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El invitado
de palo
Fausto
Fernández Ponte
ffponte@gmail.com
"Las
finanzas de los ricos no tienen nada que ver con las
finanzas de los pobres, excepto que éstos sostienen
a aquellos".
Agosto Roo
La
lectura acuciosa de los acuerdos que adoptaron Los 20 en Washington
para salirle al paso y superar la crisis financiera y de la
economía mundial confirmaría que esos problemas
críticos continuarán.
Dígase de otro estilo que la población del planeta
continuará padeciendo las consecuencias materiales,
psicológicas, políticas y culturales de un sistema
financiero -bancario y bursátil- de sólo ocho
países.
Esos países -cuyo conjunto es denominado taxonómicamente
como el Grupo de los Ocho o G-8- son Estados Unidos, Inglaterra,
Alemania, Japón, Francia, Italia, Canadá y Rusia.
Son los de mayor peso internacional.
Ese peso es económico, político y militar, devenido
del desarrollo de sus economías; éstas son de
capital, mercado y consumo, financiadas principalmente por
el resto de los países, divididos en zonas de influencia
regionales.
Por ello, los intereses de esos ocho países son globales,
con arreglo al alcance de sus consorcios trasnacionales principales.
España, que no es miembro del G-8, compite con EU por
la zona de influencia desde México hasta Argentina.
En México, esa competencia es obvia: las petroleras
trasnacionales de EU y España libran una puja sorda
más no por ello menos feroz por echarle mano a los
tesoros de los mexicanos en el subsuelo marino y terrestre.
II
La
trasnacional Repsol, española, logró colocar
un agente -Juan Camilo Mouriño- en el mero centro neurálgico
del aparato de decisión política estratégica
de México. Mouriño, siendo español, exhibía
su adhesión hispana.
Ese agente -Mouriño, principal secretario de despacho
del presidente de facto Felipe Calderón- ejercía
funciones de un vicepresidente virtual del gobierno de México.
Falleció en circunstancias sospechosas.
El avión en el que viajaba Mouriño se desplomó,
estrellándose sobre una zona urbana de la capital mexicana.
El gobierno calderonista lo ha descrito como accidente causado
por la impericia de los pilotos. Falla humana.
La percepción pública es la de que el avión
de Mouriño cayó a consecuencia de un atentado,
aunque acerca de la identidad de los autores existe intensa
especulación. ¿El sentir general? Que el avión
fue abatido por el narcotráfico.
La suspicacia general acerca del sucedido subraya que el gobierno
de facto carece del capital político y moral
de la credibilidad; sin ésta no es dable gobernar.
La falta de credibilidad se acentuó con el accidente.
La carencia de credibilidad se remonta al origen mismo del
gobierno calderonista -la viciada elección de 2006-
y su adhesión a un proyecto de país que se distingue
por plutocrático, antisocial y, ergo, inviable.
Ese proyecto de país se remonta a 1982. Su aplicación
con arreos draconianos se ha traducido en un crecimiento promedio
de la economía de menos del 2 por ciento, mucho desempleo,
mayor pobreza y aguda injusticia social.
III
Otra
consecuencia igualmente dramática de ese proyecto de
país es la dependencia de la economía de México
respecto de la de EU y el saqueo privado de bienes públicos
y patrimonios sociales históricos de los mexicanos.
Ello ha contribuido al descrédito del gobierno calderonista,
al desprestigio del presidente de facto y al desgaste
de la autoridad moral de éste como jefe de Estado y
de gobierno. En esas condiciones llega al cónclave
de Los 20.
En ese cónclave, como sábese, los 20 jefes de
Estado y de gobierno se adhieren a los principios de la forma
de organización financiera y económica prevaleciente
en el G-8 y los países "invitados de palo"
como México.
Esos invitados de palo -o de piedra- son aquellos países
de economías dependientes de una metrópoli imperial
pero considerados eufemísticamente "emergentes".
El señor Calderón se adhirió a acuerdos
de esas metrópolis.
Esos acuerdos no atenuarán, por lo que toca a México,
las consecuencias de la crisis financiera en el G-8 -que arrastra
al mundo- ni detendrán el proceso, al parecer imparable,
de descomposición del Estado mexicano.
¿Por qué? Porque los mandatarios convocados
a toda prisa por George W. Bush atendieron, uno, solamente
los efectos y no las causas de la crisis y, dos, lo hicieron
en nombre del mundo pero en función del interés
de EU.
La crisis se originó en EU y llevóse consigo
al sistema financiero de los Estados miembros del G-8 y, luego,
al resto del mundo. Don Felipe firmó en Washington
lo que el señor Bush le dijo que firmara. Más
crisis para México.
Glosario
Metrópoli: en ciencias políticas, país
sede o asiento capital de un imperio económico, político,
cultural, geográfico, etcétera, o un país
que domina a un conjunto de otros.
Plutocrático: relativo o perteneciente a la plutocracia.
Gobierno de los ricos.
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