto modificada al modo del mundo neoliberal, en donde lo público es devaluado al promover que lo privado -en ello incluyo el salir en la pantalla chica, como pobre o discapacitado sin que por ese servicio publicitario se les pague nada- es mejor, porque ahí se conforma al "hombre nuevo", ése que privilegia la privatización, excluye a los desposeídos y usa niños de todo el mundo para trabajar en una visión de gente bonita como la retratada en las revistas de elite.
En ese mundo, los niños que trabajan carecen de un lugar donde realizar una vida normal, con alimento, salud, educación y juegos. En ese mundo se convierte en negocio de expiación a las "iniciativas" de rehabilitación psicológica y física para unos cuantos escogidos por los causantes de su misma explotación. Explotación que usa en contra de la infancia el arma de destrucción masiva más efectiva: el hambre de miles de niños en el mundo forzados a trabajar para mal comer, a costa de aceptar el robo de su infancia.

Suscríbete