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No
sean acarreadores de boletines: Trejo Oviedo
Hugo
L. del Río
forum@forumenlinea.com
* Falleció
el decano de la fuente policiaca * La búsqueda de una
máquina de escribir lo llevó a El Popular
* Del Mazo Vélez lo encarceló nueve veces *
Éste exigía 20 por ciento de las acciones a
los inversionistas * La esposa de Ruiz Cortines y el asesinato
de Sánchez Bretón * Cofundó la agencia
Prensa Latina * De 1953 a 1985 dirigió el semanario
Prensa Libre
A
veces la vocación aflora de una manera aparentemente
accidental. Ésta es sólo una parte de la historia
de un ingeniero nacido en Mexicali, Baja California, quien
un día buscaba una máquina de escribir y encontró
un mundo: don Guillermo H. Trejo Oviedo, decano de los reporteros
de la fuente policiaca, con 53 años en el oficio
y 74 de vida. En los años del alemanismo, el entonces
gobernador del estado de México, Alfredo del Mazo Vélez,
lo mandó encarcelar nueve veces. Periodista de combate,
columnista -sigue escribiendo, ahora en Bajo Palabra-,
fundador y editor de periódicos y revistas, don Guillermo
sobrevivió a golpizas y atentados. Amigo de Fidel Castro,
en su semanario Prensa Libre defendió con pasión
y lucidez las mejores causas de nuestros países: pagó
el precio. ¿Arrepentimiento? Qué va: lo volvería
a hacer.
¿Cuándo empezó en el oficio?
Cuando terminé la carrera de ingeniero en comunicación
eléctrica y electrónica (Escuela Superior de
Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto
Politécnico Nacional), en 1948 necesitaba una máquina
de escribir para hacer mi tesis y, gracias a un compañero,
me dejaron usar una en la redacción del diario El
Popular. Ahí conocí a varios periodistas
y, como yo vivía en Tlalnepantla, les comentaba de
los crímenes que allá ocurrían. Ellos
pedían más datos, yo se los daba y así
empezamos.
¿Cómo era el ambiente político en
el estado de México?
El Popular era un diario de la CTM. Alfredo del
Mazo Vélez, entonces gobernador, seguía la política
de industrialización del alemanismo, pero los líderes
obreros informaban a los inversionistas. Del Mazo les exigía
5, 10, 15 y hasta 20% de acciones, cosa que interesó
mucho al periódico, y así me fui adentrando
en la situación.
¿Es entonces cuando se inicia en la fuente policiaca?
Sí. Primero yo nada más redactaba los
datos y los redactores profesionales armaban la nota. En Tlalnepantla,
Naucalpan y Cuautitlán había crímenes,
vicio.
¿Sufrió usted represalias?
Sí. Del Mazo ordenó al comandante Luis
Centurión, de Tlalnepantla, que me encarcelara. Fueron
nueve las veces que me encarceló; recuerdo sobre todo
que incluso me arrestó un 10 mayo.
¿Y su carrera profesional?
Pues con tantas veces que fui a la cárcel hasta
olvidé mi propósito de escribir la tesis.
¿Qué hizo para salir de prisión?
Pues trabajar. Juan Martínez Ruiz y Fernando
Sánchez Bretón, quien había sido funcionario
de prensa de la Presidencia de la República, fundaron
la revista Semana Ilustrada y allá comencé a
escribir mi columna Paredón, que ahora publico en Bajo
Palabra y en .
Esto fue en 1950.
Para entonces ya sería usted un columnista moderado.
Yo publiqué en la columna que el entonces presidente
Adolfo Ruiz Cortines conoció a su esposa, la señora
María Yzaguirre, en un antro de vicio, cosa que indignó
a ciertos políticos.
¿No hubo represalias?
Sánchez Bretón fue asesinado. Yo había
estado con él minutos antes del atentado. Las autoridades
querían culpar al reportero Roberto Batillas, El
güero, pero todo México decía que el
autor intelectual del crimen era Jorge Pasquel, un empresario
ligado al poder político.
