|
Un
esfuerzo prometedor de los capitalinos
Nelly
Olivos
nelly24olivos@yahoo.com.mx
De
nueva cuenta el gremio periodístico se vuelve noticia
a comienzos del presente año. Lamentablemente no se
trata de noticias buenas, sino todo lo contrario. Durante
la primera semana de enero fue asesinado el reportero Valentín
Valdés Espinosa, del diario Zócalo de
Saltillo, Coahuila, y luego de 17 días de desaparecido
fue encontrado el cuerpo sin vida de José Luis Romero,
reportero del noticiario radiofónico Línea
Directa de Sinaloa.
Ante este panorama desolador una buena noticia se dio el pasado
mes de diciembre, en el marco del 61 aniversario de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, nombrar al Distrito Federal
"Ciudad garante y refugio para la libertad de expresión",
así como crear la Casa de los Derechos de las y los
Periodistas.
Aunque prometedora esta última propuesta, ya que permitiría
brindar protección y apoyo a comunicadores en riesgo
de otras entidades de la República, estamos lejos de
lograr algo parecido a la Casa de los Periodistas de París,
Francia.
En el punto de acuerdo presentado a la Asamblea Legislativa
del Distrito Federal, el 10 de diciembre pasado, la diputada
del Partido de la Revolución Democrática (PRD),
Aleida Alavez Ruiz, resaltó los avances que en materia
de libertad de expresión se han llevado a cabo en la
ciudad de México, tales como la despenalización
de los delitos de difamación y calumnia, la aprobación
de la Ley del Secreto Profesional del Periodista, etcétera;
sin embargo, también existen grandes pendientes.
De acuerdo a los informes anuales elaborados por la Fundación
Manuel Buendía en materia de agravios a periodistas,
se puede afirmar que el Distrito Federal es una de las entidades
que registran mayor cantidad de agresiones contra este sector
y que en su mayoría se trata de amenazas que se presentan
durante el desarrollo de las actividades reporteriles, como
podría ser cubrir una manifestación.
Información que puede ser ratificada en el Diagnostico
de derechos humanos, elaborado por la Comisión
de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), donde se
menciona que se ha "registrado un creciente número
de agresiones cometidas contra periodistas y personas que
ejercen el derecho a la libertad de expresión. De las
123 afectaciones reportados en 2006 en el país, 25
sucedieron en el Distrito Federal, lo que representa 21 por
ciento del total global."
No obstante, este contexto no sería la principal razón
para suponer que en la ciudad de México no pueda funcionar
una casa de refugio para comunicadores amenazados y/o agredidos.
Propuesta
que debe ser tratada con discreción
El actual
relator para la Libertad de Expresión y Atención
a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de la CDHDF,
Gerardo Sauri Suárez, señala que frente al fenómeno
de las agresiones a periodistas "hay que actuar de manera
proactiva no hasta que venga la agresión". Añade
que una casa de refugio para periodistas es factible, aunque
se tienen que cuidar ciertas garantías.
"Por ejemplo, debería cuidarse, y eso me parece
son recomendaciones que en su momento estaríamos haciendo,
el colocar los intereses superiores de las y los periodistas
amenazados antes que las estrategias mediáticas",
señala el relator y explica que tendría que
cuidarse de no hacer en su momento "una gran inauguración",
pues se trata de salvaguardar la integridad de los comunicadores
refugiados de la manera más discreta posible.
Sauri Suárez señala que hay modelos en algunos
países en donde "los refugios no son en realidad
una instalación en particular, sino más bien
un protocolo que incluso implica la movilidad en distintas
casas e incluso, en algunos casos, también puede llegar
a significar el establecimiento de convenios de colaboración
con organismos y gobiernos de otros países para atender
los casos en que las personas tengan que salir del país".
En la conversación con Forum, el relator nos hace caer
en cuenta de otra serie de problemáticas que se tienen
que discutir como el cuidado de la familia de los periodistas
afectados. Sauri comenta que en otros lugares "lo que
se ha visto es que cuando no se garantiza la seguridad no
sólo de la persona amenazada, sino de toda su familia,
es muy probable que cualquiera de estos miembros sean utilizados
para la venganza, la extorsión y, por supuesto, para
que el periodista que emprendió una acción jurídica
desista de este proceso".
Existen otros elementos para emprender tan noble proyecto
como es la infraestructura, logística, garantías
laborales, seguridad social, etcétera; aunque el asunto
del presupuesto pareciera estar solucionado, pues la Comisión
de Presupuesto y Cuenta Pública del Distrito Federal
autorizó para el ejercicio fiscal de 2010 un monto
de 10 millones de pesos para impulsar el proyecto de la Casa
de los Derechos de las y los Periodistas.
Aunque aún no están claros varios detalles como
son la participación de la CDHDF ni de las organizaciones
defensoras de la libertad de expresión, así
como los mecanismos y alcances de este proyecto, es digno
de celebrar el esfuerzo emprendido por diversos sectores políticos
para proteger a los comunicadores.
Sin dejar de echar las campanas al vuelo por esta iniciativa,
hay que llamar la atención sobre un punto que precisa
Sauri Suárez "el refugio tiene que ser una medida
de último recurso y siempre debe ser visto como una
medida lo más transitoria posible y no como una condición
permanente. Lo más importante es que se fortalezca
una procuración de justicia adecuada para los agresores,
que sean procesados y sancionados, adecuadamente, ya que de
otra manera no habrá refugio que resista esta situación".
|