Febrero de 2010
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No sean acarreadores de boletines: Trejo Oviedo

Hugo L. del Río
forum@forumenlinea.com

* Falleció el decano de la fuente policiaca * La búsqueda de una máquina de escribir lo llevó a El Popular * Del Mazo Vélez lo encarceló nueve veces * Éste exigía 20 por ciento de las acciones a los inversionistas * La esposa de Ruiz Cortines y el asesinato de Sánchez Bretón * Cofundó la agencia Prensa Latina * De 1953 a 1985 dirigió el semanario Prensa Libre

A veces la vocación aflora de una manera aparentemente accidental. Ésta es sólo una parte de la historia de un ingeniero nacido en Mexicali, Baja California, quien un día buscaba una máquina de escribir y encontró un mundo: don Guillermo H. Trejo Oviedo, decano de los reporteros de la fuente policiaca, con 53 años en el oficio y 74 de vida. En los años del alemanismo, el entonces gobernador del estado de México, Alfredo del Mazo Vélez, lo mandó encarcelar nueve veces. Periodista de combate, columnista -sigue escribiendo, ahora en Bajo Palabra-, fundador y editor de periódicos y revistas, don Guillermo sobrevivió a golpizas y atentados. Amigo de Fidel Castro, en su semanario Prensa Libre defendió con pasión y lucidez las mejores causas de nuestros países: pagó el precio. ¿Arrepentimiento? Qué va: lo volvería a hacer.
¿Cuándo empezó en el oficio?
—Cuando terminé la carrera de ingeniero en comunicación eléctrica y electrónica (Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional), en 1948 necesitaba una máquina de escribir para hacer mi tesis y, gracias a un compañero, me dejaron usar una en la redacción del diario El Popular. Ahí conocí a varios periodistas y, como yo vivía en Tlalnepantla, les comentaba de los crímenes que allá ocurrían. Ellos pedían más datos, yo se los daba y así empezamos.
¿Cómo era el ambiente político en el estado de México?
El Popular era un diario de la CTM. Alfredo del Mazo Vélez, entonces gobernador, seguía la política de industrialización del alemanismo, pero los líderes obreros informaban a los inversionistas. Del Mazo les exigía 5, 10, 15 y hasta 20% de acciones, cosa que interesó mucho al periódico, y así me fui adentrando en la situación.
¿Es entonces cuando se inicia en la fuente policiaca?
—Sí. Primero yo nada más redactaba los datos y los redactores profesionales armaban la nota. En Tlalnepantla, Naucalpan y Cuautitlán había crímenes, vicio.
¿Sufrió usted represalias?
—Sí. Del Mazo ordenó al comandante Luis Centurión, de Tlalnepantla, que me encarcelara. Fueron nueve las veces que me encarceló; recuerdo sobre todo que incluso me arrestó un 10 mayo.
¿Y su carrera profesional?
—Pues con tantas veces que fui a la cárcel hasta olvidé mi propósito de escribir la tesis.
¿Qué hizo para salir de prisión?
—Pues trabajar. Juan Martínez Ruiz y Fernando Sánchez Bretón, quien había sido funcionario de prensa de la Presidencia de la República, fundaron la revista Semana Ilustrada y allá comencé a escribir mi columna Paredón, que ahora publico en Bajo Palabra y en
. Esto fue en 1950.
Para entonces ya sería usted un columnista moderado.
—Yo publiqué en la columna que el entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines conoció a su esposa, la señora María Yzaguirre, en un antro de vicio, cosa que indignó a ciertos políticos.
¿No hubo represalias?
—Sánchez Bretón fue asesinado. Yo había estado con él minutos antes del atentado. Las autoridades querían culpar al reportero Roberto Batillas, El güero, pero todo México decía que el autor intelectual del crimen era Jorge Pasquel, un empresario ligado al poder político.
¿Usted después se hizo editor?
—En 1953 comencé a publicar el semanario Prensa Libre, con el compañero Jorge Suárez Agis y Francisco Santamaría como fotógrafo. Juntos sólo hicimos cinco números. Frente al Frontón México, a Agis y a mí nos subieron a macanazos a un auto y nos encostalaron y amordazaron. En el camino decían: "Con que haciendo periodiquitos" y nos fueron a tirar en una zanja por la carretera a Nuevo Laredo. Fue una cosa que ordenó el general Miguel Molinar Simondi, jefe de la policía; el autor material fue Jorge López Hernández. Y es que había entonces mucho gangsterismo policiaco.
¿Usted conoció a Fidel Castro?
—Sí. Él estaba detenido en la estación migratoria de las calles de Miguel Schultz. Hicimos amistad. Eran los años de Ruiz Cortines. Después Castro se fue a la guerra. Desde la Sierra Maestra nos mandaba un boletín todas las semanas. Después yo fui a Cuba dos veces en plena guerra y subí a la Sierra Escambray y al Pico Tarquino, a entrevistarlo. Hacía frío. Hice el reportaje. Al triunfo de Fidel, volví a Cuba.
¿Eran muy amigos Fidel y Fernando Gutiérrez Barrios?
—Una vez, en Cuba, Fidel me dijo: "Dile al Pollo (así llamaban a FGB) que cuando en México no tenga lo que él merece, tendrá en Cuba eso y algo más".
¿Usted fue ardiente defensor de la Revolución cubana?
—Organizamos la Operación Verdad; entonces se fundó la agencia informativa Prensa Latina, en la que yo trabajé. El 1 de enero de 1960 fundé Prensa Libre. Era un semanario de izquierda. Fue un exitazo. Llegamos a tener un tiro de 40 mil ejemplares. Los reporteros eran Roberto Rodríguez Baños, Humberto Jurado Guízar y Edmundo Jardón Arzate. El periódico duró 27 años. Hicimos una lucha contra el imperialismo, pero el macrosismo de 1985 acabó con el semanario. Se perdió todo, los archivos, todo.
¿Alguna anécdota de aquellos años?
—Conocí en México a Edwin Swith, agente de la FBI. Luego me lo encuentro en Cuba, donde se hacía pasar como ingeniero. Le platiqué a Fidel y lo detuvieron.
¿Tendría usted muchos enemigos?
—En el periódico denuncié a Arturo Vélez Martínez, entonces obispo de Toluca, por un fraude que hizo en la construcción de las torres de la catedral de esa ciudad y sufrí un carreterazo en 1986. Ya había yo sobrevivido a otro atentado en la ciudad de México, en la esquina de Sevilla y Chapultepec. Luego, a fines de noviembre de 1993, frente al edificio de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, en Allende y Donceles, me atropelló una patrulla de la Policía Judicial del DF. Trataron de matarme.
¿Algún consejo a los reporteros jóvenes?
—Que no sean acarreadores de boletines. Que reporteen. Los reporteros deben ser investigadores. Eso permitiría a los diarios tener una mayor aceptación. Ahora son los columnistas los que hacen periodismo de investigación. Los de radio y televisión no saben nada y quieren dar notas policiacas como investigadas, pero no es así. La televisión también ha corrompido mucho la información.
Un comentario final sobre la prensa mexicana.
—En la ciudad de México habrá unos 30 diarios, pero entre todos los directores apenas habrá cinco que son periodistas.

*Entrevista publicada en Bajo Palabra, el 16 de septiembre de 2001. Forum la reproduce en memoria del colaborador, el amigo, fallecido en diciembre de 2009, en la víspera de cumplir 84 años de edad.

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