¿Usted después se hizo editor?
En 1953 comencé a publicar el semanario Prensa
Libre, con el compañero Jorge Suárez Agis
y Francisco Santamaría como fotógrafo. Juntos
sólo hicimos cinco números. Frente al Frontón
México, a Agis y a mí nos subieron a macanazos
a un auto y nos encostalaron y amordazaron. En el camino decían:
"Con que haciendo periodiquitos" y nos fueron a
tirar en una zanja por la carretera a Nuevo Laredo. Fue una
cosa que ordenó el general Miguel Molinar Simondi,
jefe de la policía; el autor material fue Jorge López
Hernández. Y es que había entonces mucho gangsterismo
policiaco.
¿Usted conoció a Fidel Castro?
Sí. Él estaba detenido en la estación
migratoria de las calles de Miguel Schultz. Hicimos amistad.
Eran los años de Ruiz Cortines. Después Castro
se fue a la guerra. Desde la Sierra Maestra nos mandaba un
boletín todas las semanas. Después yo fui a
Cuba dos veces en plena guerra y subí a la Sierra Escambray
y al Pico Tarquino, a entrevistarlo. Hacía frío.
Hice el reportaje. Al triunfo de Fidel, volví a Cuba.
¿Eran muy amigos Fidel y Fernando Gutiérrez
Barrios?
Una vez, en Cuba, Fidel me dijo: "Dile al Pollo
(así llamaban a FGB) que cuando en México no
tenga lo que él merece, tendrá en Cuba eso y
algo más".
¿Usted fue ardiente defensor de la Revolución
cubana?
Organizamos la Operación Verdad; entonces se
fundó la agencia informativa Prensa Latina,
en la que yo trabajé. El 1 de enero de 1960 fundé
Prensa Libre. Era un semanario de izquierda. Fue un
exitazo. Llegamos a tener un tiro de 40 mil ejemplares. Los
reporteros eran Roberto Rodríguez Baños, Humberto
Jurado Guízar y Edmundo Jardón Arzate. El periódico
duró 27 años. Hicimos una lucha contra el imperialismo,
pero el macrosismo de 1985 acabó con el semanario.
Se perdió todo, los archivos, todo.
¿Alguna anécdota de aquellos años?
Conocí en México a Edwin Swith, agente
de la FBI. Luego me lo encuentro en Cuba, donde se hacía
pasar como ingeniero. Le platiqué a Fidel y lo detuvieron.
¿Tendría usted muchos enemigos?
En el periódico denuncié a Arturo Vélez
Martínez, entonces obispo de Toluca, por un fraude
que hizo en la construcción de las torres de la catedral
de esa ciudad y sufrí un carreterazo en 1986. Ya había
yo sobrevivido a otro atentado en la ciudad de México,
en la esquina de Sevilla y Chapultepec. Luego, a fines de
noviembre de 1993, frente al edificio de la Asamblea Legislativa
del Distrito Federal, en Allende y Donceles, me atropelló
una patrulla de la Policía Judicial del DF. Trataron
de matarme.
¿Algún consejo a los reporteros jóvenes?
Que no sean acarreadores de boletines. Que reporteen.
Los reporteros deben ser investigadores. Eso permitiría
a los diarios tener una mayor aceptación. Ahora son
los columnistas los que hacen periodismo de investigación.
Los de radio y televisión no saben nada y quieren dar
notas policiacas como investigadas, pero no es así.
La televisión también ha corrompido mucho la
información.
Un comentario final sobre la prensa mexicana.
En la ciudad de México habrá unos 30 diarios,
pero entre todos los directores apenas habrá cinco
que son periodistas.
*Entrevista
publicada en Bajo Palabra, el 16 de septiembre de 2001.
Forum la reproduce en memoria del colaborador, el amigo,
fallecido en diciembre de 2009, en la víspera de cumplir
84 años de edad.
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