Marzo de 2010
Quienes Somos
Directorio
Suscripciones


 

Infourmex

 

El Ejército a los cuarteles

Rodolfo Sánchez Mena
sanchemena@yahoo.com

Los candidatos presidenciales del 2012 tendrán como discurso el regreso del Ejército a los cuarteles. Plantear lo contrario será suicida políticamente, inclusive para el candidato del PAN, quien quiera que éste resulte ser.
Para quien quiera estar tentado o comprometido con mantener la presencia de fuerzas militares y policiacas en el país, antes de hacerlo debe reflexionar el costo en votos que tendrá y, sobre todo, si llegara a ganar las tragedias nacionales a las que se enfrentará. Los asesinatos de Ciudad Juárez y Parral, Chihuahua, se quedarán chicos, de no modificar los dos ejes de la guerra especial contra México.
La guerra contra el narcotráfico, durante la contienda electoral, tendrá un giro de 180%. La estrategia electoral de los candidatos abordará otros temas de mayor interés y cercanía de los electores, para obtener su voto.
Imagínense a cualquier candidato en Michoacán o en Chihuahua, en lugar de ofrecerles paz, empleo y seguridad familiar, les diga que va a mantener e incrementar la guerra contra el narcotráfico.
Lo mismo sucederá con el Plan Mérida, el que lejos de ser escalado para convertirse en un programa de asistencia militar directo, pasará a un segundo término y será objeto de meras declaraciones hasta tanto se logra un acuerdo que le dé fin al carácter intervencionista.
Como vemos el debate actual, centrado en la guerra contra el narcotráfico como prioridad y sustancia de todas las acciones del gobierno de Felipe Calderón, tendrá un vuelco definitivo. Nadie en su sano juicio optará por un programa de gobierno suicida y sin salida.
El empeño de Calderón por mantener obsesivamente su estrategia fallida, está muy lejos de la creencia en que ha obtenido resultados serios, convincentes, de ser la opción correcta y sin cambio alguno de sus supuestos.
Si esto es así para Calderón, para la mayoría que apoya la estrategia de guerra contra el narcotráfico y la política de seguridad pública, es un negocio considerable.
La compra de equipos militares, aviones, helicópteros, armas, parque, escudos, uniformes, etcétera, da poder a quienes autorizan su compra y promueven en los medios día con día, hora con hora, y minuto a minuto, sus supuestos resultados que no son otros que un baño de sangre de miles de mexicanos.
Estos intereses por mantener en las calles al Ejército en la campaña del 2012 con el pretexto de dar seguridad a los candidatos y a las elecciones presidenciales, tratarán que las fuerzas armadas, la Marina y las policías sigan siendo un negocio sin importar los costos de vidas de mexicanos.
Las cárceles se han llenado de miles de campesinos y marginados urbanos, levantados por las "fuerzas del orden" señalados como miembros del crimen organizado. Su culpa es ser pobres u obligados a sembrar estupefacientes para los capos protegidos desde "arriba".
La liberación de miles de mexicanos presos y sin proceso en estos campos de concentración, será un tema de campaña para aprobar una gran amnistía y reconciliación nacional. No se puede gobernar con miles de mexicanos recluidos por una estrategia errática y dirigida hacia el negocio.
El regreso de miles de soldados y marinos a sus cuarteles y bases, es no sólo una demanda social sino de los propios involucrados que se han visto afectados junto con sus familias.
La redefinición de la seguridad pública y nacional así como los principales servicios civiles, será una gran tarea y propósito del futuro gobernante del 2012

Suscríbete