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Narro
plantea lo correcto
Julio
Pomar
pojulio2@gmail.com
Con toda
la razón del mundo, el rector de nuestra universidad
mayor, doctor José Narro Robles, demandó el
10 de noviembre ante empresarios reunidos en Monterrey, que
se desarrolle un rescate social del país, y no se privilegien
los rescates privados que han abundado en nuestra historia
reciente, donde el más destacado fue el Fobaproa, o
"robo del siglo", a favor de los banqueros y los
grandes capitalistas, en la época de Salinas-Zedillo,
1994, que descapitalizó al país y mantiene endeudadas
a varias generaciones de mexicanos, en lo que con justicia
ha sido definido como "golpe de Estado empresarial"
contra México, uno más de los que se han ejecutado
desde el salinato hasta el espurio calderonato.
No dejó de reconocer el doctor Narro que en medio de
la crisis es comprensible que el gobierno haya acudido a proveer
ayuda financiera para salvar a empresas privadas, pero lo
que hoy se requiere es canalizar recursos para "el rescate
social del país". Éste, dijo a los periodistas
-ya que los profesionales de la información no tuvieron
acceso a las deliberaciones de la cumbre de negocios- es "un
rescate por su futuro". En este foro empresarial Narro
declaró, por enésima vez, que para México
es fundamental la educación como palanca para el desarrollo.
Lo dijo mientras en la Cámara de Diputados se discutía
ese día el presupuesto de gasto público para
2009, donde, por estos justos reclamos, las instituciones
de educación superior obtuvieron aumentos a sus asignaciones
de parte de los legisladores, aunque no en la cuantía
que hubiese sido deseable. O sea, el llamado de Narro fue
eficaz.
Abundó Narro: "La educación debe ser concebida
como un bien social, en la cual el Estado tiene que invertir
más, porque los recursos que ahora se canalizan a este
renglón no son suficientes". Tenemos -agregó-
graves rezagos, por ejemplo, 6 millones de mexicanos no saben
leer ni escribir y representan sin duda uno de los rezagos
más dolorosos para el país. Pero el asunto es
grave también en lo alto de la pirámide educativa:
para los niveles de posgrado la inversión es muy inferior
a la que reclama la necesidad de una economía como
la mexicana.
Y explicó que en México el gasto en educación
superior equivale a 0.6 puntos del producto interno bruto
(PIB), unos 60 mil millones de pesos, y el gasto sumado en
educación superior y en ciencia y tecnología
apenas llega a 1 por ciento del mismo PIB, equivalente a 100
mil millones de pesos, cuando "hay países de la
región, como Brasil, que invierten más del doble
que México en investigación científica,
y México no se puede quedar así". Si el
país quiere ser competitivo en todo sentido frente
a otras naciones del continente, o frente a países
de un nivel de desarrollo similar, tiene que crecer al doble
la matrícula universitaria, y lo tiene que hacer en
relativamente poco tiempo y con modalidades y esquemas mucho
más flexibles, con proyectos de calidad. "Este
crecimiento tiene que darse primordialmente en el campo del
sector público, de las universidades públicas
de México".
El doctor José Narro se ha singularizado siempre como
un defensor acérrimo y muy inteligente de la educación
pública de México. En esta ocasión del
foro empresarial de Monterrey no hizo excepción a esa
calidad política, académica y humana, sino que
la reafirmó. Pero también -recuérdese
el caso de los estudiantes mexicanos muertos o heridos en
Sucumbíos, Ecuador, en el ataque militar colombiano
contra las FARC guerrilleras- ha sido un digno defensor de
los universitarios mexicanos, en contraste con la complicidad
a esa agresión violatoria de la soberanía de
Ecuador mostrada por el dizque gobierno de Felipe Calderón,
que calló cobardemente ante la embestida del gobierno
de Álvaro Uribe contra el gobierno de Rafael Correa,
cosa que la opinión nacional no dejó de percibir
en su dimensión doble, esto es, como rasgo positivo
del actual rectorado del doctor José Narro Robles y
como repudio a la actitud de Calderón a favor de Uribe.
Ahora Narro se manifiesta justamente por corregir el rumbo
del país, que se ha deformado hasta límites
inconcebibles de prosternación de estos dizque gobiernos
de la derecha ante los intereses del capital privado mexicano
y trasnacional. México necesita corregir el rumbo,
y esta administración pública debe dejar de
mentir como lo hace contumazmente. Pero lo mismo: si Calderón
llegó al gobierno mediante la mentira del fraude electoral,
que lo define como espurio e ilegítimo, resulta muy
difícil que deje de mentir, "haiga sido como haiga
sido". Un país no puede progresar en medio de
la mentira y la simulación del estado de derecho.
